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"En los años 20 Argentina ya tenía problemas de crecimiento"

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 25-06-2006 00:00:00

ENTREVISTA A MARIO RAPOPORT, HISTORIADOR Y ECONOMISTA

Más allá de sus crisis coyunturales, nuestro sistema productivo es siempre dependiente de los capitales extranjeros y padece de una cultura especulativa histórica que nunca fue desmontada.

Julio Sevares.
jsevares@clarin.com

Se acaba de publicar una edición actualizada de su libro "Historia económica, política y social de la Argentina", que incorpora un capítulo sobre la crisis reciente. ¿Cómo se vincula esa crisis con la historia precedente?

—Si el libro fuera una novela del país, el último capítulo sería un cierre perfecto de la historia de frustraciones económicas y sociales de la Argentina. En el último capítulo se analiza la crisis, desde el punto de vista económico, desde el gobierno de la Alianza hasta el actual. En ese momento culmina lo que se plantea en el capítulo anterior; o sea, que todas las políticas de los 90 conducían a este escenario desgraciado para el país.

# ¿De qué tipo de políticas habla?

—Me refiero a las políticas de liberalización económicas, las políticas de apertura irrestricta y de tipo de cambio fijo. Sin embargo, ésas son las causas más inmediatas. Hay causas más profundas, más alejadas en el tiempo, que surgen del modelo basado en la acumulación financiera instalado por la dictadura militar en 1976. Esa política tuvo dos aspectos clave. Uno, imponer el disciplinamiento social sobre la base del terrorismo de Estado. Otro, abrir la economía en forma unilateral y aprovechar el financiamiento que estaba disponible en el mercado mundial. Esa política favoreció a algunos sectores económicos, en desmedro del conjunto de la población.

# Su libro empieza en 1880. ¿Hay algún elemento de ese pasado que sirva para leer la historia actual?

—Sí, lo hay. La explicación de la crisis actual puede comenzar con lo que sucedió en la época de la unidad nacional de los años 80, respecto de cómo se forman la economía y la sociedad en ese momento y cómo se inserta el país en el mercado mundial. En este proceso influyen varios elementos. El primero es que el modelo se basa en un poder económico concentrado en la elite oligárquica, cuya fortuna estaba en la propiedad de la tierra. Y también en un sistema de apropiación de la tierra que ya está prácticamente terminado en los años 80, cuando el país se inserta en el mundo, y que va a impedir que los inmigrantes accedan a la propiedad. Es decir, se formó una cultura rentística que no va a aportar los capitales que el país necesitaba, incluso para desarrollar ese modelo agroexportador. Para eso va a recurrir al capital extranjero. Esa es una conducta que marca lo que va a pasar luego en la Argentina. Esa cultura rentística se va a trasladar, incluso, a las futuras clases medias.

# ¿Cuáles son los problemas de ese modelo?

—A consecuencia de ese modelo, la Argentina va a vivir, casi permanentemente, en función del endeudamiento externo, tanto en sus comienzos como país agroexportador como en su desarrollo industrial posterior.

# Sin embargo, los años ochenta son presentados, por toda una fracción de la historiografía, como los años exitosos, que precisamente nunca se volvieron a repetir.

—En el libro también se critican las cifras que utiliza el historiador económico estadounidense Angus Madisson para sostener que Argentina fue alguna vez uno de los países más ricos del mundo o económicamente poderoso. Madisson hizo un análisis comparativo de una gran cantidad de países del mundo, donde aparentemente mostraba que la Argentina estuvo alguna vez, a fines del siglo XIX y a comienzos del XX, entre los países más importantes económicamente. Analizando las cifras de Madisson, nos damos cuenta de que ofrecen muchos flancos débiles, e incluso, directamente, son imaginarias.

# ¿Podría dar un ejemplo?

—En principio, los primeros cálculos del producto bruto en la Argentina —el producto bruto interno— se hacen a partir de 1940-50; el primer trabajo serio data de 1954 y corresponde al producto bruto argentino entre el 1935 y 1954. Las otras cifras que tenemos son estimaciones retrospectivas que hace la CEPAL, a partir de 1900, lo que da un resultado dudoso. Pero, además de eso, Madisson asume que el crecimiento del período anterior a 1900 fue igual al del período posterior a ese año, lo cual es un supuesto absolutamente imaginario. Ni siquiera Alejandro Bunge, que comienza a medir la economía nacional, se atreve a hablar de cifras del producto bruto o de ingreso nacional, porque no las tiene. Por otra parte, ese período fue muy tumultuoso y tuvo varias crisis importantes: en 1883, en 1885, en 1890. Esta última fue muy profunda e incluso produjo una detención del flujo de inmigrantes y de capitales externos. Hubo otra crisis en 1913. En los años 20, la Argentina ya tenía problemas de crecimiento. No había genuinas inversiones en el sector industrial por parte de los capitales locales, o de la burguesía terrateniente local. Luego, finalmente, ocurrió la crisis de 1929, que ya es mundial.

# Alejandro Bunge vio el problema del estancamiento argentino y proponía una industrialización.

—Sí, pero predicaba en el desierto si pensaba que esta burguesía terrateniente podía transformarse en burguesía industrial. Es interesante comparar lo que sucedió en esos años en la Argentina con lo que hacen otros países. Canadá promovió la industrialización a través de políticas proteccionistas. Australia utilizó políticas de distribución del ingreso. Y Brasil inició una época de políticas de apoyo al sector industrial. A pesar de todo, la etapa agroexportadora es considerada una época de oro y su crisis, el comienzo de la decadencia económica. Sin embargo, en los cuarenta años posteriores a la crisis del treinta, durante el período de industrialización, se obtienen las tasas de crecimiento más altas. Y esta vez sobre cifras confiables. Esto, a pesar de que, a partir de los años 1940 y 1950, sobre todo después de la caída del peronismo, hay una gran inestabilidad política. Yo creo que esa inestabilidad política es el elemento esencial que explica por qué la industrialización argentina no alcanzó los índices que alcanzó en países como Brasil, en donde las mismas dictaduras militares protegieron al sector industrial.

# ¿A qué lo atribuye?

—A que las elites seguían siendo liberales, porque los Alsogaray, los Martínez de Hoz y compañía, seguían, de alguna manera, tratando de manejar la economía y de imponer políticas de liberalización, cuando el país necesitaba otras cosas. Finalmente, como los sucesivos gobiernos militares anteriores no lograron estabilizar el cuadro político, se produce el golpe de 1976. Y el ministro de Economía del golpe es José Alfredo Martínez de Hoz, miembro de una familia tradicional que viene de la época de la colonia y fiel exponente de la burguesía terrateniente, ahora combinada con la industrial. Utilizando el terrorismo de Estado, la dictadura decide hacer un corte, desarticulando la base productiva de la que surgían las alianzas populistas que fueron radicalizándose. Y eso se produce en un momento con condiciones económicas favorables.

# ¿Por qué?

—Primero, porque hay financiamiento internacional y porque la dictadura recibe el apoyo del Fondo Monetario Internacional, que le había negado un stand-by al último gobierno peronista, y se lo da inmediatamente a Martínez de Hoz. Uno de los problemas es que la dictadura aprovecha las condiciones favorables de financiamiento para montar un sistema económico rentístico, es decir, que permite obtener ganancias de la órbita financiera, de la especulación, al mismo tiempo que perjudica a la producción. Y todo eso se financia con endeudamiento interno y externo.

# Nuevamente, un rasgo que une al pasado y al presente,

—Claro. A fines del siglo XIX hubo procesos serios de endeudamiento externo, que produjeron crisis muy profundas, como la de 1890. En los noventa del siglo XX vuelve a pasar algo similar. La economía vuelve a funcionar en base al endeudamiento y los capitales especulativos; en base también al ingreso de capital extranjero que mayormente se apropia de empresas que ya existían. Y cuando se produce la crisis, los capitales huyen y el país se queda con la deuda externa. Esta es la manera en que la Argentina se insertó en la economía mundial: dependiendo de los mercados externos y dependiendo del financiamiento externo. Esto se repitió a lo largo de la historia de diferente forma.

Copyright Clarín, 2006.
http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/06/25/z-01222165.htm

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