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"La integración es un derecho que exige contraprestación"

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 27-08-2006 00:00:00

MITCHELL RICE, POLITOLOGO

El multiculturalismo es una realidad en casi todos los países, lo que los obliga a adecuar sus políticas. El modelo de integración de EE.UU. ha dejado atrás el racismo, pero la inmigración no es allí un debate cerrado.

Fabián Bosoer.
fbosoer@clarin.com

Cuarenta años pasaron desde que el movimiento por los derechos civiles liderado por Martin Luther King empezó a derrotar la segregación racial y conseguir la igualdad de derechos para la población negra en los Estados Unidos. ¿Cómo pueden resumirse los principales logros y fracasos en la integración de la sociedad norteamericana?

—Hubo muchos logros, sobre todo en relación con los afroamericanos. Ellos tienen en la actualidad un status de igualdad plena en la sociedad estadounidense. Mi ejemplo personal lo ilustra muy bien. Yo he vivido cuatro eras distintas. En los primeros 17 años de mi vida, la sociedad estadounidense estaba segregada, fui a escuelas y colegios exclusivamente para negros. Pasé luego por la integración de la mano de lo que se llamó la "acción afirmativa", pero tuve que esforzarme para completar mis estudios y avanzar en mi carrera académica.

# ¿Qué importancia tuvo la "acción afirmativa"?

—Fue un primer y muy importante avance, introducido por el presidente Kennedy antes de su asesinato a comienzos de los 60 y continuado luego por el presidente Johnson. Fue una política del gobierno federal para promover la integración de los negros otorgándoles un lugar en cada aspecto de la vida social, educativa o laboral. Sin embargo, esta política fue mal interpretada a lo largo de los años y para muchos significó un derecho sin contraprestación. Y quienes estaban en contra de la acción afirmativa han tenido éxito vendiendo ese argumento a sus votantes. Aun hoy, la acción afirmativa sigue siendo un tema muy controvertido. Porque la integración es un derecho que exige contraprestación: no significa dar algo a cambio de nada. La acción afirmativa ha sido a veces mal valorada.

# Desde el multiculturalismo se plantea, sin embargo, que esa pretendida integración puede significar un desconocimiento de las diferentes identidades.

—No lo entiendo así. El multiculturalismo dice: "enseñarnos unos a otros sobre nuestras distintas culturas llevará a un mejor entendimiento". Es un concepto que en EE.UU. proviene de la educación: "Dictemos un curso sobre América latina para enten der la cultura latinoamericana". "Dictemos un curso sobre estudios africanos para poder entender la cultura africana"; eso es el multiculturalismo. Algunos colleges y universidades empezaron a exigir a los estudiantes que tomaran cursos multiculturales como una mejor manera de comprender culturas distintas.

# Usted incorpora ahora la idea de diversidad. ¿Qué diferencias encuentra con la integración y el multiculturalismo?

—La actividad comercial en EE.UU. a comienzos de la década de 1980 nos dio el término "diversidad". Cuando las empresas empezaron a globalizar sus operaciones tomaron conciencia de que para que IBM, por ejemplo, tuviera éxito en Buenos Aires debía comprender a los habitantes de Buenos Aires. En EE.UU. no existe la siesta. Cuando las empresas estadounidenses vienen a la Argentina, descubren que en muchas zonas existe la siesta y entonces deben ajustarse a un ritmo distinto. Eso es la diversidad. "Acción afirmativa" es un concepto gubernamental. "Multiculturalismo", un concepto educativo. "Diversidad", un concepto comercial.

# ¿Eso significa que un concepto proveniente de la vida económica y empresarial desplaza a otros de la vida política y social?

—No los desplaza, los complementa. La gran empresa introdujo el concepto, pero ahora todas las instituciones en los EE.UU. adoptan la diversidad. No sólo en la gran empresa sino en la educación, en las universidades, todos tratan de adoptar la diversidad y de entender que hay personas distintas de distintas culturas, pero todas esas culturas son igualmente valiosas, ninguna está por encima de la otra, todas traen algo a la mesa. Por ser latino, usted es una persona valiosa. Yo soy afroamericano, también soy una persona valiosa. Si usted es anglo, también es una persona valiosa. Lo que la diversidad trata de transmitir es que todos en una organización, laboral o social, por ser diferentes, hacen una contribución desde su propia identidad.

# ¿Cómo cambia la idea de diversidad los programas y medidas de "acción afirmativa"?

—La acción afirmativa puede utilizarse para ayudar a alcanzar la diversidad. Pero debemos mantener esos términos independientes y separados, si no se vuelven muy controvertidos.

# Por ejemplo?

—La "acción afirmativa" plantea que si una organización tiene un buen número de latinos trabajando para ella, pero todos los latinos están en la parte inferior de la estructura jerárquica, ello debe ser corregido. La "diversidad" dice: "OK, ¿cómo podemos tomar a todos los latinos, a todos los blancos, a todos los negros que trabajan para esta empresa y hacerlos trabajar como un equipo para la organización, para que sea más productiva?". Esa es la diferencia. Acción afirmativa tiene que ver más con números y con dónde están las personas en la jerarquía de la organización. Diversidad se refiere más a la productividad; a cómo lograr que las diferentes personas de la organización trabajen juntas como equipo y los resultados sean más productivos.

# ¿Siguen siendo los EE.UU. un modelo de integración social para el mundo?

—Creo que sí. En EE.UU., la sociedad como un todo ha podido mantener culturas separadas, identidades independientes. Es una de las razones por las cuales ha tenido éxito juntando diferentes culturas. Recuerde —mucha gente lo olvida y por eso lo repito — que EE.UU. es el país más multicultural del mundo. No se me ocurre ningún otro país que pueda absorber todas las culturas distintas, todos los inmigrantes y ponerlos juntos y vivir juntos, con algunos problemas solamente. Los países y sus políticas son cada vez más multiculturales y pese a lo que se piense de EE.UU., en líneas generales, es un país que ha tenido mucho éxito en lo que se refiere a unir distintos grupos y permitir que esos grupos vivan codo a codo.

# ¿En qué medida la inmigración coloca este modelo de organización social ante nuevos desafíos comparables a los de hace cuarenta años?

—Si usted se refiere a las leyes sobre inmigración y las restricciones para enfrentar la inmigración ilegal, creo que todos los países tienen derecho a decidir cuáles son los requisitos para ingresar y residir. Ocurre que EE.UU. es vecino de una economía en desarrollo como México, por lo tanto mucha gente de México quiere venir a trabajar a EE.UU. Eso no tiene nada de malo, pero hay ciertas normas que deben respetarse. Y ahí está el problema; en respetar esas normas. Si hay personas de Bolivia que quieren venir a trabajar a Argentina, sienten que pueden mejorar la calidad de vida viniendo a trabajar a Argentina, OK. Pero es imposible permitir que todos los bolivianos que quieran vengan a Argentina. Es algo lógico.

# ¿No hay una contradicción entre un país que recibe y da empleo a esos inmigrantes pero no les otorga al mismo tiempo derechos como ciudadanos?

—El debate de fondo es cuáles son los requisitos exigibles para que esos inmigrantes se integren como ciudadanos norteamericanos. Es un debate que se está poniendo muy interesante, porque la población latina está creciendo rápidamente —ahora en EE.UU. hay más latinos que afroamericanos—, son alrededor de 13-14% de la población total. Si suma la población latina y la afroamericana, es un 25% de la población estadounidense. Si agregamos a los asiático-estadounidenses tenemos que casi un tercio de la población estadounidense está conformada por minorías. Si van a votar pueden afectar el sistema político, los resultados en las elecciones y también el propio debate sobre la inmigración. O sea que cuanto más numerosas se vuelven las minorías, más peso político van a tener. Tenemos por ejemplo 3 senadores y 28 representantes latinos en el Congreso estadounidense. Hace veinte años había sólo uno.

# ¿Puede una persona de otra raza ser presidente de los Estados Unidos? ¿Colin Powell? ¿Condoleeza Rice?

—Es posible. Pero poco probable. Todavía dos tercios de la población estadounidense es anglosajona. Siguen siendo los votantes más numerosos en EE.UU..

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"EE.UU. se está convirtiendo en un país latinoamericano"

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 20-08-2006 00:00:00

ENTREVISTA A STEPHEN RABE, HISTORIADOR

Los cambios demográficos y culturales están transformando a la sociedad norteamericana y ello hará cambiar tarde o temprano las políticas de Washington y, seguramente, su relación con América latina.

Fabián Bosoer.
fbosoer@clarin.com

Con tres años de guerra en Irak y sin un final a la vista. ¿qué parecidos se encuentran entre esta guerra y la de Vietnam de hace cuarenta años?

—El contexto histórico y las características de ambos conflictos son muy diferentes. Pero creo que hay varias similitudes entre Vietnam e Irak. En primer lugar, en ambas EE.UU. quedó atrapado en una situación de la que no puede salir. Ambas fueron guerras en las que se engañó al pueblo estadounidense: desde la "Tonkin Gulf Resolution" en 1964 a las armas de destrucción masiva que no existían.

# ¿También hay similitudes en que son dos guerras impulsadas por la doctrina?

—Así es, en Vietnam era la doctrina de la contención; en Irak es la doctrina de la guerra preventiva. Estas guerras son similares además por su costo significativo de víctimas y la enorme cantidad de dinero: Irak está costando alrededor de 1.500 millones de dólares por semana. Seis mil millones de dólares por mes, más de 70.000 millones al año. Este enorme gasto en la guerra está afectando la economía estadounidense, tal como lo hizo en Vietnam. El gasto en Vietnam destruyó la "gran sociedad" de Lyndon Johnson y el gasto en Irak desequilibró el presupuesto y dificultó dedicar recursos al desarrollo económico y social. La guerra de Vietnam perjudicó a Estados Unidos, en la década del 60; dañó su política exterior, su economía y su prestigio internacional. Creo que Irak está haciendo esas mismas tres cosas.

# La pregunta inevitable es por qué los líderes y estrategas no recordaron esta experiencia.

—Es una pregunta que muchos nos hacemos: ¿por qué Estados Unidos no aprendió las lecciones de Vietnam? Ocurre que los que decidieron y apoyaron la invasión de Irak tenían en gran medida una visión distinta de las lecciones de la historia. Ellos creen que EE.UU. podría haber ganado en Vietnam, que tendría que haber ganado, que no resultó vencedor porque no se esforzó lo suficiente. Porque hubo manifestantes contra la guerra, porque EE.UU. perdió garra, etc. O sea que estaban convencidos de que con mayor determinación y un mayor uso del poderío de fuego, EE.UU. podría imponerse en Irak como no lo hizo en Vietnam.

# ¿Es el mismo argumento que se utiliza para explicar el conflicto y la crisis en Oriente Medio?

—La misma idea de que es posible transformar y diseñar los mapas expandiendo por la fuerza la democracia en el mundo, la idea de una "hegemonía benevolente". Es la teoría del dominó que durante la Guerra Fría se utilizaba para explicar el expansionismo soviético: si un país se volvía comunista, decían, otros países se volverían comunistas también. En este caso creo que tenían una especie de teoría del dominó invertida. Estableciendo una democracia en Irak, dicen, ésta podría difundirse por todo Oriente Medio, un "nuevo Oriente Medio" democrático, constitucional, con libre empresa, etc. Está visto que no es tan sencillo hacerlo, y que incluso, puede ser erróneo intentar hacerlo de este modo.

# ¿Cuáles son las consecuencias para los EE.UU.?

—La mayor parte de la población estadounidense, alrededor de un 60%, considera que la invasión fue un error. Están las consecuencias inmediatas directas que son 2.500 personas muertas y más de 20.000 soldados estadounidenses heridos. Las estimaciones son aproximadas pero se calculan 50.000 iraquíes muertos en los últimos tres años. Naciones Unidas calcula que mueren más de 100 personas por día. Y el costo económico es enorme. EE.UU. lleva gastados fácilmente más de 200.000 millones de dólares en Irak. Y hay que recordar que EE.UU. no lo está pagando; está pidiendo el dinero prestado. Cuando la administración Bush asumió en enero de 2001, había un superávit presupuestario importante. Ahora tiene un déficit presupuestario generalizado y esto afecta al financiamiento de la seguridad social, por ejemplo. También representa, como dije, un costo enorme para el prestigio de EE.UU. La reputación entre sus amigos de Europa y América latina ha caído considerablemente respecto de cuando el presidente Clinton estaba en el poder.

# Se dice que hubo también un olvido y desinterés por América latina. ¿Usted qué opina?

—En primer lugar, hay que decir que antes de que todo esto comenzara, con los atentados del 11 de Setiembre y la llamada guerra contra el terrorismo, América latina no figuraba entre las preocupaciones centrales y la administración Bush no le prestó mucha atención a lo que ocurría al sur del continente. Volvemos a los años 60: desde la Alianza para el Progreso de John F. Kennedy —seguramente el plan más ambicioso que tuvo EE.UU. para América latina— no volvió a existir una iniciativa parecida.

# Sin embargo, aquella iniciativa progresista quedó desdibujada luego por la asistencia militar y la proliferación de dictaduras anticomunistas que gozaron del apoyo norteamericano.

—Es cierto. Y eso, afortunadamente ya no existe, es un importante avance. Hubo cambios políticos muy importantes, hay democracias en prácticamente todo el continente y desaparecieron las amenazas y peligros que existían en aquellos tiempos. Sin embargo, es cierto también que Washington mira la región latinoamericana cuando observa que existen allí peligros o amenazas a su propio interés estratégico. No hay una política proactiva de la misma magnitud.

# ¿Puede ser la inmigración un tema que obligue a EE.UU. a mirar de otro modo a los países latinoamericanos?

—Estados Unidos se está volviendo, gradualmente, un país latinoamericano. El censo de 2000 muestra que las personas de origen hispano constituyen la minoría más numerosa: 13% de la población, y aumentó en los últimos cinco años. Algunas estimaciones dicen que para 2050, un tercio de la población de los EE.UU. tendrá alguna forma de background latinoamericano, debido a la inmigración, legal o ilegal. Por otra parte, la cultura latinoamericana está pasando a ser predominante en EE.UU. El béisbol es el pasatiempo nacional. ¿Quiénes son los más populares jugadores de béisbol? Dos dominicanos, Pedro Martínez y David Ortiz. También están cambiando las preferencias con las comidas; hay una influencia significativa de América latina en la música, en el arte, hay más casamientos mixtos. Se ve también en el cambio del concepto de belleza. Tradicionalmente, una persona bella en EE.UU. era una persona con apariencia nórdica, de pelo rubio; ahora, cada vez más una persona bella es alguien como Jennifer López, una persona racialmente mixta, "café con leche". EE.UU. se está convirtiendo cada vez más en una sociedad mestiza.

# ¿Qué cambios puede traer este componente latino en la política y en la política exterior hacia América latina, en particular?

—Hay que tener en cuenta que la gente que emigra a EE.UU. desde un país latinoamericano se encuentra con una cultura estadounidense muy avasalladora; la segunda generación, los hijos de los inmigrantes olvidan bastante rápido a su país natal y quieren ser ciudadanos estadounidenses. Pero, por otra parte, es inevitable que a medida que EE.UU. se vuelva un país más latino, los lazos culturales con América latina seguramente aumenten, y en la medida que más personas de ascendencia latinoamericana asuman puestos de poder en la sociedad estadounidense, probablemente van a impulsar una mejor relación económica y política con América latina.

# ¿Y la preocupación por la pérdida de la identidad anglosajona y la defensa del inglés como lengua oficial?

—A los conservadores les preocupa la inmigración ilegal y el hecho de que el inglés deje de ser el idioma dominante. Todo eso es muy tonto. Se dice que hay 11 millones de personas ilegales. La realidad es que esas personas no van a abandonar EE.UU. Sean o no declarados ilegales, se quedarán y sus hijos serán estadounidenses. Se habla de reforzar las fronteras, frenar la inmigración, pero la realidad es que en tres de los estados más grandes —Texas, California y Florida—, la mayoría de los chicos en la escuela son afroamericanos o hispanoamericanos. Sus hijos tendrán hijos, ellos tendrán a su vez hijos. O sea que, más allá de lo que piensen los neoconservadores, estos cambios ya están ocurriendo y no se pueden negar.

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"La Revolución Francesa enseñó a los políticos a manejar el tiempo"

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 13-08-2006 00:00:00

ENTREVISTA A ARIEL COLOMBO, POLITOLOGO

El concepto de tiempo varió según los siglos. Recién con la Ilustración, en el siglo XVIII, surgió la idea de que la política es acción y de que sólo los que operan sobre el presente pueden realizar verdaderos cambios.

Claudio Martyniuk.
cmartyniuk@clarin.com

San Agustín, en sus Confesiones, dice: "¿Qué es el tiempo? Sé bien lo que es, si no se me pregunta. Pero cuando quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé." ¿Se atrevería usted a contestar semejante pregunta?

—Es difícil seguir el itinerario que tuvo la concepción moderna del tiempo. Es oportuna su mención a San Agustín, porque en el pensamiento antiguo y medieval el tiempo quedó prisionero en un ciclo de eterno retorno, de repetición infinita. O quedó encerrado, como intervalo gobernado por Dios, dentro de límites sagrados: la creación y la segunda venida del mesías. Por eso el tiempo no tenía ningún significado para la acción, de manera que a nadie se le ocurría pensar que el hombre, con sus propias manos, podía cambiar la sociedad y hacer otra historia. El cambio histórico, en la antigüedad y en el medioevo, era o absurdo o pecado.

# ¿Cuándo cambió esa visión?

—Cambió drásticamente con el inicio de la Modernidad. En la Modernidad el tiempo gana otra dimensión, otro espesor. El presente se reafirmó, se hizo poderoso y pudo construir un pasado, interpretarlo, criticarlo. Por eso la Modernidad pudo pensar en transformar el futuro. El tiempo social, el tiempo político, dejó de quedar subordinado a tendencias insondables.

# El reloj no existe desde siempre. ¿Qué función le es atribuida?

—Los monjes benedictinos —con su manía de organizar la intensísima actividad que tenían, con su intención de no perder tiempo para ganar la eternidad, porque el tiempo pertenecía a Dios— desembocaron en la creación del reloj mecánico. Y este reloj pasó de los claustros a las plazas públicas. La era industrial es incomprensible sin mentes condicionadas por el tiempo mecánico del reloj, un tiempo cuantitativo, infinito y, sobre todo, externo a la vida humana.

# ¿Qué resultó de la independencia del presente respecto del pasado que surge con la Modernidad?

—Se concibió a la verdad y a la justicia como hijas del tiempo, pero no al tiempo como hijo de la acción política. Entonces, al guardar la teoría una relación de exterioridad con respecto a la acción humana, la acción no pudo aprovechar esa separación del presente respecto del pasado. No casualmente el pensamiento tomó el rumbo de la mano invisible del mercado, la fe en un progreso indefinido, las utopías sociales como la de Tomás Moro.

# Usted vincula tiempo y acción política. ¿Cómo entiende ese lazo?

—Suponiendo al tiempo como recurso escaso, en la acción política hay que intentar, por todos los medios, alargar los plazos propios a costa de acortar los ajenos. La astucia está en la manipulación de los tiempos sociales. Un político astuto es el que sabe cómo manejar el tiempo.

# ¿Qué efectos produce esa aptitud?

—Produce un sistema que, en su corazón, obliga a concentrarnos en necesidades que no podemos posponer, a la vez que, sistemáticamente, pospone la resolución de los agravios, de las discriminaciones. Es decir, se configura un sistema que opera por aplazamiento: pospone indefinidamente, a cambio de sacrificios actuales, beneficios futuros que carecen de plazo, es decir, que carecen de tiempo. En ese intercambio intertemporal, el futuro carece de plazos.

# Si el tiempo es una variable tan clave, ¿qué relación hay entre teoría y acción política?

—Si la teoría quedó fuera de la acción, la acción no puede generar sus propios tiempos. En parte, esto fue resuelto por Rousseau, diciendo que para actuar no hace falta saberlo todo. Pero ni Rousseau, ni ningún otro después de él, pudieron cerrar definitivamente la brecha que se da entre teoría y praxis. Sí la resolvió, en la práctica, la Revolución Francesa.

# ¿Cómo lo hizo?

—La Francesa fue la primera revolución y, como tal, fue el anticipo y el resumen de todas las rebeliones que vinieron después. Todavía estamos dentro de la Revolución Francesa. Ella demostró que la acción asegura su propia continuidad temporal, su propia sustentabilidad temporal frente a la adversidad y a los enemigos, a partir de subordinar la tradición y el pasado, así como los juicios sobre el futuro, al presente. La Revolución Francesa logró controlar el tiempo. Quiero decir que el juicio del presente adopta centralidad; es el juicio acerca de qué podemos hacer ahora nosotros. El tiempo, de este modo, es tomado como una variable cualitativa, dependiente de la acción humana, opuesta a la visión del tiempo cuantitativo, objetivo y externo a la acción.

# ¿Por qué la Revolución Francesa logró controlar el tiempo?

—Porque los revolucionarios no se orientaron por dogmas, ni se quedaron vinculados a las fuerzas que venían de la nobleza. Es decir, produjeron una fuerte disrupción con el pasado y con todo el futuro utópico que se les proponía; actuaron sobre la realidad, la analizaron y fueron resolviendo los problemas sobre la marcha. En la Asamblea se decía que en esta revolución, por primera vez en la historia, el juicio sobre el presente, sobre lo que hay que hacer hoy, ahora, prevalece sobre cualquier especulación sobre el pasado o el futuro. Fue así porque los revolucionarios guardaron coherencia con las reglas de la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano. A tal punto se toman en serio esa declaración, que desatan la lógica expansiva del liberalismo universalista, radical, republicano. Esa lógica expansiva fue quebrada por los jacobinos. Pero, en definitiva, la Revolución Francesa les enseñó a los políticos a manejar el tiempo.

# ¿Qué relación hay entre tiempo y dinero?

—La falta de dinero —o la falta de información— puede ser traducida a falta de tiempo, porque si tengo tiempo, tengo tiempo para informarme; y si tengo tiempo para informarme, tengo tiempo para organizarme, para reunirme, discutir, decidir: las tomas de decisiones tienen costos temporales. La acción política debe ser reflexiva, basada en reglas y, entre los protagonistas, se debe generar un plazo: el plazo que necesita la acción para alcanzar sus objetivos. Solamente si media un plazo en la acción, la acción va a tener efectos que van a ser irreversibles, acumulativos, progresivos.

# Eso implica obedecer reglas. ¿Qué pasa cuando hay desobediencia civil?

—La desobediencia civil es un tipo específico de acción colectiva. Es una acción democrática que desobedece normas dictadas democráticamente. Esto genera una paradoja, una contradicción. Sin embargo, no es así, porque tanto la desobediencia civil como la democracia política remiten al mismo principio de fundamentación. Como dice Jürgen Habermas, la soberanía popular no limita los derechos humanos, ni los derechos humanos limitan la soberanía popular, sino que se posibilitan recíprocamente. Esto me parece un concepto muy propio de la Ilustración, que deberíamos tener más presente, ya que los derechos humanos posibilitan el ejercicio de la soberanía popular y viceversa.

# ¿Qué rasgos tiene la desobediencia civil?

—La desobediencia civil es una acción disruptiva, que carga con todas las consecuencias legales del régimen vigente. Es una acción no violenta, que se juega con el cuerpo de los propios protagonistas. Por eso, la desobediencia civil tiene exigencias morales muy fuertes, que son muy difíciles de encontrar en las rebeliones populares. Los elementos que se reúnen en la desobediencia civil son, primero, la autonomía, en tanto los protagonistas no toman ninguna decisión en la cual todos estén de acuerdo. Es la propia reflexión interna y el acuerdo lo que la hace funcionar. En segundo lugar, es pluralista y pacífica, en el sentido de que las partes intervinientes en la desobediencia civil se respetan escrupulosamente. Es recursiva porque se aplica a sí misma las normas que impulsa. Y tiene una cuarta característica: es pública, puede transparentemente escribir sus demandas en el espacio público sin ningún problema, porque tiene argumentos que pueden ser volcados públicamente. No es una acción conspirativa. La desobediencia civil es un recurso extraordinario que puede remover bases petrificadas de un sistema político e inducir, directa o indirectamente, su transformación.

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"Los sueños de los adolescentes de hoy son de corto plazo"

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 06-08-2006 00:00:00

SILVIA GUEMUREMAN: SOCIOLOGA

Lo inmediato, lo imprevisto, lo precario y pasajero parece haber impregnado el universo de los más jóvenes. Sin diferencias de género pero sí de clase, desconocen las certezas y descreen de la palabra "siempre".

Claudio Martyniuk.
cmartyniuk@clarin.com

Cuáles son hoy los sueños, las aspiraciones y los proyectos de nuestros adolescentes?

—Los sueños de los adolescentes están atravesados por la inmediatez y la imprevisibilidad, por la falta de un horizonte con certezas. Porque lo que para mi generación fue un punto de llegada y de reacomodamiento muy difícil —debimos aceptar que soportes identitarios como la educación y el trabajo comenzaran su declive y dejaran de ser privilegiados—, para los adolescentes actuales es un punto de partida. Entonces, ellos nacieron como una generación flexible, en un mundo tecnológico y cambiante, donde lo que hoy sirve mañana no y donde la cultura del descarte afecta tanto a personas como a cosas. Sus sueños están marcados por eso y no son como los de las generaciones anteriores, que eran sueños a largo plazo. Los sueños de los jóvenes tienen que ver con el cortoplacismo. La palabra "siempre" para ellos es un siempre renovable, es un siempre distinto, que ya no significa que algo sea inmodificable o que proporcione seguridad. Antes nos movíamos en un universo con cosas que queríamos romper o transgredir para hacerlo más flexible, pero había límites y contención. Hoy, los jóvenes se encuentran con que no tienen límites ni parámetros.

# ¿ A qué obedece esa falta de parámetros?

—En nuestra cultura, especialmente en la política, hay una dificultad para construir valores duraderos y hay una tendencia a saltar por encima de las reglas, y uno no les puede explicar a los adolescentes la conducta de muchos gobernantes y factores de poder. De la policía no sabemos si decirles que tengan cuidado o que ella va a cuidarlos; tampoco podemos asegurarles que a partir del trabajo y el estudio van a lograr el éxito, o que con sacrificio van a lograr ser alguien en la vida. No se les pueden transmitir las ideas de meritocracia ni de justicia. Y esta imposibilidad también construye valores. Además, los medios de comunicación privilegian una cultura muy hedonista, que tiene que ver con aquello que se puede tener y no con aquello a lo cual hay que esforzarse para llegar a ser. La generación que ahora es adolescente tiene cambios muy vertiginosos, y la memoria de lo que fue la sociedad se empieza a perder. Pero igual creo que son muchas más las cosas que nos reprochan nuestros hijos adolescentes que lo que nosotros les reprochábamos a nuestros padres, y esto configura una distancia mayor, que por más que tratemos de acortarla ellos la van corriendo con los valores que generan.

# ¿Por ejemplo?

—A través de Internet y de sus redes de pares. Lo que hay, por cierto, son códigos que se transmiten muy fuertemente entre pares, y no sólo los de la escuela, el club y el barrio: los pares se constituyen como un colectivo mucho más grande, a través de las redes que forman por Internet.

# ¿Por encima de eso no hay nada más?

—Producir una personalidad flexible, reconvertible, precaria en términos de lazos de solidaridad y de soporte hace que los jóvenes no se aferren a nada, que no construyan lealtades.

# ¿Estos rasgos efímeros son comunes a chicas y chicos?

—Son rasgos básicos de los jóvenes urbanos, con determinados parámetros de consumo y, en este sentido, no hay diferencia de género. O sea, las aspiraciones están atravesadas por el mismo horizonte de precariedad.

# Pero sí hay diferencias en términos de clase...

-Sí. En términos de clase podríamos hablar de mundos distintos. Hay sectores que, entre aquello que el mercado les ofrece y lo que pueden adquirir, presentan una brecha enorme, que quizás pueda generar otros modos de adaptación o que lleve a buscar recompensas alternativas en otras cosas. Pero la distribución desigual de las posibilidades de consumir es un generador de violencia.

# La violencia juvenil, ¿tiene sólo origen en la pobreza?

—Recientes episodios pusieron de manifiesto que la violencia juvenil no es patrimonio de los chicos que pertenecen a sectores desfavorecidos. Hay una violencia distinta a la de la privación, a la violencia de las condiciones de la pobreza, y es una violencia difícil de explicar porque es mucho más gratuita y más angustiante. Algunas visiones que asocian violencia y delincuencia a pobreza ven la posibilidad de superar la pobreza —otras quieren reprimir la pobreza y piensan en la inflación del sistema penal, en castigar más duro— y piensan que superando la pobreza se va a incidir sobre las causas que originan la violencia.

# ¿Es una simplificación?

—Sí, porque está desmentida la asociación de la pobreza y el delito: muchos sociólogos se dedicaron a correlacionar variables, mostrando que si en realidad esto fuera una relación necesaria, todos los pobres serían delincuentes, y esto no es así, sino que estamos hablando de una minoría. Pero por otro lado, si realmente se lograran superar determinadas condiciones de privación, ¿qué hacemos con la otra violencia; con esta violencia gratuita, negativa, antiutilitaria, hedonista, que no tiene un objetivo declarado, que —por no tener finalidad— hace daño por el daño mismo? ¿Qué hacemos con esta violencia que es más preocupante porque expresa una falta de horizontes? Es la violencia de aquel que piensa en la inmediatez porque no hay nada más allá por lo cual trabajar, luchar, soñar. Esta es la violencia que se ha puesto de manifiesto en casos como el de Matías Bragagnolo, el de Ariel Malvino, en los episodios del chico que golpearon en la disco. Esa violencia es casi un distintivo de pertenencia a un determinado grupo, el cual parece buscar así su identidad.

# En términos de valores, ¿qué implica esta práctica de la violencia?

—Que se relegan los valores que tienen que ver con el respeto. El sociólogo Richard Sennett, hablando de la corrosión del carácter, cita a un entrevistado que le dice: "Me siento ridículo cuando mis hijos me preguntan qué es el respeto". Creo que están trastocados valores que inciden en la modelación de la subjetividad de los jóvenes desde que son chicos. Tendremos crecientes problemas para transmitirles que se esfuercen por ser alguien; que el que siembra cosecha; que hay que ahorrar, porque el ahorro es la base de la fortuna. Por más que suenen a clichés, cuando nuestros padres los transmitían, tenían un sentido, aunque ya empezáramos a dudar. Hoy por hoy, ninguno de nosotros, si no es a costa de sacrificar el principio de realidad, puede comunicar fácilmente eso, y podemos caer en el cinismo. Porque ¿cómo les explicamos nuestra más dura experiencia: que avanza más aquel que pisa cabezas, quien está dispuesto a corromperse más que aquel que defiende su línea de pensamiento y que es capaz de defenderlo a rajatabla?

# ¿Cómo buscan diferenciarse de los adultos?

—Para ellos, el punto de partida tiene que ver con que han naturalizado un orden que es distinto. Entonces, quizá todavía no les llegó el momento de la confrontación con la realidad y lo que nosotros les decimos es aquello que ellos van a refutar, porque se van definiendo por oposición. Quizás, en esa constitución por oposición, puedan empezar a recuperar valores devaluados y caídos en desuso.

# ¿Qué podemos esperar de nuestros jóvenes?

—Una de las cosas interesantes de los jóvenes es que no se imaginan siempre en un mismo trabajo, no se imaginan pensando en una sola especialización. Eso ya es interesante. El sueño dorado para nosotros era llegar a un lugar y, a partir de ahí, iniciar una escala de ascenso, una carrera. Los jóvenes creo que no tienen la idea de la carrera. Parecen estar adaptados a la flexibilidad y precariedad laboral, a la prueba, el cambio y la pasantía. Mientras trabajen sólo para ellos mismos podrán no tener un punto de tensión.

# Ante la violencia, ¿cómo reaccionan las instituciones?

—Cuando los jóvenes pobres cometen delitos, la respuesta es el sistema penal. Cuando otros jóvenes cometen acciones delictivas, la respuesta suelen ser las políticas culturales y sociales. Es como si para la sociedad algunos fueran recuperables y otros no. Más allá de esto, hay malestar, por ahora sin resolución.

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