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"Sin un combustible emocional, la razón es fría y no funciona "

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 07-05-2006 00:00:00

RICARDO MALIANDI, FILOSOFO

Frente a un mundo que nos muestra crecientes formas de irracionalidad, intolerancia y fanatismos hace falta una ética que ayude a encontrar equilibrios y reconocer la importancia de las pasiones.

Claudio Martyniuk.
cmartyniuk@clarin.com

A veces es fuerte el anhelo de orden, de eliminación de todos los conflictos sociales. ¿Es posible un mundo social sin conflictividad?

-Se trata de tomar conciencia de la conflictividad social. Frente a teorías que tienden a decir que los conflictos, si bien son inevitables, constituyen una patología social —esta postura se conoce como funcionalismo social—,y a las que sostienen lo contrario, que el conflicto es positivo porque es el factor dinámico de la sociedad y ayuda al cambio, en mi análisis se trata de evitar los extremos. Los conflictos hay que tratar de minimizarlos. Resolverlos, si son solubles; evitarlos, si son evitables. Y cuando son insolubles, bueno, ya entonces sí, hacer una regulación de los conflictos.

# ¿Qué función tendría la razón ante los conflictos?

-Puedo concebir a la razón, en su uso práctico, como la actitud de impugnar lo conflictivo, pero esta impugnación no significa desconocer que la sociedad misma es estructuralmente conflictiva. No se puede pensar una sociedad sin conflicto. Los funcionalistas dicen: quizá no se puedan evitar o resolver todos los conflictos, pero es al menos pensable una sociedad sin conflicto. Yo creo que no es ni siquiera pensable una sociedad sin conflicto: es parte de la estructura social. Pero lo racional funciona tratando de minimizar los conflictos concretos.

# La tensión entre lo racional y lo emocional, ¿puede superarse?

-Esta es una de las grandes complicaciones. Y justamente es la razón la que debe admitir esa contraposición que tiene con la vida emocional. En la antigüedad, los estoicos pretendieron que lo ideal era algo así como apatía, es decir la eliminación del pathos, la eliminación de lo emocional. Otros filósofos se dieron cuenta de que no se lo puede eliminar y que hay que ver cómo se lo coordina con la razón. Una razón aislada totalmente de la emoción es una monstruosidad tan grande como una vida emocional plenamente irracional, que puede tirar para cualquier lado y hacer cualquier desastre.

# ¿Qué modos de relación entre lo racional y lo emocional podemos concebir?

-Hay diversas formas de relación. Una de ellas sostiene que la única orientación o vía para lo emocional puede estar en la razón, de manera que la emoción se tiene que subordinar a la razón. Pero, por otro lado, si la razón no tiene un combustible emocional, por así decir, no funciona. Una razón totalmente fría se queda en lo puramente formal y no tiene verdaderamente fuerza racional. Y si la razón práctica es una razón que tiende a pelearse con el conflicto, entonces necesita también de ese combustible que solamente le puede dar la vía emocional. Por otra parte, la emoción es un factor de importancia esencial en los procesos de valoración. Cuando valoramos algo, siempre estamos poniendo lo emocional. Hay filósofos que sostienen que los verdaderos conocimientos empiezan siempre por lo emocional, y después, en todo caso, pasan a lo racional. Y lo emocional es lo que puede valorar, a favor o en contra, a lo racional. Las actitudes que pueden ser racionalistas o irracionalistas provienen de lo emocional, no provienen de la razón misma. Y la razón es, a su vez, la única instancia desde la que se puede conocer lo emocional, saber cómo funciona, cuáles son sus fórmulas, cuáles son sus matices, cuáles son sus variantes. La razón es la única esperanza que tenemos frente a tendencias que son irracionales.

# ¿Sería factible pensar en una política orientada racionalmente?

-Eso es un viejo propósito, una vieja utopía. Pero utopía también se puede entender en el sentido de idea regulativa. No es que apuntemos a algo que pensamos que algún día se va a convertir en realidad, sino a un ideal que al menos nos marca una dirección, en la que parecería que es correcto caminar. Nada más que eso. La filosofía ha tratado muchas veces de dar consejos a la política y casi siempre con muy mal resultado. No ha servido, en general. Y cuando ha servido, por ahí ha producido desastres, porque sistemas totalmente arbitrarios han pretendido basarse en un fondo teórico-filosófico. La verdad es que todo lo social es, debido a su naturaleza conflictiva, algo donde es muy difícil encontrar los equilibrios. Entonces, lo que tiene que tratar la razón es de ofrecer un balancín, como para ir haciendo equilibrio; un equilibrio que en cualquier momento se puede caer para cualquier lado.

# Cuando se está ante el fanático, ¿sólo queda reaccionar con intolerancia?

-No se puede ser tolerante con la intolerancia, porque sería convertirse en cómplice. Si yo digo éstos son fanáticos y hacen un holocausto, y como yo soy tolerante no digo nada, me convierto en un cómplice. Pero hay que ver, justamente, dónde hay elementos que sean compatibles y dónde están los que no lo son. Entonces, si por lo menos aquellos que son compatibles los tratamos de hacer converger, puede ser que tengamos algunos puntos aislados que sirvan como criterios de actitudes racionales, frente a un mundo que es predominantemente irracional.

# También la razón parece engendrar conflictos, come sería el caso de los trastornos que provoca el desarrollo técnico.

-Esta es una de las formas más poderosas de conflictividad a la que se enfrenta la humanidad. Los etólogos explican que, cuando el hombre inventa la técnica, cuando inventa los primeros utensilios, se rompe el equilibrio entre el repertorio de instintos agresivos con sus propios congéneres y los instintos de represión de la agresión. Todas las especies tienen también instintos de represión, por lo cual, un ataque al congénere generalmente es frenado para evitar que termine destrozándolo. Es una cuestión que maneja la naturaleza misma. Ahora, como el hombre tiene pocos medios naturales de agresión, tiene también pocos instintos de represión de la agresión. Pero lo que la naturaleza no previó es que el hombre iba a disponer de medios artificiales de agresión, desde el hacha de piedra hasta la bomba nuclear. Entonces, el poder de agresión se ha multiplicado y los instintos que reprimen la agresión siguen siendo los mismos. Tal vez lo único que se hizo fue inventar la moral. Es decir, la moral sería una búsqueda de compensación de ese desequilibrio, mediante la impugnación del homicidio.

# ¿La moral habría surgido para compensar lo desencadenado por la técnica?

-Siempre ha habido tecnofilia y tecnofobia, gente que se entusiasma con la técnica y le parece que todo lo técnico es maravilloso, y gente que le tiene miedo a todo lo técnico. Pero las dos posturas son válidas y necesarias: la técnica es temible y la técnica es necesaria.

# ¿Pueden originarse conflictos por la aplicación de los derechos humanos?

-Es necesario ver hasta dónde un derecho humano es compatible con el otro; qué se hace en un caso en que la justicia y la libertad, justamente, no se pueden dar las dos en su máximo. Uno tiene que saber que los principios mismos son complejos; la moralidad es compleja porque se dan distintos principios, todos ellos racionales, pero son distintos y pueden ser incompatibles. Pero son incompatibles si uno quiere realizarlos en su plenitud, en su óptimo. Quizás sean compatibles si, más modestamente, se reconoce que hay grados de cumplimiento y que hay cierta zona donde pueden compatibilizarse.

# En "Match Point", la película de Woody Allen se postula que el porvenir del protagonista depende, para decirlo con la metáfora que allí se usa, de dónde caiga una pelotita de tenis que pega en la red. En el ámbito de la ética, la fortuna, ¿qué papel cumple?

-Ahí estamos ante un problema en el que se toca la ética con la metafísica, que es el problema de la libertad. ¿Hay realmente azar cósmico o el azar es solamente azar gnoseológico, azar de conocimiento, porque no conocemos todos los factores que están en juego? ¿Hay azar, hay fortuna en el sentido cósmico, o simplemente fortuna es aquello que no sabemos cómo va a resultar porque no podemos conocer todos los factores que están interviniendo? Yo creo que sí, que siempre hay que tener en cuenta la probabilidad. Y por esto, ya desde Aristóteles, la ética es un saber que siempre está sometido a la inexactitud; nunca puede ser exacta la ética, sino aproximadamente. Lo máximo que podemos decir es razonable y aproximado, pero más de ahí no podemos.

COPYRIGHT CLARIN, 2006.

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/05/07/z-03415.htm

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