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Desasosiegos

Archivado en Juan Gelman • Fecha: 30-03-2006 00:00:00

Por Juan Gelman

A Francis Fukuyama se lo ve medio destanteado. Una vez anunció el fin de la Historia y Ella no le hizo caso. Abogó como pocos por invadir Irak y ahora dice que “no hay duda de que el objetivo en Irak ha fracasado... se comprobó que un ejército de 130.000 estadounidenses no ha podido contener la animosidad iraquí. Hay que diseñar otros planes. Y el meollo de la cuestión estriba en reconocer la derrota” (The Independent, 9-3-06). No es el único “halcón-gallina” que anda más perdido que Adán en el Día de la Madre.

El republicano Michael Ledeen, por ejemplo. Fue asesor en antiterrorismo del secretario de Estado Alexander Haigh en 1981, se caracterizó por su opulenta relación con la Logia P2, protagonizó el mayor escándalo político de la era Reagan –Irán-contras– y en 2002 criticaba en estos términos al ex asesor del organismo de seguridad nacional Brent Scowcroft: “El teme que si atacamos a Irak ‘se producirá una explosión en Medio Oriente. Podría convertir a toda la región en un polvorín que acabaría con la guerra contra el terror’. Sólo cabe desear que convirtamos a la región en un polvorín y, cuanto antes, por favor”. Hoy Ledeen opina que se trata de “una guerra equivocada, en el momento equivocado, hecha de manera equivocada, en el lugar equivocado” (www.raws tory.com.news, 20-3-06). Cuántas equivocaciones.

La realidad es verdaderamente implacable. Hace tres años que EE.UU. ocupa Irak y la guerra no termina ni llegan “la democracia y la libertad”, ésas con que W. Bush envolvió la agresión. Siguen las bajas norteamericanas, los atentados suicidas, la acción desembozada de los escuadrones de la muerte, la resistencia no cesa y el vacío de poder tiene el tamaño del país. Se deteriora el apoyo a la Casa Blanca de la opinión pública estadounidense: una encuesta reciente de la Universidad de Maryland revela que sólo el 28 por ciento de los interrogados aún confía en que Washington cumplirá sus metas en Irak (Programme on International Policy Attitudes, 15-3-06). Más de 2300 efectivos estadounidenses muertos y unos 50.000 heridos después, el resto opina que esa guerra “no era necesaria para la defensa de EE.UU.”. Y se acercan las elecciones de noviembre del 2006.

El 7 de marzo comenzaron las primarias escalonadas para elegir candidatos a las 435 bancas de la Cámara de Representantes que se renueva totalmente, a 33 de las 100 senadurías, a 36 gobernaciones de los 50 estados y a innumerables alcaldías y otros cargos de elección locales. Los republicanos no reciben buenas noticias en esta precampaña –muchos simpatizantes están perdiendo la paciencia– y su desasosiego se acrecentó aún más cuando W. Bush aseguró la semana pasada que la ocupación ha de durar varios años. El representante Steve Chabot, republicano de Ohio por un distrito bastante conservador próximo a Cincinnati, declaraba el viernes 24, luego de visitar a sus seguidores: “Ahí está el presidente y otros que ahora dicen que siempre supimos que esto iba a ser largo, pero pienso que la mayoría de la gente no esperaba que fuera tan duro” (The New York Times, 25-3-06). Los neoconservadores, tampoco.

Richard Norman Perle, presidente de la Junta Asesora de Políticas del Pentágono hasta 2004 –año en que debió renunciar por un notorio tráfico de influencias– y ardiente promotor de la invasión a Irak, acaba de enojarse con la guerra. “Al invadir Irak –tronó–, el gobierno Bush cumplió una profecía anunciada: Irak ha reemplazado a Afganistán como magneto, campo de entrenamiento y base operativa de los jihadistas, que tienen numerosos blancos norteamericanos contra los que disparar.” No habrá sido Perle el que acuñó la profecía: acostumbraba a proclamar que EE.UU. lograría una victoria completa en pocos meses. El Partido Republicano se queja de que los asesores de Bush “están cansados, son estrechos de miras y carecen de ideas” (CBS/AP, 28-3-06), de modo que el martes pasado presentó su renuncia Andy Card, jefe del gabinete de W., y vendrán otros cambios. No parece que vayan a modificar el rumbo que la Casa Blanca inició con la invasión a Irak, “el mayor desastre estratégico de la historia de Estados Unidos”, según calificó el teniente general (R) William Odom, veterano de Vietnam.

El Partido Demócrata –que apoyó unánimemente la invasión– espera pescar votos en este río revuelto de “halcones” que desertan y de escepticismo dominante, sin duda alentado por un sondeo de la revista Newsweek: el 50 por ciento de los encuestados expresó el deseo de que los demócratas controlen el próximo Congreso, contra el 34 por ciento que insiste en los republicanos (Los Angeles Times, 26-3-06). Pero es temprano para las predicciones: otro atentado terrorista en territorio de EE.UU., digamos, volcaría a la opinión pública norteamericana en favor de la continuación de la política de guerra. O un autoatentado terrorista, da igual.

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-64946-2006-03-30.html

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"La memoria tiene que ser plural", dice Paloma Aguilar Fernández

Archivado en LaNación Mundo • Fecha: 29-03-2006 00:00:00

Según la historiadora, es peligroso sostener una versión única de los hechos

MADRID.– Hija de la transición española, la profesora Paloma Aguilar Fernández no vivió la guerra civil y era una niña cuando Francisco Franco murió en su cama de hospital. Pero convencida de que el recuerdo traumático de esos hechos pesó sobre la joven democracia, se especializó en indagar sobre la memoria histórica y su difícil traducción y expresión en las políticas oficiales referidas al pasado.

“La buena memoria tiene que ser plural”, dice Aguilar Fernández. En su “Memoria y olvido de la guerra civil española” sostiene: “Hay que distinguir la memoria histórica de la propia historia. Hasta que el historiador no comienza a elaborar los datos, éstos no pueden ser considerados historia”.

Aguilar Fernández es profesora visitante de la Universidad de Madison y autora de publicaciones que, aun sin proponérselo, revelan con el termómetro de la controversia el grado de sensibilidad que tiene el pasado colectivo y las políticas que los gobiernos ensayan para abarcarlo.

“Los proyectos de ese tipo suelen anunciarse con más facilidad de lo que luego se llevan a cabo”, previene, reforzada la impresión con recientes intentos del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. El abordaje de la transición española fue su punto de partida. "Pero pronto comprendí que debía ir más atrás para entender por qué las memorias llegan en estado de trauma al proceso de cambio político. Y cómo influyen en él", dijo, en una entrevista con LA NACION.

-¿Cómo se produce esa influencia?

-Los recuerdos traumáticos, de guerra civil o de régimen autoritario, son determinantes para fijar las reglas de juego institucionales que se adoptan en los procesos de cambio político. Muchas de ellas están llenas de cautela sólo para evitar que la situación se polarice o se reproduzca la violencia del pasado. Y esas normas, así nacidas, condicionan el futuro funcionamiento de la democracia.

-¿Estuvo ese miedo presente en la transición española?

-Eso se ve claramente en los primeros y fundamentales debates sobre la reforma política, la amnistía e incluso la Constitución. Por ejemplo, en el debate sobre la reforma política, que se produjo en 1976. Los españoles votaron en favor de una ley que, aunque se aseguraba que traería la democracia, era propuesta por un gobierno de personas que venían del gobierno franquista. Y la gente les dio su confianza a ellos, y no a la oposición, que por entonces impulsaba la abstención, convencida de que el referéndum convocado no era libre.

-¿Fue una opción popular y legítima o no?

-Sí, si tenemos en cuenta que no había libertad de acceso a los medios de comunicación. Fue reveladora de que la ciudadanía tenía cautela y miedo. Y de que quería el cambio, pero lo deseaba de modo paulatino y cauteloso, hasta el punto de darle su confianza a gente que procedía del gobierno anterior.

-¿Por qué dice que España tuvo su ley de punto final?

-Porque, aunque en su momento no se habló de ello, está incluida en la ley de amnistía que aprobó el primer Parlamento democrático. Lo que procuró fue dejar de lado el pasado; se estableció un intercambio con los militares por el que el gobierno se comprometió a no juzgar a ningún ex integrante del régimen a cambio de que salieran en libertad los presos políticos, que era el reclamo generalizado. La gente festejó esa libertad, pero ni se enteró de que había una ley de punto final.

-¿Hubo un pacto de silencio entre el gobierno democrático y la prensa?

-La prioridad era establecer un proceso de cambio y acabar con los presos políticos. Y era difícil concebir que hubiera posibilidad de enjuiciar a responsables de violaciones de los derechos humanos. Fue, en todo caso, una decisión algo camuflada.

-¿Cómo influyó el pasado en el debate sobre la Constitución?

-Influyó en el miedo a no alcanzar consenso. Cuando eso parecía imposible o muy difícil, alguien decía: "Cuidado, que no nos vaya a pasar lo que ya nos pasó". Hay una continua apelación al pasado, pero, al mismo tiempo, mucho cuidado de no echárselo en cara a nadie, salvo en algunos cruces entre el ex franquista Manuel Fraga y el dirigente comunista Santiago Carrillo. Hubo un acuerdo de no usar políticamente el pasado, que se respetó escrupulosamente. Si algo tuvieron los españoles en los años 70 fue un exceso de memoria, sin advertir que las circunstancias del país y de la sociedad habían cambiado mucho.

-Llama la atención ese espíritu crítico hacia la transición, proceso que en América latina se venera como un modelo.

-Es que se hizo muy bien, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones experimentadas por sus actores. Otra cosa es que la perspectiva del tiempo permita evaluar de forma algo crítica lo que no pudo hacerse, porque la situación era incierta y en cualquier momento podía haber un intento de golpe de Estado, como ocurrió en 1981. Eso también ayudó a consagrar los dos pilares fundamentales del consenso, que fueron "nunca más una guerra civil" y, en modo no tan categórico, "nunca más una dictadura". Y, junto con eso, el consenso respecto de que todos habían cometido barbaridades y de que nadie quería entrar a ver quién había sido el más responsable.

-Hoy hay una contracorriente que parece responsabilizar más al bando nacionalista que al republicano.

-La verdad irrebatible es que ambos bandos cometieron actos injustificables. Pero también es cierto que la naturaleza de la violencia fue distinta, así como la cantidad de crímenes. Y que mientras unas víctimas fueron reconocidas y recompensadas, las del otro bando no sólo no lo fueron, sino que se las persiguió, torturó y encarceló. La sensación de frustración en esos sectores postergados es enorme. No hay en España ni siquiera un museo sobre el exilio, y eso fue una sangría. En cambio, hay un Valle de los Caídos, donde nadie informa por qué, cómo y en qué condiciones terribles eso fue construido por presos políticos y nadie aclara por qué el patrimonio nacional sigue poniendo flores frescas todas las semanas en las tumbas de José Antonio Primo de Rivera y de Franco.

-Las flores para Franco las mantuvieron todos los gobiernos de la democracia, de izquierda y de derecha. Incluso, el actual. ¿Por qué?

-Un sector importante de la ciudadanía ha sido definido como "franquismo sociológico", gente que mejoró su condición durante la dictadura. Al morir Franco, tanta era la sensación de miedo que "paz y orden" eran el primer reclamo social, por encima de la libertad y la democracia. Sólo cuando comprende que con éstas dos puede obtener más a costo menor, la sociedad apuesta claramente por la democracia. No creo que la sociedad española anterior a la muerte de Franco fuera esencialmente democrática.

-Si España eligió no hacer memoria, ¿por qué hacerla ahora?

-No se trata de hacer memoria, sino de aprender del pasado para construir un futuro político diferente.

-¿Usted realmente cree que la sociedad española no aprendió?

-Claro que aprendió; el problema son las simplificaciones, y eso suele ocurrir cuando se habla de olvido. Yo distingo, al menos, tres ámbitos y dos memorias. Hay una memoria sobre la Guerra Civil y otra, menos trabajada, sobre el franquismo. Luego, hay que diferenciar la memoria en los ámbitos social, político y cultural. En lo político, pese a la voluntad de dejar de lado el pasado y el compromiso de no hacer política con él, el pasado tiene, a su modo, presencia obsesiva. El contraste está en lo cultural, donde hubo una explosión de memoria, bien sintetizada por una caricatura del diario El País que decía: "Si me ponéis una película más de la Guerra Civil gritaré hasta quedar afónico". La tercera memoria, la social, es la más importante: la mayoría de la sociedad española no quiso remover el pasado. Hasta sus víctimas vieron que la situación eran tan precaria que pospusieron reivindicaciones hasta un período más estable. Eso es lo que ahora reclaman.

-No parece una demanda social muy presente.

-Es minoritaria, pero real.

-Pese a que dio pasos en ese sentido, no se ve al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero muy decidido a ir adelante con eso.

-Creo que su anuncio fue un poco precipitado. Ahora se ha tomado un tiempo para esperar el momento político más oportuno. De lo contrario, se arriesgaría a reabrir las heridas y a crear otras víctimas.

-Usted ha dicho que estos proyectos se anuncian con más facilidad de lo que luego se llevan a la práctica. ¿Por que?

-El caso español es un buen ejemplo. Rodríguez Zapatero hizo su anuncio con las mejores intenciones, pero ahora no está muy claro cómo va a resolverlo. Es muy difícil que una sola ley satisfaga todo lo remanente del pasado.

-¿No se puede?

-Hasta las asociaciones de víctimas se diferencian. En la Argentina se me asegura que las entidades de derechos humanos están muy peleadas entre sí, porque la ideología las separa, como pasó con las Madres de Plaza de Mayo.

-¿La misma dificultad puede correr el anuncio de crear una sede histórica en la ex sede de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA)?

-Aún no parece claro qué es lo que se va a hacer, salvo que será un lugar de memoria. Cuando estuve en Buenos Aires vi edificios con la placa "aquí funcionó un centro clandestino de detención". En España no hay ni eso.

-¿Es necesaria una política oficial de memoria?

-Sí, sólo si se presenta en términos muy amplios y aleccionadores. Por ejemplo, acordar que hubo una dictadura que reprimió a todo aquel que se oponía a su ideología, y que es cierto que todos los bandos cometieron atrocidades. Y es útil que exista porque luego, sobre ella, se basa la compensación a las víctimas.

-¿Se puede lograr una interpretación incontrovertible del pasado?

-En esos mismos términos, sí.

-El reproche en la Argentina es que el corte histórico se produjo en 1976, y no se reconoce a las víctimas de crímenes ocurridos durante el anterior gobierno democrático.

-Tal vez tenga que ver con que el peronismo sigue estando en el poder, aunque desde afuera cuesta mucho entender qué es el peronismo, sobre todo si se tiene en cuenta que de él provienen personas tan distintas como Carlos Menem y Néstor Kirchner.

-¿Cómo evitar que un proyecto de memoria histórica se contamine por necesidades de la política contemporánea?

-La política de la memoria tiene que respetar una pluralidad de memorias. Por muy mayoritario que sea un gobierno, jamás debe aspirar a construir una única memoria oficial que satisfaga a todos. Lo que yo refiero como memoria dominante o hegemónica es una visión general del pasado que se pueda resumir en dos frases y que exprese un aprendizaje común y una democracia común que se deriva de ese pasado. Algo así como el "nunca más" argentino. No es bueno que un paso para rescatar ese pasado sirva para distorsionar la historia.

-¿La experiencia española enseña eso?

-El consenso aquí es muy general: que hubo una dictadura y que en la guerra civil todo el mundo hizo barbaridades. Después empiezan las interpretaciones, y en eso hay que ser respetuosos de la memoria plural. Por eso es muy probable que la reivindicación de los muertos anteriores en la Argentina se convierta, más tarde o más temprano, en una demanda. Aunque hoy no sea muy mayoritaria, lo más natural es que se pida que se haga justicia también con ellos. En el caso argentino es evidente que lo que más se ha reclamado es la experiencia de la junta militar.

-¿Por qué?

-Tal vez porque sobre el peronismo no existe una sola interpretación. Imagino que le costará mucho a la Argentina llegar a una interpretación consensuada sobre lo que fue la experiencia peronista anterior a la junta militar. Pero tendrá que hacerlo.

Por Silvia Pisani
Corresponsal en España
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Centros clandestinos de detención

Archivado en Mapas • Fecha: 28-03-2006 03:04:00

Durante la ultima dictadura militar existieron numerosos campos de detención, donde la gente "desaparecia", es decir, secuestrada, llevada por la fuerza, y torturada en muchos casos hasta la muerte

CCD

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"En el drama del racismo todavía no cayó el telón"

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 26-03-2006 00:00:00

ARNOLDO SIPERMAN, JURISTA Y FILOSOFO POLITICO

La discriminación actual se sustenta en tortuosas ideas que surgieron en el siglo XIX. Son argumentos que buscan convencer de la superioridad de algunos hombres sobre otros y que tiñeron desde la política hasta el arte.

Claudio Martyniuk.
cmartyniuk@clarin.com

Desgraciadamente, con frecuencia leemos noticias en las que la discriminación y el racismo muestran que están intactos. ¿Podemos rastrear algunos de sus orígenes?

—El racismo político es una consecuencia de la insatisfacción generada por dos tipos de respuesta que se estaban dando en Europa a las crisis sociales y políticas del siglo XIX: la respuesta liberal, a la que se consideraba insuficiente, y la respuesta socialista, a la que se consideraba peligrosa. Entonces se esbozó una tercera, que está muy afirmada en el temperamento del romanticismo tardío, y que parte de distinguir entre masas y elites. Las elites hacen propuestas, las masas las toman o las dejan.

# ¿Cómo lograrían que las masas se dejaran manipular?

—Eligen una "zanahoria" y la de la raza es magnífica. Porque, apoyada por la mitología biológica, se daría algo por lo cual luchar: una presunta integridad y pureza. Así, las leyes raciales alemanas eran, presuntamente, la defensa de la sangre y el honor alemán. Las leyes de Nüremberg mezclaban estas dos ideas. El racismo político llegó a su paroxismo con el fascismo en general, que encaja en este mecanismo la visión del disidente como el enemigo, como aquel al que hay que exterminar. Esta forma de pensar produjo la Segunda Guerra Mundial, la hecatombe más grande de la historia, con más de cincuenta millones de personas muertas en seis años. Pero, como bien marca usted, en este drama todavía no cayó el telón.

# ¿Sigue siendo efectiva la apelación racista a la sangre?

—Sí. Por ejemplo, no se le puede negar a los Estados Unidos ser el faro de la democracia; haberlo sido históricamente y seguir siéndolo hoy, aunque con una democracia muy resignificada, que ya no es ni la de Jefferson, ni la de Lincoln. Fácilmente encontramos un componente racial, que dio la idea, en ese país, de una inferioridad irreversible. Para el racista, el que es inferior racial, lo es por siempre jamás. El que es inferior económico puede pasar a ser rico algún día, pero el racial no. No puede esconderse esa idea de inferioridad irreversible en las intervenciones militares estadounidenses de estos últimos años. También tengo mis dudas de que sea meramente una cuestión de fe islámica la que orienta a los terroristas. Es cierto que en todo esto hay razones económicas, como el petróleo, pero la adhesión popular no se logra con dividendos del petróleo en ninguno de los dos bandos. Hay algo muy visceral, que se orienta a la desaparición del enemigo. Estamos en un mundo cruel. No es que los seres humanos no hayan sido crueles siempre —basta acordarse de la Inquisición—, pero la crueldad en masa, la crueldad como estrategia, como estilo de vida, es propia de nuestra época.

# ¿Qué relación hay entre el antisemitismo y el sexismo?

—El antisemitismo y la judeofobia histórica están muy relacionadas con el sexismo. Hay algo esencial: la pureza de la raza exige un control absoluto sobre las mujeres. Las mujeres tienen la posibilidad de envenenar la raza. Recuerdo de cuando estudiaba Derecho, una cuestión ya reformada que planteaba el Código Penal: ¿por qué el hombre, para cometer adulterio, tenía que mantener manceba, mientras que para la mujer bastaba con que hubiera tenido un contacto sexual fuera del matrimonio? Los profesores explicaban que el hombre que hace travesuras fuera de la pareja no trae nada al hogar; la mujer, en cambio, con una travesura trae algo: la posibilidad cierta de haber concebido, de estar fraguando la paternidad del marido. Y esto respondía exactamente al esquema racial. Es decir, la mujer tiene que estar sometida, tiene que ser lo más hogareña que sea posible. Los alemanes y los suizos hablan siempre de "las tres K" del destino de las mujeres: Kuche (cocina), Kirche (iglesia) y Kinder (niños). Es decir, la mujer tiene que ser sumisa, portarse bien y salir de la casa lo menos posible, porque si no, se pone en peligro la pureza de la raza. Es absolutamente explícito esto en el discurso nazi y en el del fascismo italiano. Pero antes de que ellos lo dijeran, esto ya estaba en muchos pensadores y escritores del siglo XIX.

# ¿Algún ejemplo?

—Había un uso permanente de la metáfora de la masa como mujer. La masa tenía todas las posibilidades, era una maravilla, y por eso había que adularla.

# ¿Cómo se actualizan esas potencias?

—La masa, como la mujer, necesita ser fecundada por el varón. Los pueblos, en esta metáfora de la femineidad, para desarrollar todas sus posibilidades necesitan también ser fecundados, y eso es lo que haría el conductor, sea un conductor artístico, filosófico o político. Puede ser Wagner, puede ser Heidegger, puede ser Hitler. O muchos otros. No es una exclusividad. De manera que sí, hay una relación muy profunda, que está muy ilustrada por los escritores del siglo XIX, donde es usual encontrar la creencia de que las razas superiores serían razas viriles y que las razas inferiores serían razas femeninas. La inferioridad radicaba en su falta de virilidad. Además, en el discurso racial intenso está siempre la posibilidad de un mundo "sin": la posibilidad de un mundo sin judíos, sin negros, sin orientales, etc.

# ¿El discurso antisemita es el paradigma del discurso que excluye al diferente?

—Sí, se constituyó históricamente así porque los judíos tienen una historia de dos mil años viviendo en una Europa uniformemente cristiana. Entonces, fueron la expresión clara de la diferencia que no se puede eliminar. Se trató de encerrarlos en guetos, maltratarlos, pero para que apareciera la idea de exterminarlos tuvo que surgir una perspectiva biológica, y eso va a ser en el siglo XIX.

# Habló de la posibilidad de que las masas tengan conductores artísticos. En muchas personas la música de Wagner provoca un malestar especial. ¿Esa música puede calificarse de antisemita?

—La música de Wagner se integra en lo que él mismo llamó un drama musical. El insistió mucho sobre el hecho de que la música en estado de pureza había terminado su rol histórico, que después de Beethoven ya no se podía hacer más música que no estuviera implicada en alguna puesta dramática, en una obra de arte total. El drama musical tiene argumento e historia. Los judíos no aparecen explícitamente en ninguna de las óperas de Wagner, pero aparecen todos aquellos rasgos que en el imaginario popular de aquella época, y en gran medida en el actual también, se consideran como "característicos" de los judíos. Ciertos rasgos físicos, el afán por atesorar bienes materiales, su carácter traicionero, etcétera, están puestos sin ocultar su verdadera indicación de origen, como en el caso de los nibelungos. Los nibelungos son enanos y ladrones, personajes nefastos a los cuales el gran personaje de la germanidad que es Sigfrido tiene que poner en caja. El drama musical wagneriano es claramente antisemita.

# ¿Cómo surgen esos estereotipos racistas?

—En general, están tomados de leyendas nórdicas y célticas, como en el caso de Tristán e Isolda. Algunos personajes diseñados por el propio Wagner marcan muy bien sus características y su filiación racial. Por ejemplo, Sigfrido, que es el héroe por excelencia de la tetralogía, es hijo de los amores incestuosos de dos hermanos gemelos: no puede pedirse más pureza de la sangre. Pero además, estos gemelos son hijos de un dios. De manera que el tema de la sangre, de la estirpe, de la raza, que encabeza el gran héroe, es absolutamente cristalino en el caso de Sigfrido. Lohengrin —el caudillo al que hay que amar sin condiciones, y al que no se le debe preguntar ni cómo se llama, bajo pena de que se vaya y nos abandone a nuestra suerte—, es la imagen, que luego va a ser típicamente nazi, del caudillo, del Führer.

# Hitler se habría inspirado en la liturgia que acompañaba a la ópera wagneriana para desarrollar el culto de su personalidad. ¿Cómo se pasa de la liturgia operística a la liturgia política?

—¿Cómo se pasa de una creencia religiosa fuerte a una cruzada? Es casi la misma pregunta. Pues sí, se pasa, y los ejemplos históricos abundan. Wagner genera una religión, en realidad. Y en él se integra una idea de superioridad racial, algo compartido por Hitler. Ambos tenían una vocación muy fuerte de erigirse en inspiradores, en conductores de un gran proceso social nacional.

Copyright Clarín, 2006.

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/03/26/z-03815.htm

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El primer cachetazo

Archivado en Desde el divan • Fecha: 26-03-2006 00:00:00

Jorge Guinzburg.
jorge@guinzburg.tv

Dos recuerdos cruzaron por mi mente apenas iniciada la sesión. Uno correspondía a mi niñez. Los incomprensibles caminos del inconsciente me llevaron a revivir una charla circunstancial con esa vecina de la cara siempre magullada. Nadie en el barrio ignoraba la afición de su marido por expresar su fastidio a los golpes, pero todos se hacían los distraídos frente a ellos y no paraban de hacer comentarios en su ausencia.

Ese día, a mi pregunta inocente "¿por qué lo aguanta?" llegó una respuesta que no entendí entonces, interpreté como resignada con el tiempo y no exenta de sabiduría ahora: "¿Sabés qué pasa, nene? Si vos dejás entrar el primer cachetazo, después, los demás entran solos".

En el segundo recuerdo ya había crecido (en edad, claro). Era un profesional del periodismo, con pelos en el pecho y ¿para qué negarlo? muchos más en la cabeza que ahora. Estaba entrevistando a un ex presidiario a partir de una investigación, del medio en el que trabajaba, sobre la vida sexual en la cárcel.

Carlos —así se llamaba— contaba lo difícil que resultaba evitar vejaciones al entrar a prisión.

La primera noche —relató— lo más probable es que alguien abra la puerta de tu celda para que entren y te violen entre varios. Si, cuando los ves llegar, te defendés a muerte, te muelen a palos y terminás en el hospital. Pero eso sí, cuando volvés, ya no te molestan. Ahora, si la primera vez te la bancás y es recién a la semana cuando decidís defenderte, te fajan, te mandan al hospital y, al volver, te siguen violando.

Nunca había unido las dos confesiones, ni pensado en los puntos de contacto entre ambas pero, allí, en sesión, con la impunidad para reflexionar que otorga ese ámbito, lo logré.

Creo, doctor —dije y mis palabras me sonaron como un silbato dando por comenzado el partido psicoanalítico—, que a los argentinos nos pasa algo parecido.

¿Parecido a qué? —preguntó el terapeuta.

Digo —expliqué— que el problema nuestro es que dejamos entrar el primer cachetazo. Nosotros recién nos defendemos cuando nos violaron por quinta vez.

Sin verla, imaginé la cara de mi terapeuta y me apuré a explicar. "Me refiero a la violación de nuestros derechos".

Hizo silencio pero estaba seguro de que en su cabeza sonó un "ah", de alivio.

Nos cuesta defendernos. Interpretamos como parte de un código bancar el atropello.

Si ante un colectivo que no para, en lugar de tomar su número de interno y denunciarlo, esperamos manso el siguiente; si al llegar al peaje, después de esperar varios minutos, pagamos; si permitimos que un recién llegado se ubique delante nuestro en una cola; si volvemos a un negocio en el que fuimos mal atendidos; si cuando nuestro hijo nos cuenta que lo maltrataron en el colegio, al día siguiente no lo acompañamos pidiendo explicaciones; si no decimos nada cuando en el sector no fumador prenden un cigarrillo; si cuando en un avión a punto de despegar permitimos que nuestro vecino de asiento se despida de su mujer utilizando el celular; si dejamos que un policía nos alce la voz; si aceptamos que la ambulancia llegue tarde; si vemos que para estacionar alguien está golpeando el auto de adelante y el de atrás y no reaccionamos; si vivimos como algo normal saber que tantos funcionarios cobran sin trabajar; si aceptamos que nos vendan lo que no pedimos; si seguimos comiendo productos que no son confiables; si frente a un delito nos dejamos convencer de que ni vale la pena hacer la denuncia; si al presenciar un exceso seguimos siendo espectadores sin intervenir; si ante juez injusto, elegimos resignarnos; si seguimos votando a los que nos mintieron, estamos dejando entrar el primer cachetazo. Y como me dijo hace tantos años mi vecina, los demás entran solos.

Además, recordemos las palabras de un presidiario: si no te defendés de entrada, te mandan al hospital y te siguen violando.

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No todo lo idéntico es igual

Archivado en Juan Gelman • Fecha: 26-03-2006 00:00:00

Por Juan Gelman

La relación de Washington con Tel Aviv atenta contra la seguridad de EE.UU. y el lobby norteamericano pro-israelí, en particular el Comité Estadounidense-Israelí de Asuntos Públicos (Aipac, por sus siglas en inglés), ha contribuido a que la protección de Israel se convierta en un aspecto clave de la política exterior de EE.UU. A esta conclusión llegan los prestigiosos politólogos John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt en un estudio titulado The Israel Lobby and U.S. Foreign Policy que puede consultarse en la Web de la Universidad de Harvard (ksgnotes1.harvard.edu/Research, 13-3-06). Desde luego, llueven los improperios sobre los autores y el trabajo: el más gentil lo considera otro ejemplo de “los viejos libelos acerca de que el pueblo judío controla de algún modo las políticas de la nación más poderosa de la Tierra” (www.jnewswire.com, 23-3-06).

Walt, decano de la Escuela de Gobierno “John F. Kennedy” de Harvard, y Mearsheimer, codirector del Programa de políticas de seguridad internacional de la Universidad de Chicago y referente principal de los conservadores –sin neo– llamados “realistas”, inician el estudio así: “El interés nacional de EE.UU. debería ser el objetivo primordial de la política exterior estadounidense. Sin embargo, en las últimas décadas, en especial desde la Guerra de los Seis Días de 1967, el eje de la política de EE.UU. en Medio Oriente ha sido su relación con Israel. La combinación del sostenido apoyo norteamericano a Israel y el designio concomitante de extender la democracia en toda la región han inflamado la opinión pública árabe e islámica y puesto en peligro la seguridad de EE.UU. Esta situación no tiene antecedente en la historia política estadounidense. ¿Por qué EE.UU. tiene que hacer a un lado su propia seguridad para procurar por los intereses de otro Estado?”. Duro, pero cierto.

El Lobby –con mayúscula porque la merece– proclama que “los intereses israelíes y norteamericanos son esencialmente idénticos” y “exagera la capacidad de Israel” para contribuir a la “guerra antiterrorista”, dicen los autores. “Y lo más importante –agregan– es que EE.UU. padece el terrorismo en buena medida por su estrecha alianza con Israel, y no al revés... el apoyo incondicional a Israel facilita a los extremistas una adhesión popular y el reclutamiento de voluntarios.” Y luego, Israel “no es un aliado leal”: sigue espiando en EE.UU. y vende armas a China.

La Casa Blanca ha erigido a Israel en modelo democrático para la región, donde ciertamente no escasean los regímenes autoritarios. Sin embargo, no parece que ese modelo se cumpla para los palestinos, los cristianos árabes y otros ciudadanos israelíes de segunda. Mearsheimer y Walt cuestionan el concepto, raramente explicitado, de que el sostén acrítico a Israel es una deuda por el genocidio de judíos perpetrado por los nazis: señalan que el argumento no justifica la expulsión de 700.000 palestinos en los años 1947-’48, que nada tuvieron que ver con la Shoa, ni el asesinato de civiles árabes en el período 1949-1956, ni los que el ejército israelí sigue cometiendo en territorio palestino ocupado. “En términos de comportamiento real –subrayan– la conducta de Israel no se diferencia moralmente de las acciones de sus opositores.”

Aipac es el segundo lobby en importancia en EE.UU. –detrás de la Asociación Estadounidense de Jubilados (AARP, por sus siglas en inglés) y delante de la Asociación Estadounidense del Rifle (NRA) y de la poderosa central sindical AFL-CIO–, cabildea ante legisladores y funcionarios del gobierno para que mantengan posiciones y políticas pro-israelíes y también se encarga de ningunear a los críticos de Tel Aviv calificándolos de antisemitas, su arma desacreditadora más poderosa. “Israel goza prácticamente de inmunidad en el Congreso”, registra el estudio, y algunos sionistas cristianos como Dick Armey han proclamado que “la prioridad número uno” de la política exterior norteamericana es apoyar a Israel contra viento y marea. Aipac invierte grandes sumas de dinero en campañas electorales para derrotar a candidatos con presuntas posiciones antiisraelíes, como ocurrió con el ex senador republicano Charles Percy. El ex candidato republicano a la presidencia Pat Buchanan lo dijo a su manera: “Aipac, que es agente de facto de un gobierno extranjero, domina el Congreso de EE.UU. No hay allí debate abierto alguno sobre la política norteamericana respecto de Israel” (Where the Right Went Wrong, 2004).

Mearsheimer y Walt se refieren asimismo al mito de que Israel es una suerte de David que enfrenta al Goliat de los países árabes que lo rodean. No es la opinión del coronel (R) del ejército estadounidense Warner D. Farr, quien advierte que Israel es la quinta potencia nuclear mundial y que en 1997 ya poseía 400 armas nucleares y de hidrógeno (www.peaceheroes.com, 24-4-04).

La modernidad ha permitido cambiar hondas por bombas.

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Los treinta años

Archivado en Osvaldo Bayer • Fecha: 25-03-2006 00:00:00

Por Osvaldo Bayer

Todo empezó en Cipolletti. Hablar de los Treinta Años, es decir, de la muerte y de la vida, ante alumnos primarios y secundarios. Un tema difícil para los niños. A la inocencia, a la alegría, es casi un pecado hablarles de lo macabro. De aquello de la “desaparición”. Pero los docentes ya habían llevado a cabo talleres para que los alumnos elaboraran preguntas. Estaba frente a ellos. Y un pibito me hizo la primera pregunta: “Cuando usted se fue al exilio, ¿qué pasó con su perro?”. Me enterneció. Sí, una pregunta que conllevaba preocupación por los que no podían defenderse, por los que quedaban solos, y para siempre en la soledad.

Y después de cuatro clases, el acto en la plaza, con la figura en madera con los nombres de los trece desaparecidos de Cipolletti. Sí, también allí. Trece vidas jóvenes. Uno por uno sus nombres. Y allí sus madres presentes. Las lágrimas, el recuerdo. Aparece en todas las mentes el rostro cruel del dictador uniformado que repite por televisión: “No están muertos, ni vivos, están desaparecidos”. El principio ético de nuestros militares. No de todos, hay cinco, seis, siete, que pusieron el cuerpo contra la deshonra del crimen cobarde. El jueves, en el Salón Blanco de la Casa Rosada. El coronel Cesio. El que acompañó a las Madres en pleno tiempo de la ignominia. Verlo allí, reivindicado. Lo habíamos escrito en esta contratapa el 3 de diciembre del 2005. Resumen: el dictador Bignone, aquel que cometió la traición más cobarde de la historia, entregar a sus propios soldados para que desaparezcan, había firmado su último decreto dando de baja al valiente Cesio por acompañar a las Madres de Plaza de Mayo y calificar de asesinato al proceder militar. Y después nuestras democracias posteriores se callaron la boca: Alfonsín, Menem, De la Rúa, Duhalde y consortes. No vieron, no miraron. No les consta. Mientras los asesinos Bussi, Patti y otros podían presentarse como candidatos a la democracia. Bochorno. Una democracia del bochorno. Pero ahora sí, la reivindicación. Veintitrés años después. Tendremos pronto a Cesio como general. El sí que jugó su vida por la vida y la ética. En el acto se nombró a otro héroe: al capitán D’Andrea Mohr, el consecuente, el que defendió con uniforme la palabra y la honestidad. Habría que reivindicarlo con todos los honores y todas las palabras del buen recuerdo. Y ahí, en ese Salón Blanco de la Rosada, lugar donde pisaron tanto dictadores uniformados y lamentables civiles, también se pidió el ascenso del coronel Rico, asesinado en 1975 por investigar las Tres A de López Rega, el personaje de la infamia, de ese gobierno del cual ha llegado ya el momento en que el Partido Justicialista convoque a un congreso para la autocrítica y la denuncia de todas esas infamias. López Rega, Isabel, Lastiri, Ruckauf, Ottalagano, Ivanisevich, Cafiero, Luder, y la lista es interminable. En ese tiempo no leyeron los diarios, miraron para otro lado, no sé, no me acuerdo. No me consta. Y comenzó la desaparición de sindicalistas, intelectuales, estudiantes. El oprobio. Pero quien pregunta sobre eso es sospechado de “gorila”.

Después de Cipolletti, Rosario. En la Legislatura, ante los representantes de todos los bloques políticos, en forma generosa y abierta, pude hablar de los años de la infamia uniformada y su prólogo lopezreguista. Un cuerpo elegido por el pueblo escuchando atentamente y un documento final del presidente del cuerpo que habla del repudio a todos esos años del uniforme, picana, robo de niños, la muerte infame y el Martínez de Hoz.

Y de Rosario a Córdoba, en el aula magna de Arquitectura, con los estudiantes. Siempre con la curiosidad de los dignos. Qué pasó, cómo fue posible. Empezar por Roca, el que mató a los habitantes seculares para quedarse con la tierra (dos millones y medio de hectáreas para el bisabuelo Martínez de Hoz). Qué casualidad histórica, a veces Marx tenía razón. Los que ejercen el verdadero poder. Seguir luego la disertación con Franco, el fusilador de poetas, con Pinochet, el más cerdo de los dictadores aprovechados, y Videla, el Papa del crimen. El fervor estudiantil, como en 1974, ’75, ’76. ¡Qué juventud! Sus nombres están hoy en todos los patios de las fucultades, de los colegios secundarios. Después, la figura de Camps. El asesino de adolescentes. La vilezas cobardes del poder.

De Córdoba de regreso a Rosario. Las organizaciones de derechos humanos. Un capítulo de la Dignidad. De la Lealtad a todo lo humano. Recuerdo a Don Naranjo, a toda su infinita trayectoria en defensa de los presos políticos. Ojalá se remplace el nombre de la calle Roca, el genocida, por el de él, el digno. Rememoro cuando denuncié el caso de la “Casita de los Ciegos”. Galtieri ordenó requisar esa vivienda y detener al matrimonio de ciegos que tenían un hijito. Los dos cieguitos –como los llamaba el barrio– desaparecieron. La casa fue requisada y dada en dominio a la Gendarmería Nacional, que estableció allí un “club” para que los suboficiales bailaran tango y festejaran sus cumpleaños. Realidades de la indignidad más absoluta. Durante los años de Alfonsín y de Menem continuaron las fiestas cínicas del gendarmerío que llevaba siempre a sus niños. Hasta que debido a la denuncia tuvieron que actuar los que se hicieron los no videntes. Y se devolvió finalmente la casa a ese joven que, en aquellos tiempos de Galtieri, había sido el bebé de los cieguitos. Así, el general borracho perdió la única batalla que había creído ganar.

De allí, al aula magna de la Facultad de Derecho de Buenos Aires. El tema: “Recuperación de los centros clandestinos de represión como factores de la memoria”. Aprender, en esto, de la Alemania que convirtió a todos los campos de concentración, a todos, repetimos, en museos de la verdad, con los retratos de los verdugos y de las víctimas y las cámaras de gases y las cuchas de los prisioneros. Y no convertirlos en supermercados como ha ocurrido en Córdoba.

De allí a la biblioteca de la calle Talcahuano: “La quema y censura de libros”. El recuerdo de la quema infame de los que no podían defenderse: los libros. El teniente coronel Gorleri, que quemó libros por “Dios, Patria y Hogar”, fue ascendido a general por Alfonsín. Los argentinos tenemos el privilegio de tener un general quemador de libros. Zonceras argentinas, diría Jauretche. El espanto. Cuando supe que habían quemado mis libros me puse a llorar como un adolescente.

Después, siempre en la semana, ir a la radio de las Madres. ¿Cómo dice? ¿Las Madres tienen radio? Sí, respondo, y Universidad. Y librería y café literario. Construidos por ellas para continuar o, mejor, realizar lo que no pudieron hacer sus hijos.

Y después los actos del jueves con jóvenes pobres que gritan sonrientes y pletóricos: “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”. Y tienen razón, esos hijos del color de la tierra, ellos son el pueblo. Y los cantores hijos del pueblo en el escenario. La fiesta verdadera. El recuerdo de sus hijos. Y a sus hijas, ellas a quienes les quitaron sus semillas que acababan de dar a luz. El sufrimiento infinito. Jamás habrá una flor para los Camps, los Astiz, ni para el muñeco maldito, el monje uniformado de la nueva Inquisición.

Han sido vencidos para siempre. Siempre que nos preparemos para defender a la democracia pero al mismo tiempo que democraticemos verdaderamente a esta democracia argentina que terminó siempre en golpes militares.

La ética había triunfado en esta semana. De los Treinta Años. Las Madres habían triunfado, sin armas, con su ejemplo. Se cierra este capítulo de mi vida con tantas derrotas pero con este triunfo inigualable en la historia. Las Madres, y su nobleza.

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"Para mí, la Argentina significa inestabilidad"

Archivado en LaNación Argentinos • Fecha: 25-03-2006 00:00:00

Lo afirma la escritora Sylvia Molloy

La escritora Sylvia Molloy es argentina con ganas y, a la vez, con distancia. Vive desde hace más de treinta años en los Estados Unidos. Enseñó literatura latinoamericana en Yale y Princeton, y, actualmente, lo hace en la Universidad de Nueva York. Dice que, desde lejos, la Argentina es siempre para ella sinónimo de inestabilidad.

A principios de la década del 80, Molloy sacudió a la crítica con su excelente novela “En breve cárcel”, y en 2002 renovó el entusiasmo de sus lectores con “El común olvido”.

Permanentemente publica ensayos y libros de crítica literaria, como “Las letras de Borges” (1979), “Acto de presencia: la literatura autobiográfica en Hispanoamérica” (1997) e “Hispanism an Homosexualities” (1998), aún sin traducción. Viene a su país una vez por año, ya sea por necesidad, por costumbre o, simplemente, por nostalgia.

–Usted se ha ido, después volvió y se volvió a ir, varias veces. ¿Qué país ha podido construir, reconstruir o inventar de esa manera?

–Creo que cuando uno va y viene con mucha frecuencia, como ha sido mi caso, y más aún cuando los polos de ese ir y venir se van multiplicando, el trabajo de reconstrucción o, como bien lo dice, de invención se vuelve más y más complicado. Cuando uno se va sabe que en el fondo no puede volver a lo que deja, porque lo que se deja ya nunca será igual. Es el precio de todo viaje. A distancia se van elaborando fantasmagorías de regreso, para decirlo de algún modo, pero esas fantasmagorías dependen fuertemente del lugar, tanto geográfico como psíquico, desde donde se elaboran. No es lo mismo, pongamos por caso, elaborar una patria fantasma desde París que elaborarla desde New York. Lo cotidiano, aun en el extranjero, siempre deja su marca, condiciona la memoria, se entreteje con el recuerdo. Así que en distintos momentos, y desde distintas latitudes, uno echa mano del país que necesita, y ese país está compuesto de recuerdos que varían y de fabulaciones a partir de esos recuerdos, pero también de deseos y de traumas presentes. Digo "trauma" porque creo que en esos momentos la necesidad de rearmar un lugar de origen es muy fuerte. Yo recuerdo (y lo he escrito en algún lado) que en los días que siguieron al ataque a las Torres Gemelas me visitaron, como nunca antes, recuerdos de Buenos Aires. Hasta el perro al que oía ladrar por las tardes en un departamento cercano me recordaba a un perro que ladraba en la casa detrás de la nuestra, en Olivos, cuando yo era chica.

-¿Cómo consiguió lidiar con esa añoranza? ¿Cree que, finalmente, la lengua es la patria, como se suele decir para aminorar la sensación de desamparo?

-Si la lengua es la patria, entonces, como la misma patria, está atravesada por la zozobra. Sobre todo para el sujeto bilingüe que entra y sale de las lenguas. Hay una expresión en inglés que me ayuda a explicar en parte esa desazón. La gente pregunta: Do you feel at home in english?, por ejemplo, queriendo saber si la persona se siente cómoda hablando en inglés. Pero los límites de la expresión se vuelven patentes cuando te sentís at home (en casa, a gusto) en más de un idioma, como es mi caso, porque entonces no te sentís del todo at home en ninguno. Creo que esa experiencia es saludable, que incluso es propicia para la escritura. Danilo Kis dice algo así como que el escritor que escribe lejos de su patria escribe de otra manera: conoce la extrañeza de las palabras, desautomatiza lo que la excesiva familiaridad con el idioma ha vuelto automático. Pero esto de estar entre lenguas puede resultar un tanto incómodo en la vida real. Al hablar un idioma, se tiene la sensación de que lo que se dice está siendo dicho también en otro idioma, en otra parte, en otro home. La sensación, como diría Felisberto Hernández, de no estar del todo en lo que se está diciendo. Cuando en Nueva York escucho a alguien hablar español con acento argentino, siempre tengo la misma reacción: me doy vuelta, porque pienso que me están hablando a mí...

-¿Qué le dio la literatura argentina que no le dio la Argentina?

-No sé si puedo enfrentarlos de ese modo: literatura y país, o pensar la una excluyendo al otro. En todo caso, le diría que pienso que ni las literaturas ni los países tienen obligación de dar, sino sólo la de estar disponibles para que uno tome lo que necesita. La iniciativa y, a fin de cuentas, la responsabilidad de la relación que se entabla con el país, o con su literatura, es siempre del individuo. Así que pienso su pregunta en términos levemente distintos: ¿qué supe tomar de la Argentina, qué supe tomar de su literatura? Los recuerdos de infancia en que se funda "mi" Argentina son todos recuerdos de inestabilidad, de no saber nunca lo que va a pasar. Pienso en tres acontecimientos que, sin duda, determinaron esa sensación. Son nuestra relación con la Segunda Guerra Mundial, de la que se hablaba mucho en mi casa, la revolución del 4 de junio de 1943 y el terremoto de San Juan. De este último, recuerdo un afiche para recaudar fondos que representaba a un niño desconsolado que se abrazaba a las rodillas de la madre, pose que yo buscaba imitar con mi propia madre, para gran irritación de ella. Esto es para decirle que la idea de inestabilidad o de cambio está fuertemente ligada a mi idea de la Argentina. Pero te prevengo que no necesariamente de manera negativa. Creo que esa inestabilidad determinó que me fuera, pero también ha determinado que siempre quiera volver, porque la Argentina tiene siempre sorpresas, cambios cuando ya no se los espera, un algo más para el que sepa verlo. En cuanto a mi relación con la literatura argentina, creo que la desazón que asocio con el país la asocio también con su literatura, es decir, con los escritores que prefiero. Son todos maestros de la ambigüedad, del desasosiego. Borges desde luego, pero también Silvina Ocampo, Norah Lange, José Bianco. Son como presencias tutelares en mi escritura, escritores que me enseñaron a manejar la lengua, que, sobre todo, me hicieron descubrir una entonación que asocio con la Argentina. Creo que en esa entonación se da para mí el punto de contacto entre país y literatura.

-El género autobiográfico es uno de sus preferidos. ¿Qué relación existe entre autobiografía y contexto social?

-La relación entre autobiografía y contexto social no difiere de la que se establece entre ese contexto y cualquier otro texto, sea cual fuera el género. Pienso que toda escritura está condicionada por su época, por las mentalidades de una época y, sobre todo, por las maneras de leer de una época. Pero hay que superar esa idea de que el uso de la primera persona remite de forma directa a un contexto preciso y comprobable, esa idea de que la autobiografía, o los géneros en primera persona que se anuncian como referenciales (el relato de viaje es otro buen ejemplo), son reflejo fiel de un contexto y permiten "decir verdades", como no lo hace, por ejemplo, la ficción. En la autobiografía la duplicidad del yo testigo siempre está en juego: el yo cuenta una historia que acaso cree verídica, pero que, sobre todo, quiere que los demás crean verídica. El yo es un efecto narrativo. Asegura una composición de lugar.

-¿Dónde está lo autobiográfico en su novela "El común olvido"?

-Yo trabajo mucho con lo autobiográfico porque soy perezosa y me cuesta inventar, o porque acaso sea incapaz de hacerlo. Prefiero recurrir a cosas que me han ocurrido o que han ocurrido a otros. Tengo bastante buena memoria y archivo no sólo recuerdos, sino pedacitos de relatos que leo o que oigo contar y luego los uso en mi ficción. En el caso de "El común olvido" quería recuperar relatos y, sobre todo, voces, tonos, palabras de distintas épocas de un Buenos Aires que yo había vivido y que se encimaban en mi memoria. Se me ocurrió hacer ese trabajo de recuperación como una especie de arqueología de relatos, a través de un personaje que emprende una búsqueda que termina deparándole un descubrimiento inesperado. Dentro de ese itinerario pude dar nueva vida a esos recuerdos y a esas voces, recuperar distintos aspectos de ese Buenos Aires para mí fantasmal, el mundo angloporteño en el que me crié, el Buenos Aires de los años 30, que siempre me fascinó por lo que les oía contar a mi madre y a mis tías, las voces y los cuentos de ciertas figuras queridas -Pepe Bianco, desde luego, y Enrique Pezzoni-, las anécdotas que circulaban sobre tal o cual personaje de la intelligentsia o la sociedad porteña. Comparto con entusiasmo la pasión de Edgardo Cozarinsky por el chisme como fuente de ficción. Le aclaro que al usar estos recuerdos y estos relatos en "El común olvido" no fue mi intención hacer trabajo de evocación nostálgica ni dolerme por un mundo desaparecido. No: fue, más bien, el puro placer de volver a contar aquellos pedacitos de anécdotas que recordaba, una suerte de homenaje. Volver a contar y, desde luego, a manipular, agregando mi marca, si querés, esas voces dispersas. Me divierte cuando alguna persona me dice de tal o cual episodio: "Pero en realidad no fue así" y luego me cuenta cómo fue de veras, o cuando otra me hace notar que tal cosa no le pasó a Mengano, sino a Zutano, como corrigiendo un error. No se trata da eso. Yo ya sé que en realidad no fue así. No es mi intención registrar acontecimientos exactamente como fueron, sino recrear. Esto me hace pensar en un cuento de Olga Orozco. Una vez le contó a Oliverio Girondo algo que le había ocurrido a un pariente de ella y al tiempo escuchó que Oliverio contaba la historia como si se tratara de un pariente suyo. Cuando Olga protestó, Oliverio le dijo: "No te preocupes, Olga, lo que importa es que le haya pasado a alguien..."

-En su libro, la búsqueda del cofrecito de la madre del protagonista, hurtado o perdido, ¿puede ser pensada como la búsqueda de la patria perdida?

-Sí, desde luego. Y no es casualidad, supongo, que las cenizas de la madre hayan desaparecido de ese cementerio en particular, suerte de muestrario de la historia argentina. Le aclaro, más modestamente, que este episodio surge de un trauma idéntico que me tocó vivir y que fue punto de partida de la escritura de "El común olvido". Le dije antes que no me siento muy cómoda inventando, pero tengo la suerte de que se me den cada tanto acontecimientos que no puedo desperdiciar, que piden pasar a la ficción. Me ocurrió lo mismo con el incidente inicial de mi primera novela, "En breve cárcel". Las cenizas de mi madre muerta también fueron a parar a la Recoleta, y también desaparecieron. Durante un buen momento no se las pudo ubicar. Recuerdo muy bien lo que sentí, físicamente, cuando me enteré de esa desaparición. Fue como si me sacudieran el piso, como si no tuviera dónde poner los pies. Había perdido mi lugar: lo pienso así, espacialmente, más que emocionalmente. Claro que después uno recompone ese lugar, de algún modo. En el caso de mi protagonista, disponiendo de las cenizas de la tía, hermana de la madre. En el caso mío, el resultado fue más prosaico, pero no menos tranquilizador. No te cuento qué pasó porque a lo mejor lo guardo para otro relato.

-¿Por qué nunca volvió al país para quedarse?

-No sé bien qué contestarte que no sea algo que me resulte ajeno dentro de diez minutos. Recuerdo que mi madre, que a todo lo que decía le impartía un tono de máxima, proclamaba: "Hay que saber irse". Creo que se refería a reuniones sociales, pero también vale para las idas y vueltas al país. No creo haber alcanzado esa sabiduría materna. Cuando me fui a Francia a estudiar lo hice pensando que iba a volver y, por cierto, así lo hice, a los cuatro años. El período que pasé en la Argentina a mi regreso, en las postrimerías de los años 60, se me aparece como mágico en el recuerdo y, sin embargo, me volví a ir en el 67, y no exactamente por la situación política. Acepté un puesto en Estados Unidos, convencida de que volvería al año. Pero me quedé otro año, y luego otro, y me fui quedando. Volvía siempre a pasar una temporada una vez al año mientras vivía mi madre. Después, cuando murió, me di cuenta de que tenía que construir otra relación con el país, basada en la amistad y el diálogo, no en lazos de familia, y así lo he hecho. Para mí la Argentina es un lugar esencial de interlocución. Converso, entiendo y siento que se me entiende, aun cuando mi interlocutor no esté de acuerdo conmigo. Es una manera de volver para quedarme, o por lo menos es mi manera, por ahora, de volver.

Por Silvia Hopenhayn

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24 de marzo de 2006: 30.000 razones para seguir luchando

Archivado en Documentos 24 de marzo • Fecha: 24-03-2006 00:00:00

Se cumplen hoy 30 años del golpe de estado de 1976, que instalo la más feroz dictadura que conoce nuestra historia.

Estamos presentes varias generaciones para reafirmar la memoria, para mantener vivo el recuerdo de nuestros 30.000 detenidos desaparecidos, el dolor de tantos compatriotas asesinados, encarcelados, torturados, perseguidos y condenados al exilio. Marchamos para seguir exigiendo el castigo de los responsables y ejecutores del genocidio, para denunciar la impunidad de ayer y de hoy, las nuevas formas de represión y para seguir luchando por los ideales por los que dieron su vida nuestros compañeros: una Argentina sin opresión, sin explotación y sin miseria.

Reivindicamos hoy, la resistencia y la gigantesca y heroica lucha obrera y popular que se abrió paso desde los socavones de la dictadura, la lucha inclaudicable de las madres, las abuelas, los familiares, los ex detenidos- desaparecidos, y todos los Organismos de Derechos Humanos, lucha que se continuó a lo largo de todos estos años en la pelea incesante por terminar con la impunidad del pasado y del presente.

La dictadura tuvo como objetivo imponer un proyecto de país. Para lograrlo recurrió al genocidio con el fin de destruir las organizaciones obreras y populares, exterminando a los luchadores y sometiendo por el terror al pueblo argentino.

Durante esos años, los países imperialistas, los terratenientes, los organismos multinacionales de crédito como el FMI, los monopolios y los grandes grupos económico-financieros nacionales y extranjeros fueron los beneficiarios de estas políticas, que profundizaron la crisis estructural de la Argentina y agigantaron la desigualdad entre los pocos que acumulan enormes riquezas y los millones que no alcanzan siquiera a percibir un ingreso mínimo que les garantice la subsistencia. Esto fue así durante la dictadura y sigue siéndolo en la actualidad.

En su declive, la dictadura intentó apropiarse de la reivindicación histórica de Malvinas. Las mismas fuerzas armadas que aplicaron el terror fascista claudicaron cobardemente frente al imperialismo, mientras los jóvenes soldados combatieron y murieron heroicamente en la defensa de Malvinas.

A pesar de que el terror fascista de la dictadura fue derrotado, las clases dominantes siguieron imponiendo la continuidad de su proyecto económico-social durante los gobiernos constitucionales posteriores.

Cambian los gobiernos, pero continúa el sistema que ha condenado a cerca de 14 millones de argentinos a la pobreza y la indigencia.

En estos años vimos surgir la dolorosa Argentina de los hambreados, la de los millones de desocupados y los obreros flexibilizados y con salarios por debajo del nivel de pobreza. La Argentina de la salud y la educación colapsadas. La de la corrupción por arriba y el hambre y el desamparo por abajo. La Argentina de la impunidad, donde los sucesivos gobiernos ampararon a los ideólogos, responsables y ejecutores de los crímenes de la dictadura y mantuvieron intacto el aparato represivo. Esta impunidad engendró nuevas impunidades.

Pero a la vez creció la otra argentina; la de la lucha y la resistencia popular a todas estas políticas. Esta lucha tuvo un punto de inflexión en las heroicas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, que sacudieron la argentina hasta sus cimientos. La oleada de piquetes, puebladas y paros que se venían sucediendo desbordó en esas jornadas en las que el pueblo se volcó a la calle porque no estaba dispuesto a soportar otro estado de sitio, ni a seguir en el mismo estado de opresión. 34 personas entregaron su vida en estas jornadas y otros 6 murieron luego a causa de las heridas recibidas. La consigna “que se vayan todos” expresó a los millones que cuestionaron las instituciones del sistema.

Con nuestra lucha inclaudicable por justicia logramos la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, que se reabran causas contra los genocidas en todo el país y conseguimos la detención y el procesamiento de alrededor de 150 represores. Sin embargo, la gran mayoría disfrutan de prisión domiciliaria o están detenidos en unidades de las fuerzas armadas gozando de privilegios inaceptables. Y más de mil aun no han sido ni rozados por la justicia. Por eso, hoy como ayer, exigimos cárcel efectiva, común y perpetua para los genocidas.

La mayoría de los jueces se niega a procesar a los represores como partícipes del terrorismo de estado y el genocidio, imputándoles únicamente delitos puntuales. Aún teniendo a la vista las listas de quienes integraban el personal de cada centro de exterminio y las de los detenidos-desaparecidos que pasaron por ellos, los jueces cómplices se niegan a tratar estas causas como un plan sistemático de exterminio y desaparición. Por otra parte, la Nulidad de los Indultos, reclamo que venimos levantando desde hace años, volvió a ser manipulada por el gobierno y sus representantes en la cámara de diputados, que hace pocos días votaron en bloque contra su tratamiento y aprobación. Por eso, hoy como ayer, exigimos la anulación de los indultos a los genocidas.

Uno de los efectos más perversos del genocidio y de la impunidad que lo sostuvo, es la situación que viven hoy en día los más de 500 hijos de nuestros compañeros desaparecidos, secuestrados junto a sus madres o nacidos en cautiverio, que fueron apropiados, no conocen aún su verdadera identidad y permanecen secuestrados por apropiadores militares, policiales o civiles. Exigimos al Gobierno que encuentre a esos jóvenes y que les restituya su verdadera identidad. Exigimos el juicio y castigo a los apropiadores y a los médicos y parteras que participaron de estos crímenes. Porque mientras haya una identidad cambiada, se pone en duda la identidad de un pueblo. Cada joven que recupera su identidad es una conquista de la lucha de todos. Es por ello que, hoy como ayer, decimos: Restitución de la identidad a los más de 500 jóvenes apropiados.

No creemos en las tan publicitadas autocríticas de los comandantes en jefe de las fuerzas armadas. Mientras siguen sin entregar los archivos de la represión continúan espiando al pueblo, como quedó claro ahora con los hechos de la Base Almirante Zar, el mismo lugar donde masacraron a los héroes de Trelew. Y hoy como ayer, decimos: No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos!!!

En estos años la situación económica y social no ha cambiado: el gobierno de Kirchner está pagando una deuda externa ilegitima, inmoral y fraudulenta, mientras dice que nos estamos desendeudando. En el 2005 se efectuó el pago más grande de toda la historia nacional. Se convalidaron las privatizaciones, se sigue beneficiando a las empresas que saquean nuestros recursos naturales, se avanzó en la devaluación del salario y la liquidación de las conquistas obreras. La desocupación sigue siendo masiva y la miseria que abarca a más de la mitad de la población, la destrucción de la salud y la educación pública. Las grandes fortunas siguen evadiendo el pago de los impuestos, como lo demuestra que la mitad de los trabajadores están en negro, privados de sus derechos laborales. Hoy como nunca es cierta la afirmación de que estamos pagando la deuda externa con el hambre y la miseria del pueblo trabajador y explotado. Mientras tanto sigue aumentando el costo de la canasta familiar. La mayoría de las empresas recuperadas por sus trabajadores, que heroicamente las mantienen abiertas y en producción cuando sus patrones huyeron o quebraron, lejos de recibir apoyo, son boicoteadas por el estado. Por eso decimos Basta de políticas que generan hambre, desocupación y pobreza. No al pago de la deuda externa, No al ALCA. No a los tratados de libre comercio.

También durante este gobierno se produjeron graves hechos represivos contra el pueblo. La situación que hoy esta viviendo el pueblo de Las Heras, provincia de Santa Cruz, es la expresión concentrada de esta política. El norte de la provincia en la que reinan las petroleras y mineras imperialistas y los terratenientes, tiene una ciudad militarizada; los trabajadores y sus familias sufren una permanente persecución, los 20 presos políticos han sufrido torturas y el gobierno nacional como respuesta al conflicto, envió la Gendarmería. En los últimos días el Presidente de la Nación ha dicho que hubo excesos. Nosotros decimos: no hubo errores, no hubo excesos. Exigimos en este 24 de marzo la inmediata libertad de todos los presos políticos de Las Heras y el retiro de la gendarmería.

La represión abarca diferentes lugares del país. Se persigue al movimiento obrero, se reprime, se desplaza y despoja de sus tierras al movimiento campesino, como el MOCASE en Santiago del Estero, y al movimiento de pueblos originarios, como el pueblo Quom en Formosa. Denunciamos la acción de bandas paramilitares financiadas por los terratenientes.

Por primera vez después de la dictadura, en el 2005 se impidió el acceso de manifestaciones populares a la histórica Plaza de Mayo. En respuesta a la gran movilización popular en repudio a la presencia del genocida Bush en la Argentina se dispusieron operativos de cerco en Mar del Plata y Buenos Aires. Y aun hoy están presos militantes que expresaron su repudio a la visita. Los detenidos a raíz de la protesta popular en la estación Haedo del Ferrocarril Sarmiento siguen presos. Los vallados se instalaron como parte del paisaje cotidiano. La Plaza de Mayo, La Legislatura y el Congreso son ejemplo de ello. Las amenazas y ataques que están recibiendo sectores destacados de la clase obrera buscan disciplinarla en momentos en que sectores importantes de los trabajadores empiezan a mostrar nuevamente su capacidad de lucha. Continúa la tortura de los jóvenes en las cárceles y comisarías, que llegan a provocar la muerte, y que son parte del exterminio que sufren día a día nuestros jóvenes, especialmente los más pobres. Magdalena es un ejemplo de ello. El gatillo fácil y la presencia de las fuerzas de seguridad del Estado en los barrios populares, especialmente en la provincia de Buenos Aires, son parte de esta misma política. Se han ratificado tratados internacionales sobre terrorismo, que solo servirán para profundizar la persecución a los luchadores populares. Y hay proyectos para sancionar las llamadas leyes antiterroristas. Durante el gobierno de Kirchner hay más presos políticos que en todos los gobiernos constitucionales anteriores y se profundiza la criminalización de la protesta social. Día a día aumenta el número de procesados por luchar y contradiciendo sus promesas, el gobierno obstaculiza la sanción de la amnistía/ desprocesamiento de los luchadores populares. Por eso decimos basta de represión. Retiro de la gendarmería de Las Heras y de todos los conflictos sociales. Libertad a los presos políticos. Amnistía o desprocesamiento de los luchadores populares.

Ya han pasado 15 meses de Cromañón. La corrupción y negligencia del Estado y los grandes negociados son las causas de esta masacre. Miles de jóvenes y sus familias, acompañados por organizaciones populares siguen marchando exigiendo juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de la muerte de 194 jóvenes y de los padecimientos de los miles de sobrevivientes de ese trágico 30 de diciembre. Como resultado de esta lucha se ha conseguido hasta ahora la cárcel para Chabán y la destitución de Ibarra, principal responsable político de lo ocurrido. La lucha sigue hasta terminar con la impunidad de todos los responsables. La movilización popular en torno al pedido de juicio y castigo a los responsables políticos y materiales de la masacre de Puente Pueyrredón ha logrado la condena a cárcel perpetua de Fanchiotti y Acosta, responsables materiales de los asesinatos de Darío y Maxi. Lejos de ello se encuentran todavía los responsables políticos e intelectuales de este hecho represivo: Duhalde, Aníbal Fernández, Solá, Atanasoff y Álvarez entre otros, siguen todos en libertad y continúan impunemente desempeñando funciones públicas. La impunidad de la masacre de la AMIA es completada por el gobierno de Kirchner que mantiene cerrados los archivos secretos del Estado y niega su entrega a una Comisión Independiente. Después de reconocer la responsabilidad del Estado en el encubrimiento del atentado, sin procesados ni condenados, la política del gobierno nacional facilita la prescripción de la causa AMIA en los próximos meses, con el objeto de encubrir su propia responsabilidad. También continúan impunes: Los asesinatos de Ibáñez y Cuellar en Jujuy a fines de 2003; La detención, cárcel y tortura a trabajadores y desocupados, incluidos mujeres y niños en Caleta Olivia; La represión de los días 19 y 20 de diciembre de 2001; Los más de 1700 casos de gatillo fácil; La bomba de Plaza de Mayo en diciembre de 2003; La muerte de los 14 obreros de Río Turbio, victimas como cientos de trabajadores de inhumanas condiciones de trabajo y seguridad laboral; los ataques al Servicio de Paz y Justicia y las amenazas y agresiones a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo; el ataque a la sede del Partido Obrero y a los locales del Frente Popular Darío Santillán; La masacre en la cárcel de Magdalena. Por eso decimos no a la impunidad de ayer y de hoy.

Durante todo este tiempo ha crecido la movilización obrera y popular. Desde esta jornada de lucha apoyamos a todos los hombres y mujeres trabajadores ocupados, desocupados, jubilados, estudiantes, docentes, campesinos, pueblos originarios y a todos los que luchan por sus derechos y por construir una Argentina con trabajo, salarios, salud, educación y vivienda para todos.

Apoyamos y reivindicamos la lucha férrea y permanente de las mujeres por sus derechos. Romina Tejerina se ha constituido en un símbolo de esa lucha.

Apoyamos la lucha del pueblo de Entre Ríos que enfrenta a las multinacionales y resiste la instalación de las papeleras.

La lucha de nuestro pueblo es parte de un torrente, una tempestad de puebladas y rebeliones que recorre América Latina. Crece la solidaridad con Cuba, Venezuela y Bolivia asediadas por el imperialismo, y avanza el reclamo de unidad y lucha de los pueblos de Latinoamérica. Exigimos la libertad de los 5 patriotas cubanos presos en Estados Unidos, y denunciamos las torturas en la base de Guantánamo y en Abu Graib, y la utilización de fósforo blanco en la masacre de Faluya.

El imperialismo yanqui, que desató junto a sus socios una guerra genocida contra Irak, está empantanado por la heroica resistencia del pueblo irakí. Todos los pueblos del mundo hemos manifestado no a la agresión imperialista a Irak y nos oponemos a los planes de invasión al hermano pueblo de Irán, a los pueblos de Medio Oriente y Corea del Norte. Apoyamos la lucha del pueblo palestino. Repudiamos el plan Colombia y la instalación de nuevas bases militares en América Latina. Repudiamos hoy las maniobras que pretenden usar la causa AMIA para sumarse a la campaña imperialista contra la nación irani. Exigimos que el gobierno argentino, respetando el derecho de autodeterminación de los pueblos, retire inmediata y totalmente las tropas argentinas estacionadas en Haití y no mantenga cooperación militar alguna con los yanquis. Por eso decimos: fuera yanquis de Irak y de América Latina, retiro inmediato de las tropas Argentinas de Haití.


POR NUESTROS 30.000 DETENIDOS DESAPARECIDOS

A 30 años del golpe reafirmamos nuestra lucha para terminar con la impunidad de los genocidas de la dictadura: seguimos exigiendo, denunciando y luchando sin claudicaciones hasta ver a todos y cada uno de los asesinos detrás de las rejas. Pero sabemos que esa lucha no se agota allí; también queremos terminar con la impunidad de los que hoy matan por hambre, desocupación, pobreza y entrega.

Recuperamos hoy la memoria de todos los caídos en las luchas a lo largo de nuestra historia.

Somos parte de un pueblo que lucha hace muchos años por un país donde sean posibles el pan, el trabajo, la tierra, la salud, la educación, la vivienda, una niñez y una vejez protegidas, una juventud con futuro, justicia y plena vigencia de los derechos humanos. Por esa Argentina dieron su vida nuestros 30.000 detenidos desaparecidos.

Por esa Argentina nos comprometemos a seguir dando nuestro Presente en la lucha hasta conseguir que el país que soñaron y soñamos se haga realidad, una Argentina liberada de la opresión imperialista y de la explotación.

Las causas de sus luchas, que son las nuestras, siguen vigentes.

Por eso, sorteando todos los embates estuvimos, estamos y estaremos cada 24 de marzo en esta Plaza. Por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

30000 compañeros detenidos desaparecidos Presentes!!!!!!

ENCUENTRO 30 AÑOS. MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.



Organizaciones que convocan al acto del 24 de marzo de 2006 en plaza de Mayo y firman este Documento:

Organismos de DD.HH

Agrupación de Derechos Humanos de Chilenos en Argentina
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, La Matanza
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, La Plata
Asamblea por La Recuperación de la Memoria, Chilecito, La Rioja
Asociación Anahí
Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos
Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos
Asociación de Profesionales en Lucha en el Polo Obrero (APEL)
Autoconvocad@s por los DDHH
Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH)
Comisión de DD.HH. de Uruguayos en Argentina
Comisión de Derechos Humanos de Río Gallegos
Comisión Derechos Humanos de Trenque Lauquen
Comisión por Derechos Humanos de Paraguayos Residentes en Buenos Aires
Comité de Acción Jurídica (CAJ)
Comité para la Defensa de la Salud, la Etica y los Derechos Humanos
(CODESEDH)
Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI)
Equipo Argentino de Trabajo e Investigación Psicosocial (EATIP)
Familiares de la Masacre de Margarita Belén
Fundación de Investigación y Defensa Legal Argentina (FIDELA)
H.I.J.O.S. Regional La Plata
H.I.J.O.S. Regional Oeste
Liberpueblo
Liga Argentina por los Derechos del Hombre
Movimiento por la Paz, la Soberanía y la Solidaridad (MOPASSOL)
Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH)
Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y Pastoral Migratoria (Río
Gallegos)


Organizaciones Sociales, Barriales y Culturales

Acción Política LGTTTB
Acción por la Biodiversidad
Acción Vecinal de Almirante Brown
Agrupación 11 de Mayo - Barrio Almagro
Agrupación Abogadas y Abogados Asambleístas
Agrupación Familiares de Estudiantes Argentinos en Cuba (AFEAC)
Agrupación de Mujeres "Pan y Rosas"
Agrupación Murguera Los Guardianes de Mugica
Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA)
Agru-Pasión Murga Los Verdes de Monserrat
Amas de Casa del País
Amigos de la Revolución Cubana
Artistas en Lucha
Asamblea Barrial de Beccar
Asamblea de la Pequeña y Mediana Empresa (APyME)
Asamblea Córdoba y Mario Bravo
Asamblea de Boedo
Asamblea de Entre Rios y San Juan
Asamblea de Palermo Viejo
Asamblea de San Telmo
Asamblea de Trabajadores Desocupados (ATD)Jujuy
Asamblea de Vecinos Autoconvocados Villa del Parque
Asamblea de Villa Elisa, La Plata
Asamblea Florida Este
Asamblea Juan B Justo y Corrientes
Asamblea Permanente por la Escuela que Queremos
Asamblea Popular de San Telmo - Plaza Dorrego
Asamblea Popular por los DDHH y la Memoria de Florencio Varela
Asamblea Vecinos Villa Pueyrredón
Asambleas del Pueblo
Asociacion Americana de Juristas
Asociación Civil Miguel Bru
Asociación de Especialistas Universitarias en Estudios de la Mujer
Asociación de ex-trabajadores y familiares de desaparecidos de Mercedes
Benz
Asociación de Mujeres Transgénero Lesbianas - La Plata
ATTAC-Argentina
Autoconvocatoria No al ALCA
AVISAR
AVISE (Asociación Víctimas de la Impunidad Sin Esclarecer)
Barro Joven
Biblioteca Popular Rodolfo Walsh, Neuquén
Biblioteca Popular de Barracas
Biblioteca Popular y Centro Cultural Niños Pájaros de Alto Comedero, Jujuy
Brutos Aires
Buena Memoria
Campaña La deuda o la vida
Casa de la Amistad Argentino Cubana, Concepción Del Uruguay
Casa de la Cultura Los Compadres del Horizonte
Centro Cultural Kichari Huasi, Hurlingham, Pcia. de Buenos Aires
Centro Cultural La Muralla
Centro Cultural Osvaldo Pugliese - Balvanera
Centro de Cultura y Comunicación, La Plata
Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas CECIM - La Plata
Centro de Investigaciones Sociales y Asesorías Legales Populares (CISALP)
Centro Nueva Tierra para la Promoción Social y Pastoral
Centro Social y Comunitario Maestro Alfredo Bravo
Centro Social y Comunitario Salvador Allende
Centro Social y Cultural Flores Sur
Club Progresista
Colectiva Feminista Viva la Pepa
Colectivo de Creación Audiovisual
Colectivo de Cultura y Acción Popular
Colectivo de Militancia Cultural
Colectivo Poder Autónomo
Comisión de DDHH del Hospital Posadas
Comisión de Asambleas Barriales por la Recuperación de las Empresas
Privatizadas
Comisión de Homenaje a los Desaparecidos y Mártires Populares
Comisión de Homenaje a los Luchadores Populares
Comisión de Memoria de Villa Lugano, Villa Soldati y Villa Celina
Comisión de Mujeres de Las Heras, Provincia de Santa Cruz
Comisión de Solidaridad con las Comunidades Wichis
Comisión Permanente de Homenaje a los Combatientes
Comisión Permanente de Homenaje de las Madres de Plaza de Mayo de Quilmes
Comisión por la Memoria y la Justicia de La Paternal y Villa Mitre
Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Liniers, Villa Luro y
Mataderos
Comisión de Derechos Humanos de Villa 21/24 - Barracas
ComunArte Espacio Social y Cultural
Convergencia por un Judaísmo Humanista y Pluralista
Cooperativa de Trabajo para la Comunicacion Social
Coordinadora de Barrios por la Memoria y Justicia
Cristian@s de Base
Dirección de DDHH Municipalidad de Morón
Diálogo 2000
Economistas de Izquierda (EDI)
Encuentro 30 años - Villa Crespo y Caballito
Encuentro de Organizaciones Populares COD
Encuentro Nacional por la Soberanía Popular
Encuentro por la Memoria
Espacio por la Verdad y la Justicia de La Matanza
Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía
Equipo Interdisciplinario de Investigaciones Comunitarias
Espacio de Trabajo Militancia Socialista
Espacio Usucapión
Familiares de Asesinados y Heridos del 19 y 20 de Diciembre de 2001
Federación Agrupación de ONGs (F.A.D.O)
Feministas en Acción
FM En Tránsito
FM La Tribu
Foro de La Boca
Foro por los Derechos Reproductivos
Frente de Artistas del Borda
Fundación Tehuelche.
Galpón Sur
Gráfica Cooperativa
Grupo de Investigación del Genocidio en Tucumán
Grupo de Poesía Mascaró
Grupo de Teatro Comunitario "El Epico de Floresta"
Grupo Musical LA LLAVE
Hinchas de Argentinos Juniors x la Memoria
ICUF Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina
Instituto Alfredo L. Palacios
Instituto de Relaciones Ecuménicas
Instituto del Pensamiento Socialista "Karl Marx"
Instituto Latinoamericano de Estudios Políticos y Sociales
Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC)
Izkierda GLTTTB
KerMaraK, Colectivo Anticomercial de Comunicación Contracultural
La Marea, Revista de Cultura
Lesbianas en Lucha
Libres del Sur
Los 3 Demonios, programa radial - FM La Tribu
LuchArte
Manos Creativas
Memoria Activa
Memoria Verdad y Justicia por Nuestros Pibes - Cromagnon
Mesa Coordinadora Barrial de Moreno (MCB-M)
Movimiento Plátano
Mujeres en Resistencia
Multisectorial de Solidaridad con Cuba
Murga Los Que Nunca Callarán
Música Independiente (UMI)
Mutual Juan Azurduy
Ojo Obrero
ONG El Murmullo Psicoanálisis en la Cultura
ONG Familias por la Vida - Cromagnon
ONG Robles de Justicia
Organización Cultural Razón y Revolución
Organización Popular Fogoneros
Periódico El Espejo
Programa radial "Pateando el Tablero"
Proutista Universal - Organización Educacional Social e Internacional
Proyecto Independiente
Radio Estación Sur 91.7 Mhz,
Radio Futura FM 90.5 La Plata
Red de Grupos de Teatro Comunitario
Red de No-Violencia Activ@
Red Nacional de Medios Alternativos
Red por los derechos de las personas con discapacidad-REDI
Revista Digital Alternativa Libertad No Duerme
Revista El Emilio
Revista Güarnin
Revista L`Humanité
Revista Lilith
Revista y Boletín El Correo de Económicas
Taller de Estudios Laborales (TEL)
Teatro IFT
Tribuna de Salud
Vecinos de Mataderos
Vecinos de San Cristóbal Contra la Impunidad
Vecinos en Alerta - Parque Chacabuco
Vecinos por la Memoria Floresta y Parque Avellaneda
Vecinos por La Memoria Los Cardales-Capilla del Señor-Campana


Organizaciones de Trabajadores Ocupados y Desocupados

Agrupación Bancaria Agustín Tosco
Agrupación De igual a igual de los Trabajadores del Banco Credicoop
Agrupación Para y Por los Mercantiles
Agrupación Víctor Choque, ATE Provincia de Buenos Aires
Asociación del Personal de la Universidad de Buenos Aires (APUBA)
Asociación Argentina de Docentes de Español
Asociación de Abogados de Buenos Aires
Asociación de Abogados de Río Gallegos
Asociación de Docentes de Enseñanza Media y Superior (ADEMYS)
Asociación de Docentes de Santa Cruz (ADOSAC)
Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de la
Patagonia Austral (ADIUNPA)
Asociación de Maquilladores de la República Argentina (A.M.R.A)
Asociación Gremial Docente de la UBA
Asociación Sindical de Profesionales de la Salud de la Pcia. de Bs. As.
(CICOP)
Cuerpo de Delegados del Subterráneo
Comisión Administrativa y Cuerpo de Delegados de ATE Seccional Gran Buenos Aires Sur
Comisión de la Mujer Sindicato de Aeronavegantes
Comisión Gremial Interna Banco Credicoop, Secc. Bs As
Comisión Gremial Interna Banco Provincia de Buenos Aires Secc. Bs As
Comisión Gremial Interna Nuevo Banco de Entre Ríos, Secc. Bs As
Coordinadora de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón
Coordinadora de Unidad Barrial en el Bloque Piquetero Nacional
Coordinadora Multisectorial Sudoeste Capital
Corriente Clasista y Combativa
Cuba MTR
Cuerpo de Delegados de Las Heras, Santa Cruz
Federación de Obreros y Empleados y Trabajadores de la República Argentina
(FOETRA) Sindicato Buenos Aires
Frente de Organizaciones en Lucha
Frente de Trabajadores Combativos (FTC)
Frente Popular Darío Santillán
Frente Unidad de Trabajadores, Provincia de Santa Cruz (FUT)
Instituto Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN)
Junta Interna ATE-INDEC
Lista 7 por la Recuperación Sindical del Banco Nación
Lista Bordó No Docentes UBA
Lista Naranja Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la
República Argentina (ATILRA)
Lista Naranja Gráfica
Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados de la República Argentina
Movimiento Intersindical Clasista (MIC)
Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive
Movimiento Territorial de Liberación (MTL)
Movimiento Territorial de Liberación Rebelde
MTR 12 de Abril
MTR La Dignidad
SUTEBA Lomas de Zamora, Secretaría de DDHH
SUTEBA Quilmes
Trabajadores Docentes de Base
Tribuna Docente
UTI, Gremio de Trabajadores del PAMI


Organizaciones Universitarias y Estudiantiles

Agrupación Belgrano (Facultad de Ciencias Económicas - UBA)
Agrupación Derecho a la Izquierda, UBA
Agrupación El Mate (UBA)
Agrupación Estudiantil Joven Independiente 20 de Agosto, Universidad
Nacional de Jujuy
Agrupación Estudiantil Demos Fac de Cs. Sociales UBA
Agrupación Estudiantil El Andamio (Facultad Cs. Sociales - U.B.A.)
Agrupación Estudiantil El Faro Sociales (Fac. de Cs. Sociales - UBA)
Agrupación Estudiantil El Germen - Facultad de Cs. Económicas (UBA)
Agrupación Estudiantil En Clave Roja
Agrupación Estudiantil ENEP, Carrera de Nutrición, UBA
Agrupación Estudiantil Equis
Agrupación Estudiantil I.U.R.E. Fac. de Derecho, UBA
Agrupación Estudiantil "La Palacios", Fac. de Derecho, UBA
Agrupación Estudiantil La Scala Brini, Fac. de Filosofía y Letras, UBA
Agrupación Estudiantil La Vertiente
Agrupación Estudiantil Los Necios - MUI - Fac. de Filosofía y Letras, UBA
Agrupación Estudiantil Mové Fac. de Cs. Económicas UBA
Agrupación Estudiantil NBI, Fac. de Derecho, UBA
Agrupación Estudiantil Norberto Blanco
Agrupación Organizados desde abajo, Facultad de Filosofía y Letras, UBA
Agrupación Salvador Mazza, Fac. de Cs. Médicas, UBA
Agrupación Universitaria Praxis Politika, Fac. de Cs. Sociales, UBA
Alumnos Autoconvocados del Normal 7
Cátedra Análisis de las Prácticas Sociales Genocidas, Facultad de Cs.
Sociales, UBA
Cátedra de Antropología Sociocultural II, Universidad Nacional de La Plata
Cátedra de Problemática de los Derechos Humanos, Universidad Nacional de
la Patagonia
Cátedra Libre de DD.HH. Fac. de Filosofía y Letras, UBA
Cátedra Libre de Salud y DD.HH, Facultad de Medicina, UBA
Cátedra Libre Nacional de Economía "Arturo Jauretche" Facultad de Cs.
Económicas, UBA
Cátedra Libre Poder Económico y Derechos Humanos Facultad de Cs.
Económicas - UBA
Cátedras de Economía y Periodismo Económico, Carrera de Comunicación
Social, Facultad de Cs. de la Educación, Univ. Nac. de Entre Ríos
Centro de Estudiantes de Arquitectura y Diseño, UBA
Centro de Estudiantes de Artes Audiovisuales, Instituto Universitario
Nacional de las Artes (IUNA)
Centro de Estudiantes de Ciencias Exactas y Naturales, UBA
Centro de Estudiantes de Ciencias Sociales, UBA
Centro de Estudiantes de Humanidades y Ciencias de la Educación,
Universidad Nacional de La Plata
Centro de Estudiantes de Ingeniería, UBA
Centro de Estudiantes de la Escuela de Música Popular de Avellaneda
Centro de Estudiantes de la Escuela de Psicología Social Enrique Pichón
Riviere
Centro de Estudiantes del Programa de Extensión Universitaria para Adultos
Mayores de 50 años, UBA
Centro de Estudiantes Secundarios del Mariano Acosta
Comisión de Memoria, Recuerdo y Compromiso, Facultad de Ingeniería,
Universidad Nacional de La Plata
Comisión por la Recuperación de la Memoria, Facultad de Ciencias
Económicas - UBA
Coordinadora de DD.HH de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, UBA
Corriente Estudiantil de Unidad Popular (CEUP)
Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista (CEPA)
Dirección de DDHH de la Facultad de Periodismo y Comunicación, Univ.
Nacional de La Plata
Escuela de Psicología Social de La Plata
Escuela de Psicología Social Enrique Pichón Riviere
Facultad de Ciencias Sociales - UBA
Facultad de Ingeniería - UBA
Federación Universitaria Argentina (FUA), Secretaría General y Secretaría
de DDHH
Federación Universitaria de la UBA (FUBA)
Frente Universitario de Luján
Movimiento Universitario de Izquierda (MUI)
Proyecto de Extensión "Por Una Nueva Economía", Facultad de Cs. de la
Educación, Univ. Nac. de Entre Ríos
TNT - Agrupación Independiente Facultad de Cs. Económicas, UBA


Organizaciones Políticas

Agrupación 25 de Mayo - Partido Socialista
Agrupación Domingo Mena
Agrupación Juvenil Ya Basta
Agrupación Martín Fierro
Agrupación No Bajamos Las Banderas, ARI
Agrupación Venas Abiertas
ARI Capital Federal
ARI Provincia de Buenos Aires
Autogestión Liberadora Buenos Aires (ALBA)
Convergencia Socialista
Corriente Praxis
Corriente Socialista El Militante
Federación Juvenil Comunista (FJC)
Frente José Martí
Frente para la Democracia Avanzada
Intransigencia Popular
Jóvenes por la Igualdad, ARI
Juventud ARI - Provincia. de Buenos Aires
Juventud Comunista Revolucionaria
Marabunta Izquierda Revolucionaria
Militancia Comunista
Movimiento al Socialismo (MAS)
Movimiento Autonomía Popular
Movimiento Brazo Libertario
Movimiento de Unidad Popular (MUP) - Prov. de Bs. As.
Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST)
Movimiento Socialista de los Trabajadores El Socialista
MPR Quebracho
Opinión Socialista
Organización Socialista Libertaria (OSL)
Partido Comunista
Partido Comunista de los Trabajadores
Partido Comunista Revolucionario
Partido Frente para el Cambio
Partido Humanista - Provincia de Bs. As.
Partido Intransigencia Popular
Partido Intransigente
Partido Obrero
Partido Revolucionario (M-L)
Partido Revolucionario Socialista
Partido Socialista
Polo Obrero
Polo Social Mendoza
Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)
Soberanía Popular
Unión Cívica Radical - Comité Nacional
Unión de Juventudes por el Socialismo (UJS)
Unión de Militantes por el Socialismo


Desde el Exterior

Agencia SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa, España
Agrupación Vientos del Sur, Udine, Italia
A.N.P.I. Associazione Nazionale Partigiani Italiani, Italia
A.R.E.A. - Argentinos Residentes en Esparreguera Asociados, Barcelona,
España
Asociación de Familiares de Uruguayos Detenidos-Desaparecidos, Uruguay
CALPA - Comité de solidaridad con las luchas del pueblo argentino, Francia
Casa Argentina de Barcelona , Barcelona, España
Casapueblo , Madrid, España
Caserma Piave , Italia
Cátedra de Investigación de Canadá en Globalización, Ciudadanía y
Democracia, Universidad de Québec, Montreal, Canadá
Centro Latinoamericano de Reus , Cataluña, España
Centro Sociale Autogestito, Italia
Colectivo 1976-2006, Tiempo de Memoria, Verdad y Justicia, Drôme, Grenoble y Lyon , Francia
Comisión Cárcel a los Genocidas , Madrid - España
Comisión 30 Años, Toronto, Canadá
Corporación José Domingo Cañas, Colectivo de rescate del ex cuartel
Ollagüe en Santiago de Chile , Chile
Donne in Nero, Italia
France Amérique Latine , Francia
Instituto de Solidaridad y Desarrollo (ISODE), Uruguay
Movimiento Argentinos en el Exterior
Nueva Radio , Suecia
Partido País Solidario de la República de Paraguay en el Foro de
Juventudes Políticas del Mercosur
Plataforma de Barcelona contra la Impunidad , España
Programa radial "Cuando la tierra se hace canto" , España
Radio Onde Furlane, Italia
Rete Radiè Resh, Italia
Revista El Chasqui , Cataluña, España
Seminario Inter universitario sobre América Latina -, Montreal, Canadá
Seminario Psicoanálisis y Filosofía , Sevilla, España
Sindicato de Servicios Públicos de Ginebra , Suiza
U.S.I. Unione Sindacale Italiana

Organizaciones que convocan al acto del 24 de marzo de 2006 en plaza de Mayo pero no firman este documento:

Abuelas de Plaza de Mayo
Agrupación Dorrego
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
Casa de la Juventud de Avellaneda
Central de los Trabajadores Argentinos (CTA)
Colegio Público de Abogados de Capital Federal
Encuentro por la Democracia y la Equidad
Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas
H.I.J.O.S. Regional Capital
Hermanos de Desaparecidos por la Verdad y la Justicia
Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora
Partido de la Liberación
Servicio Paz y Justicia (SERPAJ)
Socialismo Libertario

Escrito por Derechos reservados por cada medio
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Prueba de sedes del IUNA

Archivado en Mapas • Fecha: 23-03-2006 03:04:47

Community Walk Map - Sedes del IUNA

Escrito por Derechos reservados por cada medio
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"No hay que dar más ayuda a los países pobres"

Archivado en LaNación Mundo • Fecha: 22-03-2006 00:00:00

Lo expresa el economista indio Jagdish Bhagwati

NUEVA YORK.– Están los que piensan que los pobres han hecho más por las estrellas de rock que las estrellas de rock por los pobres.

Jagdish Bhagwati –profesor de Economía y de Derecho en la Universidad de Columbia, autor del célebre libro “En defensa de la globalización” (Oxford, 2004), asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y uno de los máximos especialistas del mundo en el continente negro– no se cuenta entre esos cínicos. Pese a ello, mientras U2 tocaba en la Argentina, le escribió a Bono –paradigma del rockero comprometido con las causas sociales, si existe tal cosa– una durísima carta abierta en el Financial Times.

En ella sostiene que los esfuerzos de Bono para eliminar la pobreza son loables, pero que, al estar mal dirigidos, no sólo no sirven, sino que resultan contraproducentes. “Usted dijo que esperaba que su música durara para siempre y que la pobreza se acabara en cien años -escribió Bhagwati, que nació en 1934 en la India-. Le deseo mucha suerte con su música, pero cien años nunca alcanzarán para acabar con la pobreza si usted no corrige su rumbo."

Bhagwati no conoce la pobreza sólo de manera teórica. Creció en la India con siete hermanos y tres primos que sus padres acogieron desde pequeños.

"Nunca me pude comprar una gaseosa y no tuve pantalones largos hasta que me fui a vivir a Inglaterra -recuerda-, pero siempre había alguna rupia para libros."

Recientemente, Bhagwati compartió un panel de conferencistas con Laxmi Mittal, el rey del acero de la India y el hombre más rico de su país. "En la mitología hindú tenemos dos diosas: Laxmi, la diosa de la riqueza, y Saraswati, la diosa de la sabiduría. En mi familia éramos muy religiosos y fuimos favorecidos por Saraswati. Aunque, desafortunadamente para mí, ¡Saraswati no se lleva bien con Laxmi!", dijo entonces.

Sus estudiantes lo siguen como a un gurú. No son los únicos: para el cumpleaños número 70 de Bhagwati, la Universidad de Columbia organizó una serie de conferencias para rendir homenaje a su trayectoria. Estuvieron nada menos que Paul Samuelson; Kofi Annan; el presidente de Harvard, Larry Summers; el de Columbia, Lee Boellinger, y el que llama su alumno predilecto, Paul Krugman.

Hubo tantas palabras de admiración -y también de afecto- que habría que creerle cuando dice: "Hay que dejar atrás la noción histérica de que cualquiera que cuestiona la efectividad del aumento grande y rápido de la ayuda a Africa es un reaccionario sin corazón".

-¿En qué se equivoca Bono?

-Creo que la dedicación de Bono -así como la de Bob Geldof- para aumentar la ayuda y acelerar el desarrollo de los países pobres debe ser aplaudida. Pero al usar su carisma y su música como estrella de rock para ese objetivo debe abocarse a ideas y estrategias específicas. Aquí es donde temo que sus esfuerzos deben cambiar de dirección, ya que están renegando de un problema fundamental, que es la capacidad de absorción de la ayuda que tienen los países africanos. El dinero que entra ¿será usado productivamente o es tirarlo a la basura? Está estadísticamente probado que cuando se da ayuda financiera los países que la reciben es más probable que disminuyan y no que aumenten su capacidad de ahorro. La ayuda que entra de golpe y en gran cantidad tiene el mismo efecto contraproducente que el dinero que entra en otros países por la venta del petróleo: son millones y millones que nunca llegan a los pobres, que suelen quedar para los burócratas del gobierno y las elites. Los aliados que tiene Bono entre los economistas y los políticos han argumentado que, aun en Africa, no hay problema en usar un flujo de ingreso de ayuda cada vez mayor. Pero todos los africanistas con los que he hablado o a los que he leído son profundamente escépticos sobre la posibilidad de que un aumento rápido y sustancial de ayuda sea productivo. Las monstruosas cifras de ayuda dadas a Africa hasta ahora y el escaso resultado que han tenido hacen necesario que miremos a la ayuda que estamos dando de una manera nueva. Bono y Geldof se manejan con ideas obsoletas.

-¿Cuáles son estas ideas obsoletas?

-Hay dos errores fundamentales: primero, el concepto de que la ayuda para Africa sólo debe invertirse en Africa, y segundo, que se debe conseguir que la ayuda a Africa sea de un 0,7 por ciento del PBI de cada país. El aumento en el número de gobiernos democráticos en Africa y algunas iniciativas valientes de la Unión Africana en lugares como Darfur han incrementado la capacidad de absorción de un número de naciones africanas. Pero eso justifica un aumento pausado del gasto en Africa más que uno veloz, como propone Bono.

-Pero ¿cómo no invertir el dinero para Africa en Africa?

-Es que el problema de la capacidad de absorción resulta considerablemente menor si parte de la ayuda se envía fuera de Africa. Por ejemplo, a los centros médicos del Primer Mundo para que desarrollen curas para las enfermedades que están haciendo estragos en el continente africano, como la malaria, el sida y la fiebre amarilla. También la educación de jóvenes africanos en las universidades del Primer Mundo debería ser promovida considerablemente. Es cierto: posiblemente después esos jóvenes no quieran volver a sus paísesy terminemos con el clásico caso de la fuga de cerebros. Pero Occidente debería sostener muy generosamente programas a través de los cuales estos jóvenes africanos capacitados puedan ayudar a su continente. Por ejemplo, financiarles visitas periódicas a sus países de origen para que, a su vez, entrenen a otros. Hay muchos temas que constituyen cuellos de botella en Africa: por más fondos que se reciban, sin personal capacitado que los maneje la ayuda no sirve. Y, personalmente, quiero ponerle carne al esqueleto de un proyecto, que es el de los Cascos Grises, con el cual estuve entusiasmando a Paul Wolfowitz estos últimos días para conseguir el apoyo del Banco Mundial. Consistiría en buscar a nuestros médicos, profesores, ingenieros y otros profesionales jubilados que han quedado en Occidente y ofrecerles trabajo en las naciones africanas que tanto los necesitan.

-¿Y cómo es lo del 0,7 por ciento?

-Creo que pocas personas que hayan pensado seriamente en el problema africano creen que la ayuda a Africa deba ser de un 0,7 por ciento del PBI de los países grandes. Ese objetivo fue adoptado en 1969 por las Naciones Unidas y no ha llevado a ningún resultado. Y sin embargo los aliados de Bono siguen repitiendo lo mismo, y reafirmándolo. ¿Tiene sentido, acaso, que Bono pierda el tiempo en un sueño imposible cuando podría ayudar de verdad? Salvo algunos países escandinavos, prácticamente ningún país donante ha logrado llegar a ese porcentaje jamás, porque los fondos públicos son muy volátiles y porque los gobiernos tienen gran cantidad de demandas. Por ejemplo, Estados Unidos este año tuvo un enorme incremento en gastos por la guerra en Irak y el huracán Katrina. Con todas las buenas intenciones que pueda haber, la ayuda a Africa siempre va a estar por detrás de necesidades políticamente más apremiantes. Ni siquiera Paul Martin, ex primer ministro de Canadá, tan progresista, quería firmar el compromiso de su país para aspirar a este objetivo.

-¿Qué se debería hacer, entonces?

-Dado que el objetivo del 0,7% es imposible y que es como un arco iris en el desierto -uno puede verlo, pero es una ilusión-, sugiero una doble estrategia: dejar, por un lado, que los políticos a los que les gusta la idea, como el ex presidente mexicano Zedillo, algunos gobiernos europeos y varios burócratas internacionales busquen ese objetivo para los fondos públicos. Y que Bono vaya tras fondos privados. Básicamente, sería pedirle a la gente fascinada por la música y las estrellas de rock que se comprometiera con muy pequeñas contribuciones, a las cuales Bono y Geldof contribuirían, adicionalmente. Fácilmente se podría llegar a 25.000 millones de dólares por año. ¿Qué hacer con esa plata? ¡Que la decisión no esté en manos de los llamados "hombres sabios", como mi buen amigo George Soros! Por el contrario, que su destino sea decidido por las agencias de caridad del país de donde proviene el dinero. Muchas agencias nacionales de caridad son excelentes y tienen conciencia del problema de la capacidad de absorción. Esta sería una idea para empezar a discutir el tema.

-¿Cómo se explican los escasos resultados que la ayuda a Africa ha tenido hasta ahora?

-¡Si tan sólo uno pudiese explicarlo! Mi distinguido colega Jeffrey Sachs, que es el economista contratado por las Naciones Unidas para elaborar los objetivos de desarrollo del nuevo milenio y que es amigo de Bono, sostiene que gran parte de la ayuda no fue dada para impulsar el desarrollo. Ese es un punto de vista ingenuo, por dos razones. Primero: aun cuando la ayuda sea dada para objetivos humanitarios, libera recursos domésticos para la inversión en desarrollo. Segundo: son tan exorbitantes los montos de ayuda dada que no se puede pretender simplemente que los problemas estuvieron casi siempre del lado de los donantes. Hay muchas variantes en la experiencia africana, y es difícil generalizar. Pero diría que el colapso de la buena gobernabilidad, lo cual hace que la absorción productiva de la ayuda internacional sea difícil o aun imposible, se desprende del hecho de que varios países fueron construidos artificialmente a partir de distintas tribus que quedaron compitiendo por el poder. A veces esto degeneró en guerras civiles y en una brutalidad inimaginable, como en Angola, Congo, Ruanda, Burundi y, ahora, Sudán. Pero también hubo una metida de mano de parte de los grandes poderes que limitó las posibilidades de los buenos líderes. En Ghana, el presidente Nkrumah, que tenía cierta simpatía por la Unión Soviética, fue afectado por la labor de la CIA. En Congo, Tshmobe fue ayudado por los belgas en contra del electo líder de izquierda Patrick Lumumba, y después el país fue virtualmente entregado a una dictadura de facto. Sudáfrica y Botswana son los únicos ejemplos de buen trabajo de gobierno. Sin embargo, en Botswana, si bien la ayuda puede ser mejor usada, hay cuellos de botella que surgen de la falta de mano de obra calificada que pueda expandir aún las facilidades médicas más básicas.

-¿Cree que Bono aceptará cambiar de dirección?

-Esto es difícil de predecir. Estrellas de rock, como Bono y Geldof, y actores como Richard Gere, que se concentra en el sida, son jugadores serios de la beneficencia mundial y tienen la ambición de hacer algo que realmente sirva. Es lo que yo llamo "la perspectiva princesa Diana". Pero todas estas grandes estrellas tienen que aliarse con grupos y personas con las ideas y la experiencia que permitan trasladar sus ideas a programas efectivos. Más allá de sus actividades como miembro de la realeza británica, la princesa Diana logró aliarse con el movimiento mundial contra las minas y tuvo un éxito extraordinario. Bono se alió con ONG como Oxfam y Christian Aid en temas como el comercio mundial. Son obras de caridad gigantescas, que cuentan con fondos excesivos. A veces quienes las llevan adelante se equivocan espantosamente y apoyan políticas muy malas para los intereses de los países en vías de desarrollo. Bono también se ha dejado seducir por programas de ayuda errados, que mencioné anteriormente, y esto posiblemente tenga que ver con que es una estrella de rock, no un pensador. Fue un caso de mala suerte, supongo, que haya elegido hablar con la gente equivocada. Sobre los aliados a los que debería abandonar, no debería ser yo quien levantara animosidades. Pero el profesor Jeffrey Sachs (cuyo libro "El fin de la pobreza" tiene un prefacio de Bono) desestima seriamente el problema de la capacidad de absorción e insiste en lo del objetivo del 0,7 por ciento, y podría ser uno de ellos. Hay otros más, pero que no están tanto en el candelero.

-¿Qué hay de América latina, en particular de la Argentina? ¿Qué tipo de ayuda debería recibir?

-La Argentina ha tenido una mezcla de malas políticas económicas y mala suerte. Las políticas peronistas destruyeron una exitosa economía basada en el agro con un alto ingreso per cápita. Después, con mi buen y brillante amigo Domingo Cavallo, la Argentina se mantuvo atada por demasiado tiempo al tipo de cambio fijo, lo cual llevó a levantamientos de los trabajadores y al colapso de la convertibilidad. Como me gusta decir: las cajas de conversión son hechas por el hombre en singular y destruidas por los hombres en plural. El principal problema en América latina es que tiende a atravesar ciclos de boom y ciclos de caída libre. Pide demasiado prestado y crece rápidamente; después el flujo de capitales se para o cambia de dirección y el crecimiento desaparece. ¡Pero entonces vuelven a pedir enormes préstamos nuevamente! Esto lleva a la inestabilidad política y económica. A menudo me pregunto si esta extravagancia al pedir no será algo cultural. La literatura de ustedes también tiene una extravagancia de imaginación... ¡El realismo mágico, que tanto nos gusta leer!

-Nosotros tenemos planes, como el de los jefes y jefas de hogar, que son de asistencia social directa. ¿Qué opina de ellos?

-Las dádivas sociales son siempre el camino errado como política sistemática. No son la manera de generar crecimiento sostenido. En la India estamos empezando con un programa de "empleo garantizado" por cien días para cada hogar. Pocos creen que esto vaya a llevar a un empleo productivo. Lo más probable es que sea una dádiva. Los pobres se beneficiarían más allá de lo inmediato si ese dinero se invirtiera en infraestructura, educación y salud pública, lo cual mejoraría la capacidad de los más pobres de obtener trabajos y un mayor ingreso. Aun en la India, es muy difícil luchar contra el atractivo populista de las dádivas.

Por Juana Libedinsky
Para LA NACION

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"La película Cenicienta es ya parte de la cultura universal"

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 19-03-2006 00:00:00

ROBERT IGER: PRESIDENTE Y CEO DE THE WALT DISNEY COMPANY

El mundo del entretenimiento incluye hoy a todos los sectores sociales y a todas las regiones. Personajes como los que creó Disney perduran por su impacto emotivo en los espectadores más diversos.

Miguel Wiñazki.
mwiÿazki@clarin.com

Cuál es su personaje de Disney favorito?

—Es Campanita, aunque temo decirlo. No quisiera que los otros personajes se pongan celosos. Pero Campanita me gusta porque no habla, aunque uno sabe lo que está pensando; es aventurera, caprichosa y traviesa, un poco provocadora y dispersa polvo de hadas haciendo feliz a la gente. También me gusta Peter Pan.

# Alguien como usted, que está a cargo de Disney International, ¿tiene que tener algo de Peter Pan en su alma?

—Es interesante. Sí. Para ser el presidente de Disney —aunque esta sea una empresaria seria—, no debe uno tomarse demasiado en serio.

# Su visita evidencia que Disney Co. está interesado en América latina en general y en la Argentina en particular. ¿Por qué? Aquí sentimos que vivimos en crisis permanente...

—Estamos muy impresionados con la recuperación de la economía en este país. Estuve aquí hace dos años y puedo decir que la sensación que se percibe en Argentina ahora es muy diferente. Además, Disney es una marca excepcionalmente popular en muchos de estos mercados, sobre todo en México, pero también en Brasil, en Chile y por supuesto en Argentina. Y aún en tiempos de crisis las familias buscan formas de entretenimiento de calidad. Eso ocurre en los buenos y en los malos tiempos. Por eso, si bien las condiciones económicas tienen impacto en nuestra compañías, tendemos a sobrevivir incluso en tiempos difíciles.

# ¿Qué es lo que vio de diferente en este país después de dos años?

—El optimismo. Percibo una sensación de mayor optimismo. Estuve en Puerto Madero. Es una prueba tangible de que Argentina parece estar fuerte nuevamente. La gente parece más feliz, más animada. Es un momento excitante para nosotros en Argentina. Lo sé por nuestra propia experiencia comercial aquí, que es más sólida hoy que antes. Estamos pensando en hacer más producciones originales aquí en la Argentina, avanzar en el proyecto de "Amas de casa desesperadas" que es un magnífico ejemplo de un producto que es un éxito en EE.UU. (Ver Nuestras...) y que tiene una proyección inmejorable. Estamos pensando incluso en producir una película de Disney en Argentina. Ningún país en el mundo produjo nunca películas de Disney fuera de los Estados Unidos. Argentina sería el primero. Siempre me ha impresionado el talento artístico que hay en este país, y también ayuda el hecho de tener buenos socios locales para sostener la producción.

# ¿Cuál es la fortaleza de la industria del entretenimiento? ¿Por qué entretener es un gran negocio?

—Bueno, a todos nos gusta que nos entretengan, y en un mundo que está cambiando directamente ante nuestros ojos, con esta explosión de los medios gracias a las tecnologías, las personas tienen cada vez más oportunidades de acceder al entretenimiento. Esta es una condición muy positiva para nuestra empresa. ¿A propósito, usted vio televisión alguna vez en un I Pod?

# No, televisión, no.

—Por favor, (pide), traigan mi I Pod que está en mi valija. (Traen efectivamente el magnífico aparatito casi plano y Bob Iger "baja" un programa de la televisión americana. La nitidez es extraordinaria. Luego muestra sus favoritos en música —en primer lugar está Billie Hollyday— y también la fotos de los hijos de Iger. Se detiene en una canción, "No llores por mí Argentina" por Madonna). Esto va a ser posible también en América latina. Aquí también se podrán descargar shows de TV en los I Pods. Este aparato tiene 70 horas almacenadas de videos, más miles de canciones… Este es un ejemplo de la utilización de la tecnología. Nosotros tenemos tres prioridades estratégicas como empresa. La primera es la creatividad. Compramos la compañía de animación Pixar por su gran creatividad. La segunda prioridad es usar cada vez mejor la tecnología. Y la tercera prioridad es llegar a ser globales, Y para eso la tecnología es esencial. Pero con la tecnología sola no basta. Queremos ser globales y esa es una de las razones por las que yo estoy aquí. A mí me gusta decir "If you don't go, yo can't grow". (Si tú no vas al lugar de los hechos, no creces.) Hay que salir al mundo y experimentar físicamente con las personas, recorrer los territorios, entender la política y la cultura, y allí entonces se vislumbran realmente las oportunidades que existen en esos mercados, Por eso viajo todo el tiempo, para tener mis propias sensaciones.

# En América latina, el 87 % de la gente es de clase media baja, o baja. ¿En qué segmento socioeconómico se ubica el consumidor de los productos de Disney?

—Lo fantástico es que el atractivo de nuestros productos es universal. Sabemos sin embargo, porque somos pragmáticos, que hay una gran cantidad de gente que no puede pagar algunos de nuestros productos, que no puede alquilar videos o ir al cine o pagar para jugar juegos interactivos. Pero hay muchas otras formas en las que podemos entretener. En Argentina tenemos Radio Disney, por ejemplo, y es gratis. A medida que nuestra actividad aquí crece, crecen también las posibilidades de llegar a gente de franjas económicas distintas.

# ¿Cómo saben lo que quieren los consumidores?

—En principio le digo que el consumidor es el rey. Todos dicen que el contenido es el rey. Yo digo que el consumidor es rey. Hay que escuchar, prestar atención a lo que quieren los consumidores, Hacemos estudios de mercado, por supuesto. Pero básicamente contratamos gente con intuición. Confiamos en la intuición. Y lo que descubrimos es que el consumidor va a pagar y paga por la comodidad, por la movilidad, por la posibilidad de ver programas de TV cuando se desplaza. En ese sentido, Walt Disney fue fantástico. Era un genio y no sólo porque fue un gran creador, sino también porque tenía un gran sentido de lo que la gente quería. Disneylandia es un buen ejemplo. El también amaba la tecnología, y usaba la tecnología para hacer mejor las cosas.

# ¿Cuál es el corazón de la compañía Disney International?

—El corazón de la compañía es el nombre Disney. Le doy un ejemplo de lo que es Disney. La película "Cenicienta" fue hecha en l950. Hoy, 56 años después, editamos un DVD de "Cenicienta" que va a vender 10 millones de unidades. La gente va a Disneyworld y desayuna con los personajes de Cenicienta, compra trajes de Cenicienta. La película "Cenicienta" es ya parte de la cultura universal. Disney siempre eligió historias extraordinarias, escritas por Hans Christian Andersen, o por los hermanos Grimm por ejemplo, y las transformó en productos (mayormente películas) que eran y son para todos: para chicos y grandes, que son atractivas para gente cultivada y para gente no cultivada, para gente con altos niveles de educación y para gente con bajos niveles de educación, para gente rica y para gente pobre, para jóvenes y ancianos, para gente que habla inglés y para quienes no lo hablan. Lo increíble de Disney es que creamos historias que tienen un atractivo universal, y que esencialmente unimos a personas diferentes a través de un lenguaje común, de una manera de narrar mas allá de las diferentes idiomas. Todos son buenos ejemplos. Es lo que ocurre con "El Rey León" o "Toy Story". Ahora está el ejemplo de "Narnia": es la obra de un gran escritor, C.S. Lewis, y es una película de éxito mundial. Esas obras van a vivir para siempre. Disney crea valor a largo plazo.

# ¿Cuáles son las razones que hacen que una película animada sea un éxito?

—Son necesarias tres cosas. Todo debe estar bien narrado. Es necesario hacer sentir que los personajes viven más allá de las pantallas y que sus mundos son creíbles. Pueden ser mundos inventados, imaginados, pero debemos sentir que son creíbles.

# ¿Por qué Walt Disney llegó a ser un genio? ¿Qué había en él, en su interior, para ser quien fue y hacer lo que hizo?

—Walt tenía una verdadera chispa en la mirada.Tenía la capacidad de crear cosas que eran para su tiempo, pero también para el nuestro. Tenía el espíritu de un niño en muchos sentidos. No era pesimista ni escéptico. Todo lo contrario. Amaba el optimismo.

Copyright Clarín, 2006.

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Aparición con vida

Archivado en Desde el divan • Fecha: 19-03-2006 00:00:00

Jorge Guinzburg.
jorge@guinzburg.tv

Volcar todos los domingos las charlas con mi terapeuta en esta columna tiene dos beneficios enormes. El primero es recordar lo hablado en sesión. El otro es poder recibir —a partir de figurar mi dirección electrónica— la reacción de los lectores. Porque tal como lo expresé en más de una respuesta, dada a cada uno a vuelta de correo, desde hace tiempo entendí que escribir o, mejor dicho, hacer periodismo, es para mí mucho más una forma de comunicación que de expresión. Por eso, tanto en el elogio como en la crítica, ese canal abierto con los lectores completa el objetivo.

Claro que hay críticas y críticas. Esta semana alguien que al parecer no piensa como yo, no es afecto a tolerar ideas ajenas, ni pretende expresarme cariño, me escribió "Tus opiniones en Clarín son una basura. Meterte a criticar a una mujer sólo porque está a favor del Proceso Militar. Demostraste que sos un enano zurdo. Somos muchos los que pensamos como ella y también lo reivindicamos. Y no somos hipócritas. El Proceso no prometía democracia. Fue un gobierno de facto necesario. Y si no hubiese sido por el error que se mandaron con Malvinas, se tendrían que haber quedado más tiempo y no entregar el mando a políticos progres".

El mail seguía: "Ahora todos se hacen los giles. Ahora todos dicen: 'se les fue la mano'. Son unos tremendos cobardes, al terrorismo había que aniquilarlo. Torturar y desaparecer terroristas no es ningún crimen…"

El mensaje era bastante más largo y debo admitir, para dejar a salvo los fueros literarios del autor, que algunos adjetivos fueron suavizados por fidelidad al buen gusto.

Sin embargo en sesión, con esa libertad que da el no ser escuchado por otros, le trasladé a mi terapeuta, a menos de una semana de cumplirse 30 años del golpe militar del 24 de marzo del 76, una pregunta imposible de responder, al menos para mí: ¿cómo es posible que aún existan argentinos que reivindican esa etapa funesta para todos?

Aún para aquellos que piensan que torturar, violar y matar en lugar de juzgar no es un delito, habría que recordarles que los bebés nacidos en cautiverio y usurpados mientras sus madres estaban detenidas, eran inocentes de toda militancia y merecían estar con sus verdaderas familias.

Explicarles, además, que unos adolescentes reclamando el boleto estudiantil no son subversivos peligrosos. Categoría a la que tampoco se entra por ser dirigente gremial, ni religioso preocupado por los desposeídos, ni abogado defensor de los derechos humanos.

Enseñarles también que el saqueo de las viviendas de los secuestrados y la escrituración a nombre de los captores no es parte de la reorganización nacional.

Informarles que además de avasallar los derechos humanos, intentar aniquilar la cultura, masacrar todo tipo de libertades y garantías individuales, los responsables del Proceso militar obtuvieron otro logro: destruyeron la economía multiplicando la deuda externa alentando la importación indiscriminada.

Por eso, por un momento pensé que para ayudarlos a recapacitar, al justo reclamo de madres y abuelas pidiendo aparición con vida para los desaparecidos, deberíamos agregar:

# Aparición con vida a tantas fábricas cerradas por una política de entrega.

# Aparición con vida para millones de puestos de trabajo.

# Aparición con vida a la cultura nacional.

# Aparición con vida a la palabra nacionalismo sin que connote con fascismo.

# Aparición con vida al orgullo de ser argentino.

# Aparición con vida a todos los argentinos que se fueron al exterior por falta de trabajo y esperanza.

# Aparición con vida a los jóvenes que desertaron de la vida política y la militancia por descreer de ella.

# E, incluso, aparición con vida a unas Fuerzas Armadas poderosas e invencibles en su exclusiva tarea de defender a sus compatriotas, sin distinción de ideologías.

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/03/19/z-04106.htm

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Discurso escrache a Videla

Archivado en General • Fecha: 18-03-2006 00:00:00

Han pasado treinta años desde aquel nefasto 24 de marzo. Treinta años y sin embargo ese lugar en la mesa, ese espacio debajo de la bandera, ese brazo que hacía upa, ese saludo con los dedos en v, ese beso de la mañana, ese puño en alto de las marchas, falta con tanta contundencia, que pareciera que ha pasado sólo un instante, un parpadeo, un abrir y cerrar de ojos. Porque hemos perdido mucho. Mucho más que treinta mil compañeros y compañeras, padres y madres, amigos y novias, hijos e hijas. Se han perdido proyectos, ideas, sueños, la alegría de estar juntos, y de luchar juntos por un país mejor. Se necesitaron muchas rondas, mucha tenacidad, mucha insistencia de este pueblo que muerde el polvo pero se levanta, que se cae con las piernas rotas pero se suelda y se levanta, se destroza la nariz contra el piso, pero se levanta. Siempre se levanta y enarbola la esperanza. Porque esa es la diferencia entre ellos y nosotros. Aunque nos derroten nuestra victoria siempre es la esperanza.

Llevamos ya treinta años repudiando el golpe de estado de 1976. Y repudiar el golpe de estado es repudiar el autoritarismo, el modelo neoliberal que se impuso a costa del aniquilamiento de quienes pensaban distinto.

Es repudiar el plan sistemático de apropiación de niños.

Es repudiar al terrorismo de estado como método de persecución, desaparición, asesinato, tortura y exterminio.

Es repudiar un modelo de exclusión, del gobierno de unos pocos en detrimento de muchos.

El aniquilamiento de cualquier proyecto que significara una posición disidente.

El control del ser humano y sus ideales, sus utopías.

Es repudiar el cercenamiento de las libertades individuales y colectivas

Es repudiar a la prohibición de las libertades sindicales.

La prohibición de toda expresión artística disidente.

Es repudiar el desprecio por los derechos humanos.

La imposición de la cultura de la competencia.

La degradación de la política estatal.

El endeudamiento como forma de acumulación.

El desprecio por la industria nacional.

Es repudiar al terror como política de coerción y coacción.

Al armado de circuitos de centros clandestinos de detención.

Al robo de muebles e inmuebles a los detenidos desaparecidos.

A los vuelos de la muerte, arrojando vivos al Río de la Plata a los detenidos.

Al asesinato y tortura niños.

A la tortura a embarazadas.

A la simulación de enfrentamientos al momento de los asesinatos múltiples.

Es repudiar al resquebrajamiento del tejido social.

Y es también el repudio a toda forma de indiferencia.

Cuando nuestros padres y madres eran jóvenes ser joven era meterse en todo, querer ser parte de todas las decisiones, era querer cambiar el rumbo del mundo y querer ser parte activa y movilizadora de ese cambio.

Después, ser joven se convirtió en las diferentes formas de la frivolidad y el "no te metás". Por eso, repudiar el golpe de estado es también reivindicar una forma de juventud. Nosotros, los jóvenes, aunque quizás menos jóvenes de lo que ellos llegaron a ser, tenemos que meternos, tenemos que hacer política, tenemos que construir con nuestras manos y nuestros pies el país, el mundo en el que queremos vivir. Habiendo aprendido de las experiencias de las generaciones que nos precedieron, con la cabeza dispuesta a crear nuestras propias formas de participación, pero con la certeza de que sólo en la difícil pero gratificante tarea de construir con otros está la manera de salir adelante.

Por eso entonces, repudiar el golpe es repudiar toda forma de indiferencia; y homenajear a nuestros treinta mil desaparecidos es tomar nuestra juventud en nuestras manos y hacer con ella una herramienta con la que crear el país en el que queremos vivir.

Pero repudiar el golpe de Estado no es sólo repudiar a los militares genocidas.

Los militares respondían a un modelo de país, pensado y creado por políticos y economistas, financiado por empresarios y millonarios, bendecido por el clero y sostenido por el poder judicial y el aparato ideológico de los medios de comunicación. Sin olvidar, ni por un segundo, que el gobierno de los Estados Unidos de América tomó a sus marionetas y movió todos los hilos con precisión de cirujano.

No hay que olvidar a los beneficiarios de la estatización de la deuda privada que contrajo el Estado, luego dispuesto a cargo del pago del pueblo.

Ni a las empresas que pusieron sus instalaciones y medios para la persecución de los trabajadores y que entregaron de listas de delegados. Por ejemplo: Ingenios Ledesma, Mercedes Benz, Ford, Techint, Bounge y Born, Fortabat, la Sociedad Rural, Macri, Acindar, Banco de Boston, City Bank, Deustche Bank y tantos otros...

No hay que olvidar tampoco a esos médicos y enfermeros que atendían a los detenidos desaparecidos, controlándoles el límite vital de cada uno frente a la tortura. A los que se encargaban de atender a las detenidas embarazadas, para luego sustraerles el bebé que después sería apropiado o entregado a terceros.

A esos enfermeros, más conocidos como "jeringas", encargados de inyectarles Pentotal a los detenidos para arrojarlos drogados al Río de la Plata.

No hay que olvidar a los jueces, fiscales y gran número de funcionarios del aparato judicial.
Tampoco debemos olvidar a esos religiosos que aportando activamente su consentimiento a la dictadura militar entregaron la información recabada por la confesión de los familiares.
Cínicamente haciendo que escuchaban.
Dándole la bendición a muchos de los genocidas.
Tampoco a esos medios de comunicación que hoy sacan en tapa el treinta aniversario del golpe pero que hace treinta años fueron el instrumento de difusión del discurso y política del terrorismo de Estado, que tanto los benefició.

Y tampoco hay que olvidar a todos esos políticos enquistados en el poder que dieron el aval para que se cometieran los más aberrantes delitos de lesa humanidad.

Porque la memoria es mucho más que recordar algunos hechos o fechas. La memoria es tratar de comprender el pasado, es tomar una posición política sobre lo sucedido, es intentar aprender de quienes nos precedieron y es crear con todo eso herramientas que en éste, nuestro tiempo, nos sirvan para avanzar hacia un mundo mejor, justo, solidario.

La memoria es también no desaparecer a nuestros desaparecidos. Es devolverles su identidad, a cada uno, con su historia, sus gustos, sus maneras. Es devolverle a cada uno su identidad política y recordar que hace apenas treinta años, en este país, existieron muchas organizaciones:

GOM (Grupo Obrero Marxista)
PSRN (Partido Socialista de la Revolución Nacional)
Movimiento de Izquierda Revolucionaria (Grupo Praxis)
PO (Palabra Obrera)
Los Demetrios
MLN (Movimiento de Liberación Nacional)
Uturuncos
PSIN (Partido Socialista de la Izquierda Nacional)
Movimiento Nueva Argentina
FARN (Fuerzas Armadas de la Revolución Nacional)
CEISEPSE (Centro de Estudios e Investigaciones Socioeconómicas de la Provincia de Santiago del Estero)
FRIP (Frente Revolucionario Indoamericano Popular)
MIECE (Movimiento Independiente de Estudiantes de Ciencias Económicas)
MNRT (Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara)
EGP (Ejército Guerrillero del Pueblo)
Brigada Masetti
JPR (Juventud Revolucionaria Peronista)
Frente Único FRIP- Palabra Obrera
PO (Política Obrera)
TERS (Tendencia Estudiantil Revolucionaria)
VR (Vanguardia Revolucionaria)
MRP (Movimiento Revolucionario Peronista)
PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores)
ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo)
MAP7
FAA (Frente Antiimperialista Antidictatorial)
FAS (Frente Antiimperialista por el Socialismo)
Frente Democrático Antiimperialista y Patriótico
TAR (Tendencia Antiimperialista Revolucionaria)
MSB (Movimiento Sindical de Base)
TOR (Tendencia Obrera por la Guerra y el Socialismo)
Comités de Base
GB (Grupos de Base)
Juventud del PRT
JG (Juventud Guevarista)
MNRT (Movimiento Nacional contra la Represión y la Tortura)
COFAPPEG (Comisión de Familiares de Presos Políticos, Estudiantiles y Gremiales)
Agrupaciones Antiimperialistas por el Socialismo
FATRAC (Frente de Trabajadores de la Cultura)
Cine de Base
VC (Vanguardia Comunista)
TUPAC (Tendencia Universitaria Popular Antiimperialista Combativa)
FRA (Frente Revolucionario Antiimperialista)
FAU (Frente Antiimperialista Universitario)
FEN (Frente Estudiantil Nacional)
FAP (Fuerzas Armadas Peronistas)
Comando Camilo Torres
CRU (Comando Revolucionario Universitario)
CPL (Comandos Peronistas de Liberación)
CNRR (Comité Nacional de Recuperación Revolucionaria)
MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria)
ELN (Ejército de Liberación Nacional)
MSTM (Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo)
FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias)
ARP (Acción Revolucionaria Peronista)
MAP (Movimiento de Afirmación Popular)
Descamisados
PRT- La Verdad
TAREA (Tendencia de Agrupaciones Estudiantiles de Avanzada)
UAP (Unión Antiimperialista Programática)
FAL (Fuerzas Armadas de Liberación) Benjo Cruz (FAL- BC), Máximo Mena (FAL- MM), América en Armas (FAL- AA), Inti Peredo (FAL- IP), 22 de Agosto (FAL- 22) y Che Guevara (FAL- CHE)
ARS8 (Acción Revolucionaria Secundaria 8 de Octubre)
PCR (Partido Comunista Revolucionario)
JCR (Juventud Comunista Revolucionaria)
CGTA (CGT de los Argentinos)
CPL (Comandos Populares de Liberación)
GEL (Guerrilla Ejército de Liberación)
Montoneros
JP (Juventud Peronista)
CPL (Cristianos para la Liberación)
CEPRE (Corriente Estudiantil Peronista Revolucionaria)
JUP (Juventud Universitaria Peronista)
JTP (Juventud Trabajadora Peronista)
JPB (Juventud Peronista Barrial)
MVP (Movimiento de Villeros Peronistas)
UES (Unión de Estudiantes Secundarios)
AE (Agrupación Evita de la Rama Femenina)
MIP (Movimiento de Inquilinos Peronistas)
FLP (Frente de Lisiados Peronistas)
Asociación Gremial de Artesanos
Agrupación Peronista de Artesanos
MRP- 17 (Movimiento Revolucionario Peronista 17 de octubre)
FRP (Frente Revolucionario Peronista)
MIRA (Movimiento de Izquierda Revolucionaria Argentina)
TAU (Tendencia Antiimperialista Universitaria)
GOR (Grupo Obrero Revolucionario)
Ligas Agrarias
PB (Peronismo de Base)
FIP (Frente de Izquierda Popular)
UFA (Unión Feminista Argentina)
MLF (Movimiento de Liberación Femenina)
PST (Partido Socialista de los Trabajadores)
ERP 22 (Ejército Revolucionario del Pueblo 22 de Agosto)
PRT- FR (Partido Revolucionario de los Trabajadores- Fracción Roja)
PCML (Partido Comunista Marxista Leninista)
FLH (Frente de Liberación Homosexual)
FAP 17 de Octubre (Fuerzas Armadas Peronistas 17 de octubre)
PB 17 de Octubre (Peronismo de Base 17 de octubre)
OCPO-BR (Organización Comunista Poder Obrero- Brigadas Rojas)
MJP (Movimiento Juventud Peronista)
FPL (Frente Peronista de Liberación)
OP17 (Organización Peronista 17 de Octubre)
FACON (Federación Argentina contra las Organizaciones Nazis)
LIM (Línea de Izquierda Mayoritaria)
PROA (Partido Revolucionario de los Obreros Argentinos)
MPM (Movimiento Peronista Montonero).

Expresiones todas de una generación con tantas ideas y tanta fuerza como banderas pudieran enredarse en una plaza cualquiera.

Hoy, a treinta años del golpe militar, nos encontramos frente a la casa de Jorge Rafael Videla.

El comandante en jefe del ejército que encabezó el golpe militar el 24 de marzo de 1976. Miembro de la primera junta militar, entre esa fecha y el 29 de marzo de 1981.

Fue quien en octubre de 1975 lanzó lo que se consideró el primer ultimátum, "Si es preciso, en la Argentina deberán morir todas las personas que sean necesarias para lograr la paz del país".

En el juicio a las juntas de 1985 fue condenado a reclusión perpetua, inhabilitación absoluta perpetua y destitución del grado militar, cumplió cinco años de prisión; en 1990 fue indultado por Menem.

En diciembre de 1985 la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal de la Capital Federal lo condenó a reclusión perpetua e inhabilitación absoluta perpetua, como autor responsable de los delitos de homicidio agradado por alevosía. Pero nunca se lo juzgó por genocidio.

En el mismo año, la Cámara Federal de la Capital condenó a Videla como responsable mediato de la Masacre de Margarita Belén.

El 9 de junio de 1998 detenido en la causa sobre secuestro de niños durante la dictadura, una de las causas por la cual, y en virtud de su senil edad, cumple arresto domiciliario.

En julio de 2001 quedó procesado y con prisión preventiva por el Plan Cóndor, como integrante de una "asociación ilícita calificada" destinada a perseguir a opositores de regímenes de facto de Sudamérica; procesado como presunto autor mediato de la desaparición forzada de 72 personas en el marco del Plan Cóndor.

Denunciado por homicidio calificado, privación ilegítima de la libertad agravada, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público, aplicación de tratos crueles y aberrantes y ejercicio de 'facultades extraordinarias-suma del poder público'.

Videla y Suárez Mason se negaron en su oportunidad a ser juzgados en Alemania, mientras que Massera no pudo ser interrogado por la Justicia, ya que se encontraba internado en el Hospital Naval en grave estado.

Ahora, aún con las leyes de impunidad anuladas, tenemos los juicios avanzando a paso de hormiga. Y todos sabemos, la justicia que es lenta no es justicia.

Tan lenta que hoy estamos frente a la casa de Videla, que está "preso", pero está disfrutando de este magnífico escrache en la comodidad de su hogar. No estamos en la cárcel de Marcos Paz, ni en la cárcel de Devoto ni en la cárcel de Ezeiza. No dejamos de valorar todos los avance que se han hecho, porque sería no valorar nuestra propia lucha, nuestro propio esfuerzo, pero este escrache es también para decir que nadie debe confundirse: hasta que no estén presos, en una cárcel común todos y cada uno de los culpables, nos volveremos a encontrar una y otra vez en la calle, escrachando, marchando, gritando: luchando.

Porque mientras no estén condenados viviremos en un estado de impunidad y eso es muy grave. La impunidad trastoca los valores sociales. No podemos convivir con genocidas libres. Es la impunidad la que permite que un torturador confeso como lo es Luis Patti tenga la posibilidad de presentarse a elecciones. La impunidad da continuidad a la escala de valores impuestos por la dictadura.

Hoy, a treinta años del golpe militar, nos encontramos frente a la guarida de esta rata inmunda: Jorge Rafael Videla!

Vamos a subir a visitarte, porque queremos hablarte de frente. Porque sabemos que tendrías que estar en tu casa, pero no estamos seguros que cumplas con tu prisión domiciliaria. A vos, rata inmunda, te vinimos a escarchar!

Rata, fuiste el comandante en jefe del ejército que encabezó el golpe militar el 24 de marzo de 1976. Miembro de la primera junta militar, entre esa fecha y el 29 de marzo de 1981.

Fuiste quien en octubre de 1975 lanzó lo que se consideró el primer ultimátum, "Si es preciso, en la Argentina deberán morir todas las personas que sean necesarias para lograr la paz del país", dijiste con tu cara impune con tu cara de RATA.

En el juicio a las juntas de 1985 fuiste condenado a reclusión perpetua, inhabilitación absoluta perpetua y destitución del grado militar, cinco años ínfimos cumpliste en prisión; ya que en 1990 fuiste indultado por otra rata, Carlos Menem.
Fuiste condenado posteriormente como responsable mediato de la Masacre de Margarita Belén.,también en causas sobre secuestro de niños durante la dictadura, una de las causas por la cual, y en virtud de tu senil edad, cumplís este hipócrita arresto domiciliario.

En julio de 2001 quedaste procesado y con prisión preventiva por el Plan Cóndor. Fuiste denunciado por homicidio calificado, privación ilegítima de la libertad agravada, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público, aplicación de tratos crueles y aberrantes y ejercicio de 'facultades extraordinarias-suma del poder público'.

Y lo mas importante también, fuiste juzgado por la sociedad. Este pueblo no te quiere, rata. No quiere verte libre. Quiere que te pudras en la cárcel, y que te lleves a las celdas, a tus queridos amigos de lucha: José Martínez de Hoz, Alfredo Astiz, Eduardo Massera, Jorge Acosta, Luciano Benjamín Menéndez, Domingo Bussi, Feced, Enrique Olea, Ibérico Saint Jean,... y muchos... muchos más. Que tendrían que ir preocupándose porque iremos por todos, a donde vayan, los iremos a buscar.

Quien lo hubiera imaginado no... ese 24 de marzo del 76, que tantas años después nos reencontraríamos, tan cerca, y tan lejos a la vez.
PORQUE ESTAMOS MUY LEJOS DE TU TALLA. Porque no avalamos los terrorismos de Estados, no avalamos como avalaste los centros de detención clandestina, tampoco el plan sistemático de apropiación de menores, y menos avalamos las torturas....ni ayer, ni hoy, ni nunca.

Rata inmunda... queremos que sepas, que seguimos de pie. Que las Madres, las Abuelas, los Familiares, los sobrevivientes, y todos los que nos han acompañando durante estos 30 años, así nos lo han enseñado.

¡Que ejemplos de Vida,! ante tanta muerte que impusiste con tus secuaces. Queremos decirte, que la resistencia no se acaba nunca, siempre seguirá. Y así como hoy te estamos visitando, también lo haremos con todas las ratas que nos faltan.
Después iremos por los cómplices, por los ideólogos, y por los beneficiarios del terrorismo de Estado.

También iremos por las ratas de hoy, por los responsables de los pibes que mueren bajo las balas policiales, por los responsables de la represión y el gatillo fácil.

Quién hubiera dicho...

Hace treinta años que esos bebés, que esos niños que apenas podían balbucear mamá y papá se iban a organizar para luchar contra la impunidad. Seguramente Videla, aun en su cárcel de lujo, debe estar lamentando no habérselo imaginado.

A diez años de habernos encontrado seguimos juntos, seguimos buscando a nuestros hermanos, seguimos luchando por justicia, seguimos reivindicando la forma de ser joven de nuestros padres y sus compañeros.

Esa forma de ser joven que es sinónimo de ser rebelde, de ser solidario, de tomar en las propias manos las decisiones y los compromisos.

Porque nos toca recoger las banderas que ellos nunca permitieron que se cayeran. Nos toca hacer para nosotros y para nuestros hijos el mundo que ellos hubieran querido.
Por todo esto es que estamos acá.

JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS Y SUS COMPLICES, IDEÓLOGOS Y BENEFICIARIOS.

NO A LAS CARCELES VIP NI PRISIONES DOMICILIARIAS: CARCEL COMUN, EFECTIVA Y PERPETUA.

RESTITUTICIÓN DE LA IDENTIDAD DE LOS 500 JOVENES APROPIADOS.

REIVINDICAMOS LA LUCHA DE NUESTROS VIEJOS Y SUS COMPAÑEROS.

NO OLVIDAMOS

NO PERDONAMOS

NO NOS RECONCILIAMOS

TREINTA MIL COMPAÑEROS DETENIDOS DESAPARECIDOS...
PRESENTES!!!

AHORA

Y SIEMPRE

H.I.J.O.S
Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio

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Eduardo Oviedo: “Los países grandes no frenan la exportación”

Archivado en LaNación Argentinos • Fecha: 18-03-2006 00:00:00

Habla el estudioso del crecimiento chino

Lo ocurrido en la plaza de Tiananmen fue el primer hito –en ese momento, frustrado– de un proceso de democratización que pronto se repetiría con éxito en la Unión Soviética, en los países de Europa oriental y en la imagen del Muro que caía y dejaba atrás, para siempre, el mundo de la Guerra Fría.

Frente al vertiginoso ascenso de la potencia asiática, entender el fenómeno chino se convierte en un punto de interés. El politicólogo Eduardo Daniel Oviedo cree que la Argentina debe aprovechar este fenómeno para reposicionarse en el mundo y exportar más. Las recientes medidas adoptadas por el Gobierno respecto de la carne le parecen muy negativas: “Los países grandes no suspenden ni frenan sus exportaciones”, dice.

Oviedo era estudiante en Pekín, en 1989, cuando aquel movimiento pacífico y netamente urbano liderado por profesores y estudiantes terminó en masacre. Desde entonces sintió crecer la inclinación que siempre había sentido por China y por otras naciones del este asiático.

Es licenciado en Ciencia Política y en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario y doctor en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Córdoba. Realizó dos posgrados en la Universidad de Pekín, desde donde regresó al país en 1993, ya casado con Lina, de origen chino. Con ella tiene cuatro hijos. Es investigador del Conicet y profesor titular en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario, además de traductor oficial del chino mandarín.

Ha publicado "La Argentina y el este asiático. La política exterior de 1945 a 1999"; "Corea. Una mirada desde Argentina", y el más reciente, "China en expansión", además de diversos capítulos en libros y artículos especializados. A su entender, a partir del crecimiento de la relación bilateral, derivada de los acuerdos suscriptos en 2000, ha crecido el interés por lo argentino en China. También ha influido positivamente el reconocimiento argentino de China como economía de mercado y una historia común sin desencuentros desde que iniciamos relaciones diplomáticas, en 1945.

"Cuando se produjo la revolución de Mao, en 1949, la Argentina mantuvo el reconocimiento que había hecho de la China Nacionalista de Chiang Kai-Shek. En 1972, el gobierno de facto de Lanusse reconoció al gobierno de la República Popular China. Nunca hemos tenido enemistades ni conflictos de ninguna índole, y esto juega a nuestro favor", asegura.

La Argentina también se ha convertido en un atractivo turístico y en un destino importante y competitivo para estudiar español. "China tiene institutos y universidades para la enseñanza del idioma español, pero estamos hablando de un Estado con una burocracia muy importante, con una fuerte demanda de profesionales bilingües para el nivel nacional, por lo que no cubre la necesidad de personas que dominen el idioma", afirma Oviedo.

-¿Están creciendo del modo esperado nuestras exportaciones a China?

-El comercio argentino, con el conjunto del sudeste asiático, representaba el cuatro por ciento del total en 1970. Hoy está en el orden del 20 por ciento. Mientras tanto, las exportaciones a la Unión Europea hoy están en el orden del 17 por ciento, contra un 60 por ciento de la década del 70. Esto da una idea del viraje experimentado. En 2004, cuando se firmó el memorando de entendimiento con China, nosotros exportábamos 2500 millones de dólares. La Argentina le reconoció el estatus de economía de mercado y ellos, como contrapartida, se comprometieron a incrementar sus compras a nuestro país en 4000 millones de dólares. Al finalizar 2005, según los datos estadísticos de China, ya habíamos exportado por 3700 millones de dólares, 1200 millones más que un año antes. Se estima que estaremos en los 6500 millones de dólares en 2009. Obviamente, también hay un incremento de las importaciones chinas. Según el ministerio de comercio chino, crecieron un 50 por ciento respecto de 2004.

-¿Hay una buena predisposición de la sociedad argentina a este intercambio?

-En 2004 hubo un sondeo de opinión que demostró que casi el setenta por ciento de la población aprobaba los acuerdos firmados con China. Es decir, había una visión positiva del desarrollo de vínculos con ese enorme país. En mi opinión, la Argentina tendría que continuar profundizando las relaciones con todos los países del mundo, pero teniendo en cuenta que en el mapa estratégico, fundamentalmente del ámbito económico, el epicentro va a estar en el Pacífico norte. Por lo tanto, a esa región hay que prestarle la mayor atención.

-¿Por qué no hay aquí entusiasmo por el ALCA, a la hora de comerciar con el mundo?

-Desde la reunión de Mar del Plata, el gobierno nacional entiende que no están dadas las condiciones para el diálogo sobre el ALCA. Sin ese diálogo, es imposible la mayor colocación de alimentos y productos primarios, e incluso industriales, en el mercado más importante del mundo. Además, hay una decisión política gubernamental de asociación estratégica con Brasil, que perturba la relación con Estados Unidos. Los 4000 millones de dólares que tuvimos de déficit en el comercio bilateral en 2005 provienen de la importación de bienes industriales. Gran parte de esos bienes podrían obtenerse de los Estados Unidos a cambio del acceso de los productos argentinos... Se trata, por lo tanto, de una decisión política más que económica. Entre la hegemonía continental estadounidense y la hegemonía sudamericana del Brasil, la orientación política prefiere esta última. La Argentina es funcional al proceso de industrialización brasileño. Una política efectiva sería no asociarse con nadie, como lo han hecho Chile y Japón, que abrieron sus economías a todos los países sin tener preferencia por ninguno.

-¿Cómo se ha sostenido el crecimiento de China desde hace más de dos décadas?

-Básicamente, a través de una política económica estable, con condiciones jurídicas que garantizan las inversiones en ese país y la radicación de empresas extranjeras utilizadas como plataforma exportadora hacia el exterior.

-¿Qué ventaja significa para América latina el ingreso de China en la Organización Mundial del Comercio?

-La situación es muy dispar. En el caso de la Argentina, donde los productos agrícolas y del complejo sojero representan entre el 70 y el 80 por ciento de las exportaciones, el hecho de que China esté pidiéndoles a los Estados Unidos que bajen las protecciones arancelarias a los productos primarios chinos sin duda puede favorecernos. También nos beneficia la potencialidad china para recibir productos de nuestra ganadería. Las condiciones mundiales actuales respecto de la sanidad, tanto de vacunos como de aves, es muy delicada en el mundo. La Argentina no tiene, por lo menos hasta el momento, ni el mal de la vaca loca ni la gripe aviaria. Por lo tanto, es enorme la posibilidad de vender, no sólo a China sino a todo el mundo, productos cárnicos argentinos.

-¿Qué opina de la suspensión de las exportaciones de carne para que baje el precio en el mercado interno?

-Los países que buscan transformarse en grandes potencias jamás aplicarían este tipo de medidas. Son anacrónicas, pensadas para alcanzar efectos electorales, y no resisten el largo plazo. O reabrimos las exportaciones, o nos quedamos sin vacas. Pero explicar esto a la sociedad argentina, que acaba de votar por el nepotismo en provincias como Santa Cruz y Buenos Aires, resultaría estéril e improductivo en este momento de consolidación del liderazgo presidencial.

-¿Puede imaginar a países como Chile suspendiendo las exportaciones de vino, fruta o salmón para favorecer el consumo interno?

-La diferencia fundamental entre Chile y la Argentina no está en sus políticas económicas -que, de hecho, son distintas-, sino en su tipo de democracia. La chilena emerge como una democracia de elite, aristocrática y racional, mientras que la democracia argentina, si es que la podemos seguir llamando así después de diciembre de 2001, es una democracia de masas. Las políticas son adoptadas a través de las encuestas, que expresan el humor social antes que la razonabilidad. Pero, además, la decisión de suspender las exportaciones de carnes contradice el esfuerzo realizado por este mismo gobierno para expandir las ventas de las pequeñas y medianas empresas. En 2005, aproximadamente el 70 por ciento de las exportaciones a China se concentraron en los productos primarios, como la soja, derivados del petróleo y minerales, y alcanzaron más del 90 por ciento si le agregamos el aceite de soja. Los lácteos, que tuvieron un fuerte crecimiento en 2005, los vinos y las carnes bovina y aviaria, junto con otros productos, tienden a desconcentrar las ventas, suman valor agregado y diversifican la oferta exportable. Desde esta perspectiva, la suspensión es funcional al modelo tradicional y elimina la posibilidad de transformar la composición de las exportaciones a China.

-¿Los chinos nos ven como un país exportador de commodities?

-Nos ven como un país productor de alimentos. China generalmente importa desde Medio Oriente, pero, teniendo en cuenta la situación de tensión creciente en aquella región del mundo, la Argentina se les presenta como una fuente de abastecimiento. Sin duda, nuestro país debe explorar otras posibilidades más allá de los productos agrícolas primarios. Un campo posible es la cooperación en materia nuclear. Otro es el de la alta tecnología genética. Y los servicios: consultorías, asesorías, gastronomía, turismo. También, todo lo relacionado con las industrias culturales. Ante el interés chino por conocer obras literarias de autores nuestros, por ejemplo, se abre un campo para la industria editorial. En China no hay tirada de libros especializados de menos de 5000 ejemplares, cuando aquí, en la Argentina, se están imprimiendo 500. Hay interés por los productos de calidad. El chino es un gran consumidor y, cada vez más, hay avidez por productos de alto refinamiento. Los argentinos tenemos mucho para ofrecer en ese sentido.

-¿Qué debemos esperar en América latina de este impresionante y sostenido crecimiento de China?

-La influencia china en América latina es un dato de la realidad desde fines de la década del noventa. Esta irrupción en la región preocupa a Estados Unidos y a Europa, tanto política como comercialmente, aunque las grandes potencias también cooperan entre sí. Por eso, los gobiernos latinoamericanos afrontan el desafío de determinar políticas exteriores prestando atención a la puja y a la cooperación entre potencias hegemónicas, y detectando resquicios en el equilibrio gestado entre la dominación estadounidense, la influencia decreciente de Europa y el ascenso de China.

-¿Debería preocuparnos, en un escenario de mayor simetría entre las grandes potencias, el reciente aumento del presupuesto militar chino?

-El aumento del 15 por ciento en el presupuesto militar es consecuencia del papel de gran potencia que China viene ejerciendo desde fines de la década del noventa. Cuando una potencia intermedia se transforma en gran potencia, sus responsabilidades internacionales son cada vez mayores. Por ejemplo, las Naciones Unidas le demandan a China una mayor participación en las fuerzas internacionales de paz, como en el caso de Haití, y eso sólo puede cumplirse con un mayor presupuesto. Además, China tiene varios conflictos sin resolver, entre ellos la cuestión de Taiwan. Esto hace que su sistema de seguridad se mantenga en estado de alerta, a pesar de que lleva adelante una política exterior pacífica.

-¿El ingreso de China en América latina erosiona la hegemonía norteamericana sobre la región?

-Los Estados Unidos pierden capacidad de persuasión y consenso. Entonces queda al descubierto la relación asimétrica que mantienen con América latina. Es cierto que durante los últimos años, y, más concretamente, desde septiembre de 2001, la atención de Estados Unidos se dirigió hacia Oriente. El período coincide con el salto importante que China ha hecho en América latina. Pero paralelamente Estados Unidos está ingresando en la periferia de la zona China: Afganistán, Irak, y también en áreas que preocupan a los chinos, como Mongolia. De modo que el ingreso en los patios traseros del otro es recíproco.

-¿La reciente visita de Bush a la India y la luz verde para que reciba tecnología nuclear puede entenderse como un intento norteamericano de que esa nación asiática se convierta en un contrapeso de China en el nivel mundial?

-La aproximación de Estados Unidos a la India siempre se entiende como parte de la política de contención de la superpotencia hacia China. Sin embargo, en los últimos años las relaciones en la región han sufrido modificaciones importantes, como producto del surgimiento del terrorismo internacional. Estados Unidos, India, China y Paquistán cooperan en esta materia a pesar de sus diferencias bilaterales, que también han cambiado. El diálogo chino-indio, tendiente a buscar una forma de resolver el histórico problema de límites y el desarrollo de las relaciones económicas, ha hecho menos rígida la tradicional alianza de China con Paquistán, aunque los chinos, muy pragmáticamente, la mantienen por el solo hecho de serle funcional a su relación con India. Estados Unidos es el principal socio comercial de China. Ambos cooperan en el mantenimiento del statu quo en la península de Corea y otras cuestiones que hacen a la administración conjunta del orden internacional. Por eso, asistimos a un momento de paz entre estos cuatro actores, donde prima la competencia económica y nuclear, perturbada cuando China y Estados Unidos deben tomar posición frente a la erupción del conflicto indo-paquistaní, como fue el caso de la guerra de Kargil en 1999. No olvidemos, por otra parte, que entre China y la India se concentra el 40 por ciento de la población mundial.

Por Carmen María Ramos
Para LA NACION

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¿Ahí abajo también?

Archivado en Sandra Russo • Fecha: 18-03-2006 00:00:00

Por Sandra Russo

Esto es el colmo. ¿También ahí hay que rejuvenecer? ¡También ahí hay que rejuvenecer!

De las cirugías de vagina se viene hablando por estos lares desde que Alejandra Pradón eligió ese retoque en el programa Transformaciones. La mujer que salvó su vida después de caer de un séptimo piso quiso volver al quirófano para retocarse abajo, puesto que los ajetreos de la vida, parece, a algunas mujeres las vuelven ¿anchas?, ¿cilíndricas?, ¿circunferenciales?, ¿redondas como aseguraba Colón que era la Tierra? ¿Huecas del todo?

Las vueltas de la vida nos hacen, parece, ¿demasiado continentes para lo que hay de contenido?, ¿demasiado hondas como para dar miedo?, ¿demasiado cóncavas para lo convexo?, ¿demasiado blandas para ofrecer la resistencia justa?

Hace ya unos años, cuando todavía los Monólogos de la vagina recorrían el mundo y coros de mujeres de todas las edades coreaban “¡vagina, vagina!” a voz en cuello (y no de útero), como liberando siglos de secretos, estas cirugías todavía no se habían puesto de moda y, pobre Eve Ensler, lo que se perdió. Achicarse la vagina, se habrá visto. ¿Qué será Bamba, el almohadón vaginal que hizo famoso la sexóloga Alessandra Rampolla? ¿Joven o madurito? ¿Serán las formas de Bamba las de una vagina promedio o tendrá el aspecto de una buena vagina joven o en todo caso las de una vagina rejuvenecida y retocada?

Hay que aclararlo: esta operación estética de última generación se bifurca en dos direcciones. Hacia fuera, en lo visible, en los labios, aniñándolos y poniéndolos rozagantes. Hacia adentro, en lo invisible, estrechando paredes. Se han escuchado testimonios de mujeres que afirman que después de “estrechársela” gozan más. Andá.

Pero el colmo, según un artículo de Los Angeles Times, es que las candidatas al rejuvenecimiento vaginal llegan al consultorio del cirujano con la foto de la que quieren: la de actrices porno o escorts de caras obviamente desconocidas modelan sus partes para que sean copiadas. Hay novios y maridos que señalan, con la hoja de la revista ya recortada:

–Hacete ésta.

Y ellas van, seguramente con la susodicha bien fruncida, a lograr que labios mayores y menores se retraigan, a que las cavidades por las que tal vez salieron niños se contraigan, a que las modifiquen de manera tal de poder gatear con la luz encendida ante esos novios o maridos que seguirán teniendo en mente siempre otra cosa, porque, querida, tu vagina es tu trinchera, tu pasaporte, tu currículum, tu salvoconducto, tu zona fronteriza, tu carnet, tu cara en el espejo en el que nunca te mirás, tu religión sin dioses; tu vagina es santa.

A la época ahora se le ha dado por meterse incluso ahí, en ese lugar reservado hasta ahora para muy pocas cosas. Llevamos siglos, las mujeres, repitiendo que ese lugar no es exclusivamente la vía por la que las que quieren y pueden se convierten en madres. Llevamos siglos intentando reivindicar ese portal del cuerpo femenino como el accidente físico que nos ha sido dado, y muy bien dado, para acceder al placer. Y vean lo que pasa cuando parece que media batalla está ganada: la vagina, ya definitivamente sexuada, ya herramienta de frenesí y deleite, se vuelve carne de bisturí, carne sangrante, carne dolorida y sufriente, insatisfecha, deformada, envejecida, y esa vagina presuntamente triunfante por sobre aquella otra, la que sólo tenía por destino una sala de partos, vuelve a internarse en la extravagancia médica y en el abuso patriarcal, y hay que tenerla despierta pero angosta como si ella no supiera nada de la vida y fuera, ella, la vagina sexuada, una colegiala que se resiste al beso, una histeriquita que dice “no, no, no, que me duele”, pero que se ha tomado el trabajo de sufrir para estar dispuesta aparentando no estar disponible.

Desde tiempo inmemorial el entrecruzamiento de poderes reinantes en diferentes culturas destinó al sexo femenino la sentencia del dolor y la culpa. En países musulmanes africanos todavía hoy, diariamente, en aldeas perdidas, niñas de doce o trece años padecen la ablación del clítoris. No hace falta desentrañar demasiado esas costumbres ancestrales y sanguinarias para advertir la condena al goce femenino. En Occidente, los castigos adoptaron otras formas, más abstractas pero no menos eficientes. La culpa, trabajada artesanal y largamente; el prejuicio, diseminado sin ahorro; la ignorancia, siempre multiplicada incluso cuando adopta el disfraz de información. Discernir entre el sexo reproductor y el sexo placentero tomó siglos. Formular el concepto de “derechos sexuales” también tomó siglos. Solamente el sexo seguro puede ser placentero, y todavía, para millones de mujeres, el sexo no es seguro.

Y en los ínfimos segmentos privilegiados de las sociedades contemporáneas en los que las mujeres podrían ahora disfrutar de su sexualidad, surgen ya estos desvíos que vuelven a llevar a la vagina a su zona de riesgo, a su frontera con el dolor. Y algunas caen en la trampa.

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-64458-2006-03-18.html

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Abracadabra

Archivado en Eduardo Galeano • Fecha: 17-03-2006 00:00:00

Por Eduardo Galeano

“Aquí no hay desaparecidos” fue, durante treinta años, la versión oficial en el Uruguay.

Ahora empiezan a aparecer. Muertos en la tortura, enterrados en los cuarteles.

En el sepelio del primero de ellos, que el 14 de marzo congregó a una multitud en las calles de Montevideo, habló Eduardo Galeano.


Cada 14 de marzo, las uruguayas y los uruguayos que fueron presas y presos de la dictadura celebran el Día del Liberado.

Es algo más que una coincidencia.

Los desaparecidos que están empezando a aparecer, Ubagesner Chaves, Fernando Miranda, nos llaman a luchar por la liberación de la memoria, que sigue presa.

Nuestro país quiere dejar de ser un santuario de la impunidad, impunidad de los asesinos, impunidad de los ladrones, impunidad de los mentirosos, y en esa dirección estamos dando, por fin, después de tantos años, los primeros pasos.

Este no es un fin de camino. Es un inicio. Mucho costó, pero estamos empezando el duro y necesario recorrido de la liberación de la memoria en un país que parecía condenado a pena de amnesia perpetua.

Todos los que aquí estamos compartimos la esperanza de que más temprano que tarde habrá memoria y habrá justicia, porque la historia enseña que la memoria puede sobrevivir porfiadamente a todas sus prisiones y enseña que la justicia puede ser más fuerte que el miedo, cuando la gente la ayuda.

Dignidad de la memoria, memoria de la dignidad.

En el desigual combate contra el miedo, en ese combate que cada uno libra cada día, ¿qué sería de nosotros sin la memoria de la dignidad?

El mundo está sufriendo un alarmante desprestigio de la dignidad. Los indignos, que son los que en el mundo mandan, dicen que los indignados somos prehistóricos, nostalgiosos, románticos, negadores de la realidad.

Todos los días, en todas partes, escuchamos el elogio del oportunismo y la identificación del realismo con el cinismo, el realismo que obliga al codazo y prohíbe el abrazo, el realismo del vale todo y del arreglate como puedas y si no podés, jodete.

El realismo, también, del fatalismo. El más jodido de los muchos fantasmas que acechan, hoy por hoy, a nuestro gobierno progresista, aquí en el Uruguay, y a otros nuevos gobiernos progresistas de América latina. El fatalismo, perversa herencia colonial, que nos obliga a creer que la realidad puede ser repetida, pero no puede ser cambiada, que lo que fue es y será, que mañana no es más que otro nombre de hoy.

Pero, ¿acaso no fueron reales, acaso no son reales, las mujeres y los hombres que han luchado y luchan por cambiar la realidad, los que han creído y creen que la realidad no exige obediencia? ¿No son reales Ubagesner Chaves y Fernando Miranda y todos los que están llegando, desde el fondo de la tierra y del tiempo, a dar testimonio de otra realidad posible? Y todas y todos los que con ellos creyeron y quisieron, ¿no fueron, no siguen siendo reales? ¿Fueron irreales los verdugos, irreales las víctimas, irreales los sacrificios de tanta gente en este país que la dictadura convirtió en la mayor cámara de torturas del mundo?

La realidad es un desafío.

No estamos condenados a elegir entre lo mismo y lo mismo.

La realidad es real porque nos invita a cambiarla y no porque nos obliga a aceptarla. Ella abre espacios de libertad y no necesariamente nos encierra en las jaulas de la fatalidad.

Bien decía el poeta que un gallo solo no teje la mañana. No estuvo solo en la vida, y en la muerte no está solo, este criollo Ubagesner, de nombre tan raro, que hoy es un símbolo de nuestra tierra y nuestra gente.

Este militante obrero encarna el sacrificio de muchas compañeras y de muchos compañeros que creyeron en nuestro país y en nuestra gente, y que por creer se jugaron la vida.

Hemos venido a decirles que valió la pena.

Hemos venido a decirles que no se murieron por morir nomás.

Aquí estamos hoy, reunidos, para decirles qué razón tienen los tangos en eso de que la vida es un ratito, pero hay vidas que duran asombrosamente mucho, porque duran en los demás, en los que vienen.

Tarde o temprano nosotros, caminantes, seremos caminados, caminados por los pasos de después, así como nuestros pasos caminan, ahora, sobre las huellas que otros pasos dejaron.

Ahora que los dueños del mundo nos están obligando a arrepentirnos de toda pasión, ahora que tan de moda se ha puesto la vida frígida y mezquina, no viene nada mal recordar aquella palabrita que todos aprendimos en los cuentos de la infancia, abracadabra, la palabra mágica que abría todas las puertas, y recordar que abracadabra significa, en hebreo antiguo: “Envía tu fuego hasta el final”.

Esta jornada, más que sepelio, es una celebración. Estamos celebrando la memoria viva de Ubagesner y de todas y de todos las mujeres y los hombres generosos que en este país enviaron su fuego hasta el final,

los que nos siguen ayudando a no perder el rumbo,

y a no aceptar lo inaceptable,

y a no resignarnos nunca,

y a nunca bajarnos del caballito lindo de la dignidad.

Porque en las horas más difíciles, en aquellos tiempos enemigos, en los años de mugre y miedo de la dictadura militar, ellos supieron vivir para darse y se dieron enteros, se dieron sin pedir nada a cambio, como si viviendo cantaran aquella antigua copla andaluza que decía, y dice todavía, por siempre dice:

Tengo las manos vacías,

pero las manos son mías.

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-64375-2006-03-17.html

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Misión divina

Archivado en Juan Gelman • Fecha: 16-03-2006 00:00:00

Por Juan Gelman

Parece una contradicción: los norteamericanos que más apoyan la idea de un solo Israel “con Judea y Samaria” –es decir, territorios palestinos incluidos– son políticos y predicadores evangélicos, metodistas, presbiterianos, adventistas y de otras variantes cristianas que han ganado un peso político muy denso con W. Bush en el gobierno. Proclaman que el conflicto en Medio Oriente anuncia la inminencia del Apocalipsis o Armagedón o batalla final entre los ejércitos del mal y los ejércitos del bien, la victoria de los últimos, la segunda llegada de Cristo y el establecimiento del Reino de Dios en esta Tierra. Los “armagedonistas”, no sin angustias y temores por su salvación ante la proximidad del Juicio Final, quieren apurar una guerra que en términos concretos conciben así: las armadas del mal, es decir, los ejércitos rusos y árabes, pelearán la última batalla contra las armadas del bien, es decir, los ejércitos de Israel, EE.UU. y Gran Bretaña, y serán vencidos. Habrá entonces Paraíso en el mundo terrenal a lo largo de un milenio.

Esta creencia ha originado fenómenos curiosos en EE.UU. El fundamentalismo evangelista en general y el que podría denominarse cristianismo sionista en particular tienen lazos estrechos con las derechas fundamentalistas de Israel. Su influencia en la política estadounidense en Medio Oriente es notoria y notable en la Casa Blanca y el Congreso. Elliot Abrams, entonces director del Consejo de Seguridad Nacional para el Cercano Oriente, recibió en marzo del 2004 a dirigentes del Congreso Apostólico descontentos con la decisión de W. Bush de favorecer la erradicación de asentamientos israelíes en el territorio palestino de Gaza. Abrams explicó que eso no interferiría con los designios de Dios sobre el Armagedón, porque Gaza carece de lugares de importancia bíblica (Village Voice, 18-504). Hay, desde luego, más.

Los “armagedonistas” destinan millones de dólares a promover los asentamientos israelíes ilegales en los territorios palestinos ocupados desde 1967 y pagar los viajes de judíos rusos que emigran a Israel, a fin de acelerar el cumplimiento de sus profecías. Entre otras, la de que antes de instalar el Paraíso aquí, Cristo condenará a los ateos a sufrir muertes espantosas; sólo se salvarán los buenos cristianos y los judíos conversos. Creyentes en ese Cristo brutal, como el teniente general William G. “Jerry” Boykin, están involucrados en el escándalo de Abu Ghraib (www.be liefnet.com, 27-05-04). Senadores metodistas, presbiterianos y de la Iglesia de Cristo han aprobado la aplicación de la tortura a civiles prisioneros en Irak y Guantánamo. El fundamentalismo cristiano estadounidense, en particular el de la variante dispensacionalista, prefiere el Dios vengador del Viejo Testamento al Cristo de los Evangelios. Pero sus seguidores se dicen evangelistas.

La doctrina de los “armagedonistas” es la que más rápidamente ha crecido en EE.UU. en estos años. Tendría unos veinte millones de fieles que además creen en su posible inmortalidad personal, un anhelo que “descansa enteramente en la existencia del Estado de Israel. Por eso la situación actual en Medio Oriente es para ellos una cuestión de vida o muerte”, ha señalado Gary North, un evangelista distante de esos correligionarios (lewrockwell.com), que suponen que podrán compartir los destinos inmortales de Enoch (Génesis 5:23-24) y de Elías (Reyes 2, 2-11), aunque eso dependerá de una secuencia temporal: los cristianos serán salvados de la muerte exactamente 42 meses antes de que la “Gran Tribulación” caiga sobre Israel. Si el Estado israelí desaparece en vida de estas personas, la llegada de la “Gran Tribulación” se postergará siglos, hasta que el Estado de Israel vuelva a existir, y no habrá entonces inmortalidad para ellos. La “Gran Tribulación” –y esto es algo que los “armagedonistas”rara vez mencionan– aniquilará a dos tercios de los israelíes, que así pagarán el precio de la inmortalidad ajena. Esta es la motivación religiosa del apoyo político y económico que, sin perjuicio de los pujos antisemitas de no pocos de sus líderes, prestan al Estado de Israel.

Charles Mars, un evangelista de otra clase, toma nota de que esa corriente “ha amasado en los últimos años el poder político más grande que se conoce en la historia norteamericana” y se pregunta “a qué costo de nuestro testimonio y de la integridad de nuestro mensaje” (The New York Times, 201-06). Recuerda que ministros evangelistas influyentes lanzaban sermones en favor de la guerra contra Irak argumentando que ésta aceleraría el cumplimiento de la profecía apocalíptica y que en abril del 2003, inmediatamente después de la invasión, la apoyaba un 87 por ciento de los evangelistas blancos. Un 68 por ciento la apoya todavía. Este contexto ideológico explicaría que buena parte de la opinión pública de EE.UU. esté a favor de la guerra contra “el eje del mal”, a pesar de las muertes y desastres que les devuelve a casa. Es un manto excelente para abrigar la voluntad imperial y el apetito petrolero de la Casa Blanca. Desde que se volvió abstemio, el propio W. Bush piensa que ésa es la misión que Dios le ha encomendado. Muchos lamentan que haya dejado de beber.

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"No hay que confundir memoria con historia", dijo Pierre Nora

Archivado en LaNación Mundo • Fecha: 15-03-2006 00:00:00

La visión del filósofo y académico francés

PARIS.– Además de inventar una nueva forma de narrar la historia, Pierre Nora consiguió establecer una línea demarcatoria entre dos conceptos cercanos y con frecuencia contradictorios: “No hay que confundir memoria con historia”, dice.

De una curiosidad sin límites, Nora siempre pensó que, en un mundo presa de la inmediatez, la mejor forma de transmitir la historia de una nación es a partir del presente. De esa convicción nacieron, entre 1984 y 1993, una obra monumental y un concepto: les lieux de mémoire (sitios de la memoria). Durante más de diez años, con la ayuda de 130 historiadores, estableció la geografía sentimental de la nación francesa.

En esa obra, reunida en tres tomos, se combinan libros, hombres, parajes y conceptos: la catedral de Reims, la batalla de Waterloo, el libro de Proust “En busca del tiempo perdido”, Vichy, Versalles, Juana de Arco, Víctor Hugo, “La Marsellesa”, la República, el Tour de Francia, la Torre Eiffel y las Galerías Lafayette.

Una mitología francesa sobre la cual su autor dice: “Lo novedoso de esta manera de escribir la historia es que rompe con el hábito cronológico. Partimos del presente para hacer un inventario de aquellos objetos, hombres o lugares que pertenecen a la herencia colectiva".

Pierre Nora nació en 1931, en una familia judía de la burguesía parisiense. Hijo de un reputado cirujano, a los 12 años salvó su vida tirándose por una ventana para escapar de la Gestapo. Para olvidar, consagró su vida al estudio: es doctor en historia, en letras y en filosofía; profesor universitario; ensayista, y miembro de la Academia Francesa.

En 1980 fundó la revista académica Débat, que todavía dirige. Desde 1966, cuando comenzó a colaborar con Gallimard, es considerado el editor de ciencias humanas más importante de su generación: publicó, entre otros, a Pierre Foucault, Raymond Aron, Jacques Le Goff, George Dumézil, Elias Canetti y George Duby.

¿Quién mejor que él para explicar las razones de la crisis de identidad que atraviesa Francia en estos momentos? ¿Por qué este país se debate entre las reivindicaciones de todas sus minorías -étnicas, religiosas o sexuales- que tratan de imponer sus propias memorias a la mayoría nacional? En un mundo globalizado, el problema no es exclusivamente francés: las respuestas del historiador tienen alcance universal.

-La agitación de los últimos meses en Francia da la sensación de que la gente ya no sabe muy bien la diferencia que existe entre memoria e historia. ¿Cuál es esa diferencia?

-Memoria e historia funcionan en dos registros radicalmente diferentes, aun cuando es evidente que ambas tienen relaciones estrechas y que la historia se apoya, nace, de la memoria. La memoria es el recuerdo de un pasado vivido o imaginado. Por esa razón, la memoria siempre es portada por grupos de seres vivos que experimentaron los hechos o creen haberlo hecho. La memoria, por naturaleza, es afectiva, emotiva, abierta a todas las transformaciones, inconsciente de sus sucesivas transformaciones, vulnerable a toda manipulación, susceptible de permanecer latente durante largos períodos y de bruscos despertares. La memoria es siempre un fenómeno colectivo, aunque sea psicológicamente vivida como individual. Por el contrario, la historia es una construcción siempre problemática e incompleta de aquello que ha dejado de existir, pero que dejó rastros. A partir de esos rastros, controlados, entrecruzados, comparados, el historiador trata de reconstituir lo que pudo pasar y, sobre todo, integrar esos hechos en un conjunto explicativo. La memoria depende en gran parte de lo mágico y sólo acepta las informaciones que le convienen. La historia, por el contrario, es una operación puramente intelectual, laica, que exige un análisis y un discurso críticos. La historia permanece; la memoria va demasiado rápido. La historia reúne; la memoria divide.

-¿Por qué ese abandono de una conciencia colectiva nacional en beneficio de esas reivindicaciones de la memoria?

-Hubo un cambio en la naturaleza misma del trabajo del historiador. Los historiadores fueron durante mucho tiempo los depositarios de la memoria comunitaria en la medida en que tenían, casi, el monopolio de la interpretación, que, de paso, no era libre, porque con frecuencia el historiador era instrumento del poder. Con el tiempo, el historiador se independizó, para asumir una actitud científica. Pero casi al mismo tiempo apareció una vida mediática densa, que contribuyó a crear una forma de memoria colectiva, independiente del poder puramente científico. Las tragedias del siglo XX contribuyeron, en gran medida, a democratizar la historia, es decir, a hacerla vivir. El hombre comenzó a sentir que lo que vivía era la historia, contrariamente a lo que sucedía en las sociedades campesinas tradicionales. Cuando un campesino vivía, no tenía el sentimiento de que lo que hacía se inscribía en una gran corriente o tenía un significado que superaba su propia vida y la de su familia. Todo cambió cuando el hombre comenzó a decirse que no vivía en la tradición, sino en la historia.

-¿En qué momento comenzó ese proceso?

-Simbólicamente, cuando Goethe dijo en Valmy: "Usted podrá decir «yo estuve» [se refiere a una frase del autor alemán en su libro "Campañas de Francia y de Maguncia", publicado en 1817, sobre la batalla de Valmy entre franceses y prusianos]". En otras palabras: "No crea usted que está viviendo un hecho anodino; está viviendo una batalla de gran importancia histórica". Desde entonces el mundo comenzó a valorar al testigo. El testigo se transformó en aquel que conserva la memoria viva para hablar del drama europeo de 1914, del drama comunista, de la guerra de colonización, de la colonización mundial. El problema es que ese personaje tiene un gran valor histórico, pero no decisivo. Allí es donde comenzó el drama actual. Lo que vivimos desde hace 20 años es el paso de una memoria modesta, que quería hacerse reconocer, de una cantidad de víctimas que querían que sus penas y sufrimientos fueran tenidos en cuenta, a una memoria que se pretende dueña de la verdad histórica, más que toda otra forma de historia, y que está dispuesta incluso a querer cerrarles la boca a los mismos historiadores. En 20 años, hemos pasado de la defensa del derecho a la memoria a la defensa del derecho a la historia.

-¿Esto quiere decir también que las sociedades de los países occidentales -Francia, por ejemplo- estarían en vías de dejar de vivir su historia para vivir numerosas y diferentes historias?

-El ejemplo francés es muy apropiado. Creo que Francia es, en este momento, una especie de caldo de cultivo particularmente sensible por numerosas razones. La primera es que siempre tuvo una relación particularmente intensa con la historia. Desde el siglo X, la relación de Francia con su pasado se intensificó cada vez más, porque la historia fue el instrumento formador de la conciencia cívica y nacional. La historia fue la disciplina prioritaria que hacía de los niños unos auténticos franceses. De esta manera, la historia cumplió un papel capital, porque consiguió reprimir las memorias, limitarlas al seno de las familias, al ejercicio privado. Un niño podía ser hijo o nieto de un aristócrata asesinado en la Revolución, hijo de un obrero asesinado en la Comuna, judío emancipado desde hacía poco, inmigrante o bretón? Pero cuando estaba en la escuela era un pequeño francés como cualquier otro, que recitaba "nuestros ancestros, los galos". Lo que sucedió en los últimos 40 años es que se rompió ese doble registro privado/público y que esas memorias particulares de las minorías en vías de emancipación y de integración en el colectivo nacional reclaman ser como las demás, reconocidas por la mayoría nacional, y, a la vez, conservar algo de sus identidades. Algo que llaman "su" memoria.

-Y que lo es...

-Sí. Cada comunidad tiene su propia historia. Los obreros tienen una memoria obrera que comenzó a establecerse cuando la clase obrera estaba desapareciendo. Comenzamos a hablar de memoria campesina en los años 70, cuando no había más campesinos en Francia. Por entonces, el porcentaje de la población activa ocupada en la agricultura cayó por debajo del 10%, mientras que después de la Segunda Guerra Mundial alcanzaba el 45%. Se comenzó a hablar de memoria femenina sólo con la emancipación y la integración de la mujer en la sociedad francesa.

-En otras palabras, ¿la memoria sectorial o comunitaria aparece después de una conmoción o de una tragedia?

-En cierto sentido. Las guerras, los genocidios, los totalitarismos? La Shoa es el ejemplo perfecto de la matriz memorial. Fue justamente Auschwitz lo que dio origen a la expresión "deber de memoria".

-Esta necesidad de memoria particular parece estar provocando una crisis de identidad nacional en Francia.

-Porque el sujeto nacional portador de esa ideología de la nación está en grave crisis. A las guerras, a la reducción del poderío, a la crisis del modelo, a la dificultad de la transmisión del mensaje se agregaron cantidad de cosas en los últimos 40 años. Francia tiene, desde entonces, una historia en migajas que provocó una profunda fisura en el nivel de su memoria. Piense en la Segunda Guerra Mundial y en el gobierno colaboracionista de Vichy. Francia salió de esa experiencia trágicamente dividida: había una memoria de los resistentes, una memoria de los racistas, una memoria colaboracionista, una de los ocupados y otra de los no ocupados, de los prisioneros...

-¿Por qué ese desgarramiento?

-Porque cada uno creía encarnar una parte real de este país.

-¿Fue en ese momento cuando la historia oficial de Francia comenzó a ser difícilmente transmitida?

-En efecto. En las escuelas comenzó a ser muy difícil transmitir una memoria oficial. A eso se agregó el drama de la descolonización amplificada por la guerra de Argelia, porque, a diferencia de los ingleses, los franceses manejamos muy mal ese proceso. Y porque teníamos en esas colonias una verdadera población francesa. Argelia, por ejemplo, no era simplemente una colonia, sino mitad colonia y mitad departamento francés. La descolonización fue una auténtica guerra civil. Los franceses vivimos la guerra de Argelia como los norteamericanos vivieron la Guerra de Secesión.

-Un nuevo desgarramiento.

-Fue un traumatismo nacional, un desgarramiento de la conciencia, al mismo tiempo que el fin de la proyección mundial de Francia y un regreso a las fronteras nacionales. En ese mismo momento comenzaron a nacer las obligaciones europeas, que disminuyeron las libertades y soberanías de los franceses.

-En los últimos años hay en Francia una tendencia a dictar leyes que sacralizan las memorias sectoriales: la ley Gayssot, que considera crimen toda actitud negacionista; la ley Taubira, que califica la trata de negros de crimen contra la humanidad; por fin, un artículo de ley, en 2005, que preconizaba la "necesidad de enseñar en las escuelas el papel positivo" de la colonización francesa (artículo que acaba de ser anulado por el Consejo Constitucional). Muchos historiadores siempre estuvieron en contra. Usted en primer lugar.

-Porque la historia no puede ser dictada por los legisladores. Eso sucede sólo en los países totalitarios, no en una democracia. Si cada hecho histórico se vuelve intocable tras haber sido declarado por ley genocidio o crimen contra la humanidad, se está condenando a muerte la investigación histórica y, por ende, cristalizando la historia de una nación. Cuando, en 1990, se comenzó a discutir la ley Gayssot, yo me opuse. Por entonces trabajaba sobre la memoria y, a pesar de las buenas intenciones de ese texto, pensaba que estábamos poniendo el dedo en un engranaje del que no podríamos salir. Comenzaríamos con los judíos y continuaríamos con todas las demás comunidades.

-Y así fue.

-Sí. Si no conseguimos poner freno a esta desviación, mañana veremos en Francia a los protestantes venir a reclamar al Estado una ley en nombre del "genocidio" por la masacre de San Bartolomé en 1572, o a los habitantes de la Vendée por las víctimas de la contrarrevolución entre 1793 y 1796. Nunca terminaríamos. Lo que en realidad es preocupante es un peligroso aumento de la ideologización de "la" víctima en todo el mundo.

-¿Cuál es la diferencia entre lo que usted llama ideologización actual de las víctimas y la posición de la izquierda europea en los años 60, cuando comenzó a denunciar la colonización, la marginación y otras formas de explotación?

-El problema es que esa izquierda ha dejado de existir. La actual ya no tiene más nada que decir y nada más para hacer. Le queda una sola cosa: indicar lo que está bien y lo que está mal. Entonces se apodera de los temas históricos y trata de convertir la historia en purgatorio de la humanidad.

-Pero ¿por qué la gente es ahora sensible al ejercicio de la memoria sectorial en vez de pensar en la historia?

-Debido a la supremacía del presente. En el mundo actual, el presente se ha vuelto el juez supremo. Es el registro de temporalidad con el que vivimos nuestro cuerpo, nuestra vida familiar, nuestro placer y nuestro juicio del pasado. En Francia, el peso del presente se traduce, por ejemplo, en algo tan simbólico como haber permitido a las parejas dar a los niños el apellido paterno o materno indistintamente. Eso es una ruptura de la genealogía y de la filiación. Dentro de dos o tres generaciones, nadie sabrá de quién desciende. Y nadie parece darse cuenta del significado profundo que tendrá ese cambio para la sociedad. Esto quiere decir, entre otras cosas, que las personas han dejado de vivir para sus hijos: sólo viven para sí mismas. Creo que estamos ante un oscurecimiento completo de la proyección de futuro.

-En otras palabras, ¿el hombre moderno ha dejado de saber adónde va?

-Así es. Cuando uno sabía vagamente, o creía saber, adónde iba, era posible saber de dónde venía. Usted y su familia se transformaban, entonces, en un instrumento de transmisión, aun cuando los historiadores eran quienes permitían al pasado preparar el futuro. Pero a partir del momento en que los hombres dejan de saber adónde van, que las cadenas interpretativas han dejado de permitirles proyectarse en el futuro, es necesario constatar que estamos en una situación totalmente imprevisible.

-Chesterton decía que cuando los hombres dejan de creer en Dios terminan creyendo en cualquier cosa. ¿Eso se podría aplicar a la historia?

-Perfectamente. Y si se deja de creer en la historia, en cualquier historia, que vaya hacia alguna parte, tampoco se sabe qué es lo que hay que retener del pasado para justificar el futuro. Es entonces cuando el hombre se pone a vivir bajo el control absoluto del presente y termina por juzgar la historia con los criterios del presente. Esa idea de crimen contra la humanidad que invocan todos esos grupos memoriosos es una noción que data de Nuremberg. La idea de aplicarla a fenómenos que sucedieron hace cinco o seis siglos es aberrante. Esto no quiere decir que no hubo horrores. Al contrario. Toda la historia de la humanidad está repleta de crímenes contra la humanidad. Pero si toda la historia se vuelve una serie de crímenes contra la humanidad, ¿por qué enseñarla? Sólo nos queda expiarla.

-En esas condiciones, ¿cuál es el papel que le queda al historiador?

-Creo que somos más necesarios que nunca. En un mundo delirante, es imprescindible que reasumamos una misión de vigilancia intelectual, racional y cívica. La tarea del historiador es ayudar a la sociedad a reflexionar sobre sí misma, pero sin emitir juicios de valor. No tiene razón de ser un historiador obligado a llegar a conclusiones políticamente correctas. Los historiadores no tienen lugar en un mundo donde sólo reinan el "bien" y el "mal".

Por Luisa Corradini
Para LA NACION
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Nunca quemes las cartas de amor

Archivado en Corazones desatados • Fecha: 12-03-2006 00:00:00

En la última entrega de esta serie de relatos, Fernández se encuentra con la viuda de un amigo que le cuenta un secreto doloroso: al morir descubrió que su marido tenía una amante y no pudo resistir encontrarse con ella. La reunión entre las dos mujeres será, obviamente, inquietante

Larsen fue un voluntarioso editor de suplementos luego de haber sido un periodista de batalla, pero su vocación secreta e indisimulada era el montañismo. Tenía cuarenta años, un gran estado atlético y mucha atención femenina. Fernández, sin embargo, no le conocía ningún affaire en la redacción, y aunque no eran grandes amigos, llevaban a cabo rituales amistosos de mutua intensidad. Les tocaba irse de vacaciones más o menos para las mismas fechas. Larsen dedicaba siempre los primeros días a algún arriesgado escalamiento, y el resto, a su esposa y a sus tres hijas. Se había hecho rutina que tomaran, para despedirse, una cerveza en la barra del bar de la esquina. A manera de cábala, Larsen decía al chocar las copas: "Si me pasa algo, si me quedo congelado allá arriba, si me caigo desde una roca y me quiebro el pescuezo, vos violentás el cajón de mi escritorio y quemás todo, Fernández. No dejás rastro de nada. Quemás todo". Fernández se lo prometió la última vez y se tomó un avión a Córdoba. Cinco días después se enteró de que Larsen había muerto en Mendoza sin el menor esfuerzo: el día previo a la expedición, fumándose una pipa frente a una chimenea de leños, le dio un infarto masivo y murió al instante.

Consternado por la noticia y apremiado por la situación, Fernández llamó desde La Cumbrecita a sus compañeros para que abrieran el cajón del escritorio y despedazaran su contenido. Pero ya era tarde: después del sepelio le habían enviado a la viuda una encomienda con todas las pertenencias del finado.

Lleno de remordimientos, Fernández dejó un mensaje de condolencias en el teléfono de la mujer y regresó en silencio a Buenos Aires. No supo nada de ella hasta once meses más tarde, cuando la viuda lo llamó para pedirle un favor y quedaron en tomar un café. Se citaron un martes lluvioso, y ella se sentó en el mismo taburete en el que se sentaba Larsen a ver llover desde la barra. Era una cuarentona fibrosa y rubia, que fumaba cigarrillos negros y que tenía una mirada verde y lúcida. Se llamaba Mónica. En diez minutos se sacó de encima el trámite y las palabras de circunstancia, y fue directo al grano.

–¿Larsen te habló de Silvia? –le preguntó clavándole los ojos. Ante terceros, Mónica no nombraba a su esposo por su nombre, sino por su apellido, y eso a Fernández siempre le había causado gracia. Pero esa tarde no se la causaba.

–¿Quién es Silvia? –repreguntó sin sentirse culpable ni mentiroso. Nunca Larsen le había hablado de Silvia ni de ninguna mujer en especial. Habían elogiado, como hacen todos, los accidentes geográficos de algunas compañeras de trabajo, pero la cosa nunca había pasado de ese deporte masculino que las mujeres también frecuentan aunque con mayor malicia.

–Silvia era la amante de Larsen –dijo la viuda sin pestañear–. En ese cajón tenía trescientas cartas de amor y un pañuelo perfumado.

–No te puedo creer –dijo Fernández, y ahora sí se sintió un miserable. Trató de arreglarla y la empeoró. –¿Un pañuelo perfumado? Qué cursi.

–No lo puedo ver de la misma manera –dijo Mónica lenta y gravemente, y tomó un sorbo de su capuchino–. Me parece algo muy romántico.

–¡Y trescientas cartas! –replicó Fernández sin escucharla, a ciento veinte pulsaciones por minuto–. Cuánta paciencia y cuánta literatura desperdiciada.

–¿Podemos hablar en serio? –lo cortó. Fernández cerró la boca. Mónica apagó el cigarrillo mirando la calle y habló con otro tono, habló en serio. –Esos trescientos e-mails me aliviaron el dolor. El odio lo tapa todo. No sabés cómo lo odié durante esos días. Le deseaba la muerte. Pero ya estaba muerto, y lamentaba que hubiera sido tan fácil, que no hubiera sufrido nada. Me sentí mal por esos pensamientos, y lo extrañaba, y no le perdonaba que se hubiera muerto y que me hubiera traicionado con otra, y andaba llorando por los rincones de rabia y de pena. Todo como en una licuadora.

Hizo otra pausa tabacal y tomó de un trago el vaso de agua helada. Luego exhaló una larga bocanada de humo que se pareció mucho a un suspiro, y siguió adelante:

–Pero esas cartas me tenían agarrada del cuello. Volvía a ellas una y otra vez. Las leía de adelante para atrás y de atrás para adelante. Estuve varias veces a punto de tirarlas a la basura. Una noche, cuando oí desde la cama que venía el camión recolector, salí en corpiño y bombacha a la calle para rescatarlas de la bolsa de residuos. ¡Estaba loca con esas cartas! Hasta que después de leerlas diez veces, las leí por primera vez. Me acuerdo de que fue una mañana de sábado, las nenas estaban en el club y el jardinero hacía un poco de ruido afuera. Me senté en la cocina con una taza de té y empecé a leerlas sin dolor.

Fernández pidió un jugo de naranja para salir del paso. La esposa de Larsen tenía la vista perdida. Fernández, en ese momento de miedo glacial, la valoró mejor: era una mujer sensual y valiente.

–Trescientos e-mails de ida y de vuelta –dijo ella sin tragar saliva–. Una especie de diario erótico. Comenzó hace tres años y con el correr del tiempo se fue haciendo más espeso. Al principio, hablaban de desesperación por verse y tocarse, después empezaron a hablar de amor y de irse a vivir juntos. –De repente Mónica movió la cabeza y sonrió con amargura. –Se lo notaba tan feliz a Larsen, vos vieras. Era de nuevo aquel adolescente que noviaba conmigo. Te juro que esa mañana, mientras leía y se me helaba el té, además de bronca le tuve una especie... No sé, una especie de envidia. Esa pasión del comienzo no se vuelve a tener nunca más.

Una moza le trajo a Fernández el jugo. Mónica tenía los ojos brillantes.

–Pero lo más importante no estaba en esas primeras cartas, sino más adelante, cuando la cosa se alargaba y Larsen no podía tomar una decisión. Silvia es fonoaudióloga, ¿te conté? Sí, una chica separada que se había enamorado de mi marido. Pero el tipo, créeme, el tipo no hacía más que escribirle sobre mí. Largos textos contando lo grandiosa que yo era, lo que había hecho por él y lo que hicimos aquel fin de semana y el anterior. Y Silvia, que es inteligente, le llevaba la corriente. Y hubo un momento en el que sólo se escribían para elogiarme, como si fueran mis dos jefes de prensa.

Mónica se empezó a reír y Fernández temió que se pusiera a llorar, pero en el último escalón de la carcajada ella se enderezó y le dijo:

–Conseguí su dirección y estuve varias semanas pensando en ir a verla, en pasarle por encima con la camioneta. Pero lo único que hice fue mandarle un correo electrónico: "Sé quién sos. Quiero que nos veamos cara a cara".

–Te lo respondió al toque.

–Tardó diez días en atreverse a responderme. Nos citamos en El Querandí. Ella podía reconocerme fácilmente: Larsen le daba fotos mías para que viera lo bien que me conservaba.

–¿Cómo era Silvia? –se atrevió Fernández, protegido por el jugo.

–¿Cómo era Silvia? –repitió y se encogió de hombros–. Una cuarentona bien conservada. Otra viuda.

–¿Y qué pasó?

–Hablamos horas y horas. Nos levantábamos de vez en cuando para ir a llorar al baño y volvíamos a trenzarnos. Nunca pudimos levantar la voz. En realidad, no discutíamos. Sólo hablábamos de Larsen. Lo insultábamos y lo adorábamos. Así, sin solución de continuidad. Al final, cuando ya estábamos pagando la cuenta y nos habíamos pasado todas las facturas, le devolví su pañuelo. Ella se lo quedó mirando y después me dijo: "A vos, Larsen te rompió el corazón una vez; a mí, me lo rompió diez veces. Vos eras la montaña más alta, y allá arriba vivían solamente ustedes dos. Y yo, por más que escalaba y escalaba, nunca pude llegar. Nunca". Cuando salí del café no sentía tristeza, ni bronca, ni frío, ni calor. Estaba limpia. Por primera vez en tanto tiempo estaba limpia, Fernández.

–¿Por qué me contás todo esto?

–Silvia me dijo que Larsen te consideraba su único amigo verdadero y que tenías la misión de quemar todo si a él le pasaba algo. –Afuera había dejado de llover. Mónica recogió su cartera para irse. –Te agradezco mucho que hayas llegado tarde.

Texto Fernández
fernandez@lanacion.com.ar

¿Qué pasa cuando alguien quiere a dos personas a la vez?

Fernández
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El caso Giubileo

Archivado en Cronicas rojas por Alvaro Abos • Fecha: 12-03-2006 00:00:00

Ultima entrega de esta serie que revisó la criminalística nacional.Cecilia era psiquiatra en la Colonia Open Door. La medianoche del 16 de junio de 1985 le dijo a su acompañante sus últimas palabras: “Andá tranquilo. Yo voy a descansar un rato”. Y se esfumó de la faz de la Tierra

La doctora Cecilia Enriqueta Giubileo, una psiquiatra de 39 años que trabajaba en la Colonia Open Door, situada en Torres, cerca de Luján, Provincia de Buenos Aires, fue vista por última vez la medianoche del domingo 16 de junio de 1985, cuando un enfermero y un paciente cruzaron algunas palabras con ella.

Luego, el único que la vio fue su asesino.

La desaparición de la doctora Giubileo, más allá de especulaciones e hipótesis, cosechó un espeso e impenetrable misterio.

La Colonia Open Door

A comienzos del siglo XX, un precursor de la psiquiatría argentina, el doctor Domingo Cabred, tuvo un sueño humanista, propio de aquel país que apostaba al futuro y donde se levantaban, casi de un día para otro, grandes edificios públicos, estaciones ferroviarias, puentes, teatros. Cabred fundó un asilo para albergar y curar a enfermos mentales pobres, que se hacinaban en hospitales que no estaban preparados para atenderlos o, a veces, en cárceles. El proyecto del doctor Cabred comenzó a hacerse realidad en 1906 y se inauguró oficialmente en 1915.

Cuando sucedieron los hechos, el manicomio –cuyo nombre oficial era Instituto Neuropsiquiátrico Dr. Domingo Cabred, pero al que se conocía como Colonia Montes de Oca o Colonia Open Door– ocupaba 600 hectáreas en las cercanías de un pueblo llamado Torres, en las inmediaciones de Luján, 80 kilómetros al oeste de la ciudad de Buenos Aires. No mucho tiempo atrás, Torres había sido un apeadero en el que se detenían algunos trenes para cargar y descargar tarros de leche y correspondencia. En 1985, tenía 1500 habitantes, varios centenares de los cuales prestaban servicios en Open Door. Familias enteras trabajaban en la colonia o realizaban tareas externas para esa institución. Algunos habían heredado el puesto del padre y hasta del abuelo.

Open Door era un mundo autosuficiente. Erigido en terrenos altos y fértiles, contaba con granjas, criaderos de aves, talleres. Por lo demás, a Torres, un típico pueblo de la llanura, lo rodeaban estancias y haras donde se criaban esos caballos argentinos de polo que son célebres en el mundo entero.

Open Door, que quiere decir "puerta abierta", albergaba a 1200 deficientes mentales, distribuidos en 12 pabellones alrededor de un gran edificio central, especie de castillo normando. Los pabellones estaban separados por caminos y arboledas que sombreaban casi un tercio del predio. Hasta había una laguna.

Open Door fue concebido como un asilo abierto, en el que la paz de la naturaleza atenuara el dolor. Pero no era eso.

Era una sucursal del infierno.

"Me llamo Cecilia Giubileo"

Nació en 1946. Estudió medicina en la Universidad Nacional de Córdoba, en los trepidantes años sesenta. Militó en la izquierda, participó en huelgas y movilizaciones. El Cordobazo, en 1969, la vio entre los estudiantes que gritaban consignas en las calles de La Docta. Cecilia se enamoró de un muchacho llamado Pablo Chabrol. En 1972 se casaron y se fueron a vivir a España; se radicaron en Gijón, donde Cecilia trató de revalidar sus estudios. Pero el intento duró poco. Menos de un año. El matrimonio fracasó. Ella volvió y, ya definitivamente separada, se concentró en la facultad. En 1973, la Universidad Nacional de Córdoba le entregó su diploma de médica. Residió un tiempo en Campana, donde se empleó en una clínica metalúrgica, y en 1974, cuando entró a trabajar en Open Door, se afincó en Luján. Alquiló una casa en la calle Humberto I, y un consultorio en Torres. Aquí, una placa en la calle Calderón de la Barca 770 anunciaba su nombre y su especialidad: "Clínica médica".

Cecilia Giubileo vivía sola.

La doctora era querida tanto en Luján, una pujante ciudad del oeste bonaerense, capital del catolicismo argentino, como en Torres. Trabajar en Open Door, en estrecho contacto con el dolor, era una opción humana, además de profesional. No siempre cobraba las consultas a sus pacientes particulares, algunos de los cuales no tenían con qué pagarle. En su tiempo libre, la doctora investigaba sobre el mal de Chagas; quizá planeaba un doctorado.

Cecilia era una mujer hermosa. Había teñido de rubio su pelo oscuro. Delgada –pesaba 51 kilos–, de boca sensual y ojos intensos, su risa era luminosa. Cuando desapareció, el periodismo hurgó en su vida sentimental. No fue difícil: en Luján y en Torres, todos se conocían. Cecilia había vivido varias relaciones intensas. Con un médico de Campana que le llevaba algunos años; con un contador público de la Capital con quien, al momento de desaparecer, había cortado. Con otro médico, un colega de Open Door; con él, trazó planes. La doctora había hecho inversiones: compró dieciséis hectáreas en la Sección Primera del Tigre. Según versiones, con el colega abrieron un plazo fijo a orden conjunta. La investigación escudriñó incluso sus amistades femeninas: enfermeras, empleadas de la colonia. Algunos medios insinuaron que no estaba definida la orientación sexual de la doctora. Una de sus amigas se indignó: "Si la ven con un hombre, hablan. Si tiene una amiga, hablan. Entonces, ¿una qué tiene que hacer, andar sola?"

La única confidente de Cecilia Giubileo era su madre, María Lanzetti, entonces de 60 años, viuda, que vivía en Córdoba. Las cartas que Cecilia le enviaba eran como un diario personal. Un semanario de Buenos Aires publicó algunos fragmentos. En uno de ellos, la doctora Giubileo se confesaba: "Quiero tener un hijo, formar un hogar... esperar a mi marido cuando llega del trabajo. Quiero y no puedo. No sé qué me pasa. No aguanto. Siento que me despedazo".

La doctora Giubileo estaba de guardia el domingo 16 de junio de 1985, junto con otros dos profesionales. Llegó a la colonia desde Torres manejando su Renault 6 blanco. Firmó el libro de entradas a las 21.38. El tiempo era horrible: frío y húmedo. Al atardecer había bajado una neblina extraña, como un tul.

Los médicos de guardia permanecían en uno de los edificios del predio, llamado Casa Médica, y se trasladaban a los pabellones cuando algún interno lo requería. Aquella noche, la doctora Giubileo trató a un paciente con bronquitis y fiebre alta. Luego atendió el papeleo de unos familiares que vinieron a llevarse el cuerpo de una interna, fallecida por la tarde.

A las 0.15 –ya era lunes 17–, un enfermero de apellido Novello se cruzó con Cecilia Giubileo:

–¿Alguna novedad, doctora?

–Vengo del pabellón 7 –contestó Cecilia–. Atendí una urticaria gigante.

La doctora vestía un jogging azul, con vivos claros, campera celeste y zapatillas blancas. El pabellón 7 estaba a unos quinientos metros de la Casa Médica y la doctora había hecho el itinerario a pie. Pero Cecilia no fue y volvió sola: un paciente llamado Miguel Cano la había ido a buscar y la acompañó de regreso. Aquella noche, el conmutador telefónico de la colonia no funcionaba. Los senderos estaban bien iluminados, con luces de mercurio.

Las pistas

Amaneció el 17 de junio. La colonia se despertó a la luz lechosa de ese lunes. Seguía el mal tiempo. En el estacionamiento, aún estaba el Renault de la doctora Giubileo. Fueron a buscarla, pero el dormitorio estaba vacío y la cama, sin tender. En la mesa de luz sólo encontraron un par de zapatos marrones con puntera beige. No estaba su bolso ni su maletín médico. ¿Salió del predio? ¿Alguien entró a visitarla?

Al cabo de unos días, los amigos y allegados de Cecilia, alarmados, hicieron la denuncia en la comisaría de Torres, donde quedó asentada como "búsqueda de paradero". La policía comenzó a reconstruir los movimientos de la doctora durante aquella noche. Pero todo terminaba cuando la doctora le había dicho al paciente que la había acompañado desde el pabellón 7 hasta la Casa Médica: "Andá tranquilo. Yo voy a descansar un rato".

Luego no se la vio más. No pasó nada extraño entre la noche del domingo 16 y el lunes 17 de junio de 1985 en la Colonia Open Door. Sin embargo, la doctora Giubileo se había esfumado.

Comenzó la lenta y penosa investigación sobre el paradero de Cecilia Giubileo, conducida por el juez federal doctor Héctor Heredia. De pronto, ante los ojos asombrados de los internos, la colonia fue invadida por inesperados visitantes. Jaurías de perros adiestrados husmearon los rincones. Un helicóptero sobrevoló el lugar buscando huellas. La policía se internó en túneles jamás explorados. Se revisaron sótanos y altillos con polvo de siglos. Las brigadas rastrillaron cada centímetro del predio. Se abrieron dos pabellones clausurados.

La familia de Cecilia, para activar la causa, contrató a un abogado, el doctor Marcelo Parrilli, quien señaló un dato extraño: la doctora había cargado el tanque del Renault el domingo por la tarde. Sin embargo, cuando lo revisaron frente a la Casa Médica, no tenía ni una gota de nafta. Otro dato llamativo: el paciente que fue a buscar a la doctora a la Casa Médica y la acompañó al pabellón 7 había visto salir un furgón funerario. Lógico: se llevaba el cuerpo de la paciente muerta. Pero también vio un coche negro con las ventanillas delanteras y traseras cerradas. Y la funeraria no sabía nada de ese coche.

El personal de la colonia fue interrogado minuciosamente. Pero los pacientes, esos mil doscientos pares de ojos, eran testigos mudos: muchos de ellos no podían expresarse. Y si lo hacían, ¿se podía confiar en la palabra de esos enfermos? El caso Giubileo encerró una paradoja: los que podían hablar, no sabían. Los que, quizá, supieran algo, no podían hablar.

La conexión política

Se hurgó en la vida sentimental de la médica, lógicamente agitada por tratarse de una mujer joven, hermosa y libre. Pero todos los involucrados soportaron la investigación sin que pudiera acusarse a nadie.

Cecilia Giubileo trabajaba, había empezado a practicar taekwondo, estudiaba canto y participaba en un coro de Luján. Tenía amistades en Torres, donde visitaba a una persona mayor conocida como "la abuela Bellido", una anciana muy querida en el pueblo y que era para Cecilia como una segunda madre. A veces visitaba a la doctora una ahijada de ocho años que solía quedarse a dormir. Esa noche debió haber ido la niña, pero Cecilia la hizo desistir. ¿Significaba algo todo esto?

¿Tenía que ver el pasado tormentoso del país con la desaparición de la doctora Giubileo? Se especuló con ello. Pablo Chabrol, su ex marido, no registraba antecedentes políticos, pero dos hermanos de él habían militado en el ERP y estaban en las listas de desaparecidos de la Conadep. El suegro, Pablo Pedro Chabrol, molestó a los militares con sus incansables gestiones para averiguar el paradero de sus dos hijos, por lo que también él fue detenido y castigado.

Pero la conexión política no avanzó porque no pudo hallarse una relación entre estos sucesos y la misteriosa desaparición de Giubileo.

Otras hipótesis tampoco prosperaron: se dijo que Cecilia pudo haber sido secuestrada para pedir un rescate. En su casa de la calle Humberto I, guardados en una caja de maicena, se encontraron 3000 dólares, sus ahorros. Pero nadie pidió rescate. La posibilidad de que algún paciente de la colonia la hubiese atacado fue desinflándose: ¿era plausible que un deficiente mental planeara un crimen con tanta precisión? Los más insólitos rumores se desataron: se dijo que Cecilia había sido vista cuando entraba en un castillo en Lobos; también mientras caminaba por una calle de Tucumán o de Trelew...

El factor Menguele

Poco a poco, el verdadero rostro de Open Door salió a relucir: había tráfico de órganos, se utilizaban enfermos como cobayos para experimentar nuevas drogas. La corrupción reinaba en un hospital en el que el 85% de los pacientes no habían sido visitados por nadie durante el último año, según reveló un estudio realizado por la socióloga Silvia Balzano, del Conicet, mucho después. La desorganización, el caos administrativo y la desidia hacían de Open Door un depósito de cobayos. Las evidencias eran abrumadoras: cuando se renovó el mobiliario se sobrefacturó la compra. ¡El Estado pagó por 25.000 sábanas, pero sólo ingresaron unas pocas!

La encuesta judicial, pero sobre todo las investigaciones de la prensa, perforaron las complicidades oficiales y la opinión pública.

Miles de pacientes habían pasado por la colonia sin que se registrara su alta o defunción. En el sumario interno, el director de la colonia alegaba que los pacientes solían escaparse. Pero uno de los "huidos" era parapléjico. ¿Por qué la tasa de mortalidad era tan alta? ¿Se realizaban en Open Door extracciones de córneas? ¿Se traficaba con plasma, que en aquella época se vendía a 60 dólares el litro? ¿Eran los mil doscientos pacientes de Open Door donantes involuntarios? ¿Se vendían riñones, hígados, córneas, de pacientes (¡vivos!) por quienes nadie protestaría? Cuarenta años antes, el doctor Menguele había hecho eso... en Auschwitz.

La conexión de este infierno con la doctora Giubileo no tardó en instalarse en la opinión pública. Si en su vida privada no se encontraban motivos para su asesinato, sólo había que sumar dos más dos: Cecilia había metido la nariz en un turbio mundo ilegal.

Se abrió un sumario por las irregularidades de la colonia, que incluían maltrato sexual hacia las enfermas y sospechas de rufianismo. Pacientes de Open Door habían quedado embarazadas y hubo apropiación de los recién nacidos. Algunos periodistas que investigaban el caso, como Enrique Sdrech, fueron amenazados. La BBC destacó un equipo encabezado por Bruce Harris, que realizaba una investigación sobre el tráfico mundial de órganos. Más de media hora de ese documental trataba sobre la siniestra realidad de la colonia. La repercusión de este programa de TV fue enorme. El Dr. Florencio Eliseo Sánchez, director del instituto, fue inculpado y detenido. Murió en la cárcel, sin haber revelado ningún dato que aclarara el misterio.

Una de las tantas preguntas sin respuesta es la siguiente: ¿por qué no se dragó el lecho de la laguna de Open Door? ¿Yacía en su fondo el cuerpo de la médica?

Noticias sobre el infame tráfico de órganos han aparecido muchas veces en estos últimos veinte años. Cecilia Enriqueta Giubileo permanece desaparecida. Nadie fue inculpado por su presunta muerte.

Por Alvaro Abos

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"Lo mejor sería vivir una vejez divertida más que saludable"

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 12-03-2006 00:00:00

RICARDO IACUB, PSICOLOGO

Desde los griegos, la vejez padece desde miradas descalificantes hasta medicalización permanente. Pero se está consolidando un modelo nuevo y personal, que no olvida el valor del deseo ni del erotismo.

Analía Roffo.
aroffo@clarin.com

Pettinato dijo hace unos días en su programa de TV que "los Rolling Stones son los únicos cuatro tipos que pueden vender sus arrugas". ¿Por qué la vejez es una etapa de la vida que tiene "mala prensa"?

—Porque nosotros tenemos una versión de la vejez básicamente griega. Occidente tiene una mirada muy particular sobre la vejez, con orígenes precisos. Los griegos tenían un concepto negativo sobre el envejecimiento. Habían construido una lectura polar entre la juventud como etapa idealizada y la vejez como denigración del sujeto, como pérdida de identidad y como lugar de lo feo. Los romanos, a pesar de que tenían una mirada bastante más positiva de la vejez a nivel político (el Senado estaba compuesto por hombres mayores), a nivel estético y erótico hacían una lectura negativa. Muchos poemas de Horacio, y de todos los grandes poetas, hablaban acerca de lo reprobable que era la sexualidad en la vejez, por una cuestión concreta: hombres y mujeres eran demasiado feos y llevaban en sus cuerpos la presencia latente de la muerte. Paradójicamente, esta sociedad posmoderna mantiene sin embargo una mirada descalificante que nos llega desde la antigüedad clásica y del Renacimiento mismo.

# Históricamente, ¿ninguna sociedad miró a la vejez sin prejuicios?

—La historia del pueblo judío es muy diferente. Desde sus orígenes hubo un respeto e incluso devoción hacia los mayores, muy propia de los pueblos del Cercano Oriente. Ellos no marcan ningún tipo de limitación en la vejez, ni siquiera a nivel erótico. Sostienen que la vida es una continuidad. De hecho, el pueblo judío desciende de dos viejos, como Sara y Abraham, de los que se descuenta que tienen vida sexual y pueden procrear. Me parece que esta es una diferencia interesante que nos permite pensar que la erótica es una construcción social y que buena parte de la sociedad actual permanece fijada, desgraciadamente, en una mirada sesgada y prejuiciosa de la vejez.

# ¿Pero nunca hubo reformulaciones?

—Sí. En el siglo XIX ocurren transformaciones sobre esa mirada, a partir de privilegiar la medicalización. Aparece un discurso fuerte y monopólico en relación con la negatividad del goce sensual de los viejos, porque empieza a ser peligroso. Peligroso en dos órdenes: por un lado, porque empieza a verse la energía sexual como la corriente de energía libidinal, la energía misma de la vida. Con lo cual, desde una mirada victoriana, lo que había que tratar de privilegiar era el cuidado del cuerpo y la posibilidad de prolongar la vida. ¿Por qué? Se suponía que si se gastaba mucho semen, mucha energía libidinal, se iba a vivir menos años. Y por otro lado hay una mirada, que va a encallar fuertemente en Freud, que supone que el viejo va perdiendo energía y se convierte en una especie de muerto viviente, con una sexualidad que puede volverse peligrosa. ¿Por qué? Porque al tener menos libido y ya no poder tener un contacto erótico tradicional, genital, estos viejos pueden retrotraerse a etapas libidinales previas y volverse perversos. En la segunda mitad del siglo XX hubo infinidad de estudios que barrieron con este tipo de mitos.

# Hoy en día, aunque la edad no parece definir roles (se puede ser padre o estudiante a los 60, abuelo a los 45 o jubilado a los 50), existe una preocupación casi obsesiva por mantenerse joven, cueste lo que cueste. ¿Por qué si han ocurrido infinitos cambios desde los griegos a hoy, conservamos casi congelada la idea que ellos tenían sobre la vejez?

—Creo que no está tan congelada. Creo que es un concepto que tuvo una modificación más lenta que otros. Yo suelo hablar de una ¿revolución sexual en la vejez?, así, entre signos de pregunta. Porque, en realidad, esa revolución les llegó más tarde a los viejos, como les llegó más tarde a muchos. Por ejemplo, a los discapacitados o a otros grupos. Afortunadamente, tenemos hoy toda una serie de investigaciones y nuevas lecturas científicas que están favoreciendo la inscripción de los viejos como sujetos sexuados. Pero, por otro lado, como usted marca, tenemos una serie de discursos sociales sumamente arraigados, especialmente a nivel estético, que todavía coalicionan con esta nueva concepción de los viejos como sujetos de deseo. Pero, por suerte, la cultura nos provee de obras que muestran fisuras en el estereotipo y el prejuicio.

# ¿Por ejemplo?

—Trato de estar atento a todo lo que aluda a un cambio. Por eso festejé tanto la película Elsa y Fred, porque muestra una variante en el discurso social. Si la película tuvo tanto éxito es porque condensa algo que mucha gente está sintiendo y que posibilita una estética del deseo en la vejez. Pero permítame volver sobre una expresión suya —"el buscar ser joven cueste lo que cueste"— que quizá me sonó algo reprobatoria...

# Quizá lo fue, lo reconozco.

—Algunos expertos llaman "proyecto en el cuerpo y fetichización de la sexualidad en la imagen del cuerpo más que en la sexualidad misma" a esa intención de hacer del propio un cuerpo deseable más allá de que después "no pase nada". Para mucha gente, esa tarea es un verdadero recurso para hacer algo con sus vidas. Entonces, más allá de que dependen de la "empresa del envejecimiento" —es decir, de las múltiples ofertas comerciales que existen contra la vejez, de las que las cirugías son apenas una parte—, se sienten bien porque dicen "yo sin esto no puedo trabajar", "sin esto no me animo", "ahora me siento más auténtico". Me parece que frente a esta realidad no convienen las miradas críticas. La gente utiliza para la vida lo que puede, y en este sentido, si las cirugías o los tratamientos les funcionan y no quedan atrapados en una cosa totalmente estereotipada, podemos reconocer su legitimidad.

# Pero debe haber un lugar intermedio entre los añejos prejuicios grecorromanos y la ilusión de la juventud permanente. ¿Cómo envejecer de manera equilibrada, saludable y en plenitud?

—Es una pregunta complicada, porque a veces es la sociedad la que determina cómo va a ser el envejecimiento de sus indivi duos. Prefiero hablar de poder proyectar una vejez divertida más que saludable, porque considero que tenemos que alojar a los viejos en una ética del placer más que del deber de cuidar su cuerpo. Yo insisto mucho en esto, incluso a nivel erótico. El desplazamiento de lo erótico en la vejez es flagrante.

# ¿A qué se refiere?

—Observe: cuando uno se encuentra con una persona joven le pregunta cómo está, aludiendo a lo placentero de su vida. Pero cuando uno se encuentra con una persona mayor, le pregunta cómo está de salud. Estamos cargando al viejo con el deber utilitario de cuidar su cuerpo, desplazando cualquier otra elección de vida. Vemos entonces que a muchos viejos se les dificulta pensar en cómo quieren vivir porque realmente tienen el mandato social y familiar de que deben cuidar su cuerpo antes que nada. Dicen: "no me voy de vacaciones porque me puede pasar algo, si llueve no puedo salir", etc. Están limitados en el uso de su tiempo, en sus comidas, en sus elecciones más elementales, por una lectura victoriana acerca del cuidado de ese bien que es el cuerpo. Detrás de estas actitudes está la idea errada e injusta de que el viejo no termina de ser alguien habilitado para decidir cómo quiere vivir. Hay una presunción de déficit cognitivo o de demencia, que hace que muchas veces los viejos terminen siendo infantilizados y cercenados en su autonomía por los que los rodean.

# Me pregunto si intentar tener una vejez divertida, con plenitud sexual y muy activa no puede convertirse, a la larga, en un nuevo mandato que no todos puedan cumplir y se sientan mal por eso.

—Esa es precisamente la crítica más actual que encontramos en la gerontología. Después de muchos años de insistir con el tema de la vejez activa como modelo, lo que se está viendo es también el fracaso de este discurso. Porque ese modelo de actividad, con el que se intentó salir del fantasma del viejo depresivo y encallado en su casa, puede resultar también ineficaz. ¿Por qué? Porque hay gente a la que no le gusta estar tan activa. Hay gente que nunca fue sociable y no la podemos meter en un centro de jubilados cuando envejece; hay gente que nunca fue de ir a ningún lado y tampoco va a empezar a ir de mayor. Pero también hay muchos que vivieron trabajando toda su vida y que no tenían tiempo para las actividades y los vínculos placenteros que deseaban y para los que la vejez es una oportunidad de cumplir con esas asignaturas pendientes. En definitiva, creo que el modelo que viene es el que permita un envejecimiento lo más personal posible.

Copyright Clarín, 2006.

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/03/12/z-03815.htm

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Entre dos aguas

Archivado en Desde el divan • Fecha: 12-03-2006 00:00:00

Jorge Guinzburg.
jorge@guinzburg.tv

Desde hace tiempo los argentinos nos acostumbramos a navegar entre dos ríos muy distintos: uno de aguas mansas, estancadas casi, y otro de corrientes vertiginosas y turbulentas. Sabemos esto y asumimos como normal la constante oscilación, ese peregrinar entre períodos tan opuestos. Aquel en el que pareciera no pasar nada, con semanas enteras consultando una y otra vez la fecha del diario porque se parece demasiado al de ayer, y ese otro en el que todo ocurre con tanto vértigo que lo que nos conmovió en la víspera ya casi no recordamos.

Así somos, contradictorios al punto de no sorprendernos cuando un juez en la mira y a minutos de perder su puesto ayer, hoy está investigando a un colega por presunto lavado de dinero.

En eso pensaba mientras me acomodaba en el diván. Había llegado con la dicotomía de siempre: muy pocas ganas de ir y una gran ansiedad por comenzar.

Es que aceptamos todo pero nada nos viene bien —me dije. Somos como esos que se lamentan porque el cigarrillo los está matando pero no toleran la prohibición de fumar en lugares públicos. Nos comportamos como aquellas mujeres que le consultan al esposo "¿cuál vestido me queda mejor?" y eligen siempre el que descartó su marido.

Nos enojamos por el pésimo estado de las calles, pero no soportamos cuando nos topamos con alguna que está cortada por arreglos.

De pronto recordé la noticia de ese señor, en el country, atrincherado en su automóvil BMW junto a su esposa, resistiendo el operativo de Rentas de la Provincia de Buenos Aires que intentaba llevarse el vehículo. Imaginé a sus amigos tratando de calmarlo mientras él insultaba a funcionarios y policías, el médico asistía su descompensación y un grupo de curiosos (¿o serían extras contratados por Santiago Montoya?) gritaba "¡paguen lo que deben!"

En ese caso —preguntó mi analista—, ¿usted ve una contradicción?

No sé —dije, tratando de ser coherente con mi ser indeciso. Por un lado, siempre al pagar los impuestos suelo suponer que muchos otros están evadiendo y no puedo evitar, como le pasa a tantos, sentirme un tonto. Por otro lado, supongo que si se quisieran llevarse mi auto por estar atrasado en el pago, despertarían en mí los peores instintos y de atrincherarme en el auto la tentación sería ponerlo en marcha y jugar al bowling con los funcionarios que llegaron a decomisarlo. Hay un tercer lado: me pregunto ¿por qué, alguien que no puede pagar los impuestos de su auto lo sigue manteniendo? Y para completar un cuadrado me queda un lado más: también me pregunto ¿por qué si con una política que privilegia la educación tributaria, a nivel nacional se baten récord de re caudación mes a mes, el subsecretario Montoya prefiere utilizar el estilo del tanquecito, la apretada y el miedo de otros tiempos no democráticos?

Sí —suspiró el terapeuta—, suena contradictorio.

¿Acaso no somos así? —pregunté. Nos quejamos por el precio de la carne pero seguimos comprándola cueste lo que cueste.

Los mismos productores que el día del anuncio de la suspensión de las exportaciones aseguraban que la medida no solucionaba nada, a la mañana siguiente hicieron llegar 25 mil cabezas de ganado al mercado de Liniers logrando una reducción del 14,8% en el precio de la carne. ¿Usted, doctor, lo entiende?

No —me respondió con resignación—, y tampoco entiendo por qué, si lo que se exporta es lomo, aumenta el costillar.

Creo que sí, doctor —seguí. Me parece que los argentinos somos tan contradictorios como Cecilia Pando, la mujer que esta semana interrumpió el discurso de Kirchner, a quien calificó como autoritario, pero concurrió a un acto a favor de los represores del proceso militar.

No, Jorge, quédese tranquilo —concluyó el terapeuta. La mayoría de los argentinos a veces somos incoherentes, pero a tanto no llegamos.

http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/03/12/z-03906.htm

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De “hearts and minds”

Archivado en Juan Gelman • Fecha: 12-03-2006 00:00:00

Por Juan Gelman

Los “halcones-gallina” no limitan su esfuerzo a “ganar los corazones y las mentes” de Irak y del resto del mundo (con los resultados a la vista): también vigilan que ningún profesor introduzca ideas patrióticamente incorrectas en la cabeza de quienes siguen carreras relacionadas con el Medio Oriente. Para eso existe The Middle East Forum, un think-tank que se autoasignó la empresa de “definir y promover los intereses de EE.UU.” en la región. En el marco de su proyecto Campus Watch, “supervisa y critica los estudios sobre Medio Oriente que se realizan en Norteamérica con el propósito de mejorarlos” (www.campus-watch.org). Claro que cada quien entiende a su manera cómo mejorar las cosas.

En este caso la mejora consiste en defender la política “antiterrorista” del gobierno Bush y al Estado de Israel y de acallar cualquier análisis o enseñanza que cuestione su legitimidad en el ámbito universitario. Semejante propósito asomó al cumplirse exactamente un mes de los atentados del 11/9: el Consejo Estadounidense de Patrocinadores y Graduados (ACTA, por sus siglas en inglés) publicó un informe titulado “Defender la civilización: de cómo nuestras universidades debilitan a EE.UU. y qué se puede hacer al respecto” (www.goacta.org, 11-10-01). Contiene 117 citas de profesores que habían expresado algún grado de rechazo a la intervención militar norteamericana en Afganistán. El Middle East Forum se encarga de precisar lo de qué hacer al respecto.

Campus Watch establece en su declaración de principios que “apoya la irrestricta libertad de palabra de todos los educadores, cualquiera sea su punto de vista”, pero en su web registra –fuera de contexto– “frases inconvenientes” de numerosos catedráticos y recomienda a profesores políticamente correctos abundando en su curriculum. Poco explica de los “non sanctos” y la intención es nítida. Otro empeño del Forum es el proyecto David, diseñado en el 2002, que promueve actividades universitarias “en respuesta a la agresión ideológica contra Israel y sus partidarios en los campus de Norteamérica”. La agresión consistiría en “la formulación de críticas a las políticas de Israel y de EE.UU. que son legítimas, pero que usan el lenguaje de los derechos humanos, la liberación nacional y la libertad académica para demonizar a Israel, a los israelíes y a sus partidarios”. La ocupación israelí de territorios palestinos en verdad demoniza. A los ocupados.

“Los especialistas universitarios en Medio Oriente se han equivocado constantemente en sus análisis”, proclama Campus Watch. Desde luego, hay que controlarlos porque esos estudios “tienen una importancia especial en razón de que muchos de sus componentes, la guerra antiterrorista, el Islam militante, el conflicto árabe-israelí, Irak, Arabia Saudita y otros están en el centro del debate público”. Lisa Hajjar, profesora de la Universidad de California, pasa en limpio ese concepto: “La postura de la derecha consiste en que las universidades y los académicos deben estar al servicio de los designios del Estado”. El Congreso ya se está ocupando del asunto.

El 2 de febrero del 2005 cinco representantes republicanos y uno del Partido Demócrata introdujeron el proyecto de enmienda H.R. 509 que modifica y amplía el capítulo VI de la Ley de educación superior de 1965 (www.govtrack.us/congress). Propone que la secretaría de Educación establezca una junta asesora encargada de supervisar los 120 programas de estudios internacionales que se imparten en EE.UU.; dos de sus siete miembros “representarán a los organismos federales responsables de la seguridad nacional”. Eso es hablar claro. Cualquier semejanza con los comisarios políticos de la ex URSS no es casual. Hay malas costumbres contagiosas.

El párrafo 633 de la enmienda especifica las facultades de la junta. Entre otras: “Formular recomendaciones a la Secretaría (de Educación) y al Congreso a fin de mejorar los programas (de estudios internacionales) para que reflejen mejor las necesidades nacionales relativas a la seguridad interior...” (apartado C). O: “Formular recomendaciones para que las instituciones de educación superior subsidiadas insten a los estudiantes a servir a la nación y sus necesidades en materia de relaciones internacionales, relaciones económicas internacionales, idiomas extranjeros, o seguridad nacional” (apartado F). El proyecto de enmienda H.R. 509 es una feroz dentellada a la libertad académica y una más que se propina a los ya maltratados derechos civiles en EE.UU.

La Asociación Estadounidense de Profesores Universitarios (AAUP, por sus siglas en inglés), fundada en 1915, fijó hace mucho los principios de la libertad académica y de cátedra en el país. Establecen, por ejemplo, que los profesores tienen derecho a expresar sus opiniones con entera libertad, tanto en las aulas como en público, y en los estudios o ensayos que redactan, sin someterse a cuestionamientos de grupos políticos o de presión. Esto será pasado cuando la H.R. 509 entre en vigor, será apenas “la huella de un navío que desapareció en una mar desierta”, como imaginaba Chateaubriand.

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-64164-2006-03-12.html

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Juan Manuel Palacio: "Debemos entenderlo, no somos europeos"

Archivado en LaNación Argentinos • Fecha: 11-03-2006 00:00:00

El historiador y su visión latinoamericana

“Nuestra pertenencia a América latina es una realidad, una necesidad estratégica y un destino inexorable”, afirma el historiador Juan Manuel Palacio.

“Para muchos argentinos, esta aceptación de que somos latinoamericanos es poco menos que un descenso a los infiernos”, agrega, y explica que la ilusión de creernos un país excepcional se originó durante el breve período de prosperidad de las primeras décadas del siglo XX. Dice que hubo un agravamiento de esa ilusión durante “el régimen menemista”.

Palacio es licenciado en Historia por la UBA y doctor en Historia por la Universidad de California. Colabora en diversas revistas de historia y ciencias sociales del país y del exterior y es profesor de Historia Latinoamericana en la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y en la Universidad Torcuato Di Tella. Desde 2003, dirige el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Escuela de Humanidades de la Unsam y, desde 2005, el posgrado en Estudios Latinoamericanos.

–¿Se ve a sí misma la Argentina como un país latinoamericano?

–Yo diría que la Argentina se ha dado cuenta recientemente, y a los golpes, de que es un país latinoamericano. Esta toma de conciencia se venía anticipando con el ocaso del régimen menemista, a fines de los años 90, cuando la ilusión de una Argentina del Primer Mundo se desvaneció y quedó en evidencia que el nuestro era un país con los problemas típicos del segundo o del tercero. Los episodios de desborde social y político de diciembre de 2001 y la debacle económica, política e institucional consecuente confirmaron esa sospecha: la Argentina no se comportaba como un país del Primer Mundo. Antes bien, había defraudado a ese mundo declarando un default y, por añadidura, tenía todas las características típicas de un país latinoamericano, con su cóctel de desigualdad social, inestabilidad política, dependencia económica, pobreza institucional, marginalidad, inseguridad y otros muchos "etcétera".

-¿Esto significa que América latina se define por sus aspectos negativos?

-Bueno, el cóctel que acabo de describir no es precisamente para alegrarse. Pero yo no quiero decir que pertenecer a América latina sea algo negativo: todo lo contrario, pero los argentinos lo vivimos como una calamidad. Para alguien que se ha creído mejor de lo que era -en el supuesto de que "europeo" sea mejor que "latinoamericano"- reconocerse latinoamericano viene a ser como un descenso a los infiernos.

-¿Hay, entonces, incapacidad para reconocer la propia identidad en un nivel regional o continental? ¿A qué se debe esto?

-La explicación del fenómeno es compleja. Por un lado, atañe a nuestra experiencia histórica. Más tarde, la experiencia de prosperidad, de haber sido la niña mimada del mercado internacional, de la mano de sus exportaciones de productos primarios, fue lo suficientemente intensa y duradera como para marcar a fuego la imagen de nación elegida. Nuestra negación de lo latinoamericano se relaciona con nuestros mitos fundacionales. Desde el tiempo de nuestros padres fundadores, la Argentina se soñó como un país a imagen y semejanza de las naciones más progresistas de Europa y Norteamérica. Allí empezó a construirse el mito del país excepcional, que sólo por un error geográfico pertenece a un subcontinente con el que tiene pocos puntos en común.

-¿Cuál es la responsabilidad de los intelectuales argentinos en la construcción de este mito de la excepcionalidad?

-Este paradigma de la excepcionalidad es de larga data. Se transmitió de generación en generación entre nuestros intelectuales. Hasta ayer nomás, por ejemplo, muchos de nuestros científicos sociales, ya sea como expresión de deseos o por sincera convicción, preferían como espejos de nuestra experiencia histórica la de otros países "nuevos" -Australia, Nueva Zelanda, Canadá- a las trayectorias más modestas de los países vecinos.

-¿Esta idea errónea de considerar a la Argentina un país distinto se relaciona con el desprecio por el resto de los países latinoamericanos?

-Sí, pero la visión negativa sobre América latina es mucho más marcada en Buenos Aires que en el resto del país. Es sobre todo el porteño el que crea los estereotipos despectivos y habla de "chilotas", "bolitas", "sudacas" y demás.

-En un mundo que se globaliza a pasos agigantados, ¿le conviene a la Argentina madurar en su identidad latinoamericana o debería, más bien, cultivar una identidad de tipo universalista, aprovechando su condición de país multirracial?

-El problema es que uno es lo que es y no lo que quiere ser. En esto es fundamental la mirada del otro. Por más que la Argentina se piense a sí misma como un país europeo o distinto de los de América latina, no hay nadie en el mundo que la vea así. Ni Estados Unidos, ni Europa, ni China. La pertenencia a América latina es, primero, una realidad, luego una necesidad estratégica y, si se quiere, un destino inexorable. Yo diría que estamos a medio camino en la maduración de este sentido de pertenencia, al igual que otros países hermanos. Que hoy no se sepa en qué va a derivar esa construcción, si en el ALCA o en el Mercosur, por ejemplo, o en una combinación de ambos, no quiere decir que el desenlace inevitable no sea una regionalización -en el sentido de conformación de bloques regionales- de las relaciones globales. Muchas veces el discurso de la unidad es pura retórica latinoamericanista, y está por verse cómo se va a concretar. Pero esto no significa que la Argentina no tenga que trabajar por su lugar en el ámbito regional, sin dejar, claro está, de mirar hacia Europa, Asia y Estados Unidos, que es, de hecho, lo que hacen Uruguay y Chile.

-¿Cree que el viejo sueño bolivariano de la unión latinoamericana es una aspiración digna de ser alentada?

-La idea de la unificación ha tenido tradicionalmente -y me temo que todavía tiene- mucho de utópico, romántico y literario y poco de contenido práctico. La unión latinoamericana ha sido un proyecto varias veces reeditado en la historia desde fines de la época colonial.

-¿Cuáles fueron los intentos más recientes?

-Ha habido proyectos inspirados por Estados Unidos, como las conferencias panamericanas en las primeras décadas del siglo XX, y, claramente, hubo un proyecto político elaborado por la izquierda latinoamericana en los años sesenta y setenta, con un marcado componente latinoamericanista. En estos proyectos siempre hubo fuertes dosis de pensamiento utópico. Pero lo distinto que veo en el escenario actual es que la unión de América latina es por primera vez, una necesidad. Es, por lo tanto, urgente que la retórica latinoamericanista se complete con contenidos prácticos y actualizados.

-Hugo Chávez, que dice querer la unidad latinoamericana, ¿favorece esa añorada unidad o más bien la obstaculiza?

-Discursos como el de Chávez están un poco pasados de moda. Ahora bien: si perjudica o favorece la unidad, creo que un poco y un poco, porque aunque el discurso de Chávez sea algo brutal contribuye, al menos, a instalar la problemática de la unidad latinoamericana.

-¿Cómo se pasa de la retórica a la práctica y de la visión superficial a una mirada más profunda y comprensiva de lo que es ser latinoamericano?

-Para pasar a lo práctico es necesario superar la retórica, la declamación, y ponerse a trabajar. Para esto, sin embargo, hace falta información y formación. Esto es un problema grave y profundo, ya que no tiene solución rápida. Si se revisan los programas de las carreras universitarias en ciencias sociales del país (ciencia política, sociología, historia, economía, etcétera), se ve que las materias sobre América latina son escasas y sus contenidos, pobres o pasados de moda. El resultado es que nuestros egresados salen de la universidad sabiendo muy poco de América latina, de su historia, el sistema político o los problemas sociales, no ya de República Dominicana o de Honduras, sino de países más cercanos, como Brasil, Uruguay, Chile o Paraguay. La única esperanza de superar las retóricas vacías reside en que dediquemos un tiempo a estudiar al "otro" latinoamericano, en el sentido más literal. Esto incluye tomar en serio la formación de nuestras clases dirigentes en pos de la integración regional que tenemos delante.

Por Sebastián Dozo Moreno
Para LA NACION

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Himmler y nosotros

Archivado en Osvaldo Bayer • Fecha: 11-03-2006 00:00:00

Por Osvaldo Bayer

Treinta años de lo incomprensible. La dictadura militar de la desaparición de personas. Ya ha empezado la discusión que nunca terminará: ¿cómo fue posible tanta crueldad? Cómo fue posible que mentes humanas en un país cristiano, católico por añadidura, puedan haber concebido tanta perversidad. Sí, tal vez la palabra definitoria sería perversidad, más, sevicia. O no, más que eso. ¿No alcanzan las palabras? El prisionero rebajado a insecto, y desde ese momento la inquisición, el vía crucis de la desaparición. Para siempre. Hasta desfigurarlo en sus niños a quien se los arrojaba a manos extrañas, tal vez manos de verdugos. Lo hizo un régimen de uniformados y de sus no uniformados siempre solícitos.

La búsqueda del porqué tanta perversión la viví en Alemania cuando en 1952 llegué allí para estudiar. Era la época cuando la nueva generación, los jóvenes, comenzaban a preguntarse por qué sus padres habían cometido, o apoyado por lo menos, los horribles crímenes nazis. Los pocos viejos que habían regresado de la guerra, callaban. Las mujeres se dedicaban a la reconstrucción. La discusión sigue hoy todavía. Lo que nunca habían pensado los culpables del genocidio es que gran parte de sus propios hijos y sus nietos se iban a avergonzar de ellos. E iban a llevar toda su vida como maldición el ser hijos o nietos o siquiera familiares de los que ejercieron el poder omnímodo de las cámaras de gas.

Un libro que acaba de salir en Alemania trata de aclarar el porqué del drama, el porqué hijos obedientes, cristianos, bien educados, se transformaron en feroces asesinos que eliminaron pueblos como si hubieran usado un insecticida para acabar con las cucarachas. Se trata del libro Los hermanos Himmler y su autora es Katrin Himmler, sobrina nieta del más grande asesino de seres humanos de toda la historia de la humanidad: Heinrich Himmler, ministro del Interior de Hitler y jefe de las SS.

Todo el interés de Katrin Himmler en estudiar su familia comenzó cuando en el colegio primario, en una clase, un compañero le preguntó en voz alta: ¿Eres tú parienta de Heinrich Himmler? Y ella contestó correctamente: “Sí, soy su sobrina nieta”. Se produjo un silencio helado. Todos la miraron con espanto. La maestra no movió un músculo. Era como tener ahí el fantasma vivo de la muerte.

Desde ese momento Katrin comenzó la búsqueda de la verdad: documentos, testimonios, las explicaciones familiares. Llegó a la comprobación que llevaba la sangre del peor criminal de toda la historia. Los decretos, las órdenes, las cámaras de gases, los campos de concentración, la “limpieza” de Polonia, Rusia, Rumania. Yugoslavia... para qué más. El racismo más indignante: el desprecio por el ser humano. Ancianos, mujeres, niños, hombres marchando en fila a las cámaras de gases. Katrin Himmler se sintió culpable de llevar esa sangre y cuando llegó a la madurez se encontró con un joven judío y tuvo un hijo con él. Era la respuesta a su familia que había sido capaz de engendrar a Heinrich Himmler. Y ahora, una mujer de esa propia familia les demostraba que ella repudiaba a ese ser maligno. Un hijo, que llevaba la sangre del peor criminal y de sus propias víctimas. Fantasías de la historia. Fantasías del ser humano. Claro, Katrin Himmler, la joven madre, no se preguntó qué hará ese niño cuando sea grande: tengo la sangre del gran asesino y del pueblo que fue su víctima. ¿Es una tragedia? Es una enseñanza.

Tema para psicoanalistas, para historiadores, para sociólogos, para antropólogos. Para teólogos. Para todos. Dios, en su infinita bondad, sería la interpretación, tal vez, del papa Ratzinger. Claro, donde cabe la pregunta: ¿bondad en crear a Himmler, a los Himmler. A los Videla, Massera, a los Astiz..? O en permitir al hombre que cavile acerca de la magnitud a que puede llevar el Mal. Himmler, en el país de Kant, el de la Etica.La familia Himmler: monárquica, fiel al Kaiser, católica, que enseñó a sus tres hijos varones obediencia al padre, a la madre, al Kaiser. Orgullosos de su patria, patriotas, como se decía. De niños, jugar con soldaditos de plomo y marchar en el colegio con paso militar. Himmler, el segundo de los tres hijos varones no tendrá la suficiente edad para ser llamado a la Primera Guerra Mundial. Sí, su hermano mayor. Y en vez de aprender de esa masacre que costó la vida de millones de jóvenes, algo más irracional que cualquier otra cosa en la historia del hombre, entre países cristianos, no, se prepararon desde la derrota hacia la revancha. Veinte años después.

Alemania había sido traicionada por los judíos y los comunistas, fue la teoría de la derecha, que en la derrota buscó explicaciones ante tanta insensatez suicida y con Hitler iba a caer en el absurdo desatino de más violencia. La violencia dignifica. La lucha contra la otra Alemania, la que buscaba el socialismo a través de la revolución, o a través de la libertad, como en la República de los Consejos Obreros, Campesinos y de Soldados que intentó la igualdad y la paz en Munich en la posguerra y fue despiadadamente eliminada por los uniformados vencidos en la guerra y que, ahora sí, asesinaban a los que no querían combatir con las armas sino con las ideas. En esos “cuerpos libres” uniformados intervino ya el joven Heinrich Himmler. Serán los mismos que asesinarán a la mensajera de la paz y el derecho de todos: Rosa Luxenburg. Todo un símbolo: le destrozaron su cabeza llena de sueños e ideas, de un culatazo de máuser.

El libro de Katrin Himmler trae párrafos del diario que llevó siempre Heinrich Himmler. En el mismo puede leerse cómo él se exhortaba a sí mismo a mantener con toda severidad los diez mandamientos católicos. Interesante para estudiosos del ser humano es la frase de Himmler en su diario donde rechaza categóricamente toda relación sexual antes del matrimonio, pero al mismo tiempo se interesaba de toda obra que tratara el tema sexual. Lo que más le gustaba era practicar el tiro al blanco y usar uniformes. Lo escribe él mismo.

Ya en las filas de Hitler, Himmler siguió concurriendo a misa con su familia, pero poco a poco su fe se iba trasladando al estudio del espiritismo y del ocultismo. Será el momento en que escriba en su diario: “Hitler es realmente un gran hombre y, ante todo, legítimo y puro. Sus discursos son muestras magníficas de germanismo y del ser ario”.

Luego, la autora demostrará prueba a prueba toda la culpabilidad de su poderoso pariente desde el momento en que el nazismo llegue al poder. Heinrich Himmler se casará y tendrá una hija. Al mismo tiempo tendrá como amante a su secretaria con la cual tendrá dos hijos. Un varón, minusválido, y una niña que después de la guerra será médica. Al perder la guerra, Himmler se suicidará en el momento de ser tomado prisionero por los ingleses. Su hermano menor morirá en la batalla de Berlín y el hermano mayor pasará tres años de prisión al fin de la contienda.

Todos los crímenes de Heinrich Himmler quedan demostrados en el libro de su sobrina nieta. Se puede decir que ella estudió para tratar de descubrir por qué su pariente cometió esos bestiales crímenes masivos. Ella se recibió de científica social y luego estudió historia, e hizo cursos sobre racismo e interculturalidad. Vive con su hijo en Berlín.

Pero claro, el tema no termina allí. Ella agregó un ensayo sobre la culpa colectiva del pueblo. Y allí viene la discusión.

Una discusión que debemos iniciar –o continuar– los argentinos. ¿Cómo fue posible la aplicación del sistema de la desaparición de personas por nuestros militares? ¿Tuvimos criminales del tamaño de Heinrich Himmler? Sí, un Camps, por ejemplo, si bien menor en la cantidad de víctimas pero la misma ferocidad. Basta analizar la Noche de los Lápices. Torturar, vejar hasta el paroxismo a adolescentes, y finalmente quitarles la vida. Camps. ¿Cómo fue posible esa bestia, quién lo formó, en dónde se educó, qué le enseñaron en su vida militar? ¿Quiénes fueron sus maestros? ¿Cómo llegó a general, por qué lo ascendieron, quién lo promovió, quién le dio poder? Pero no nos quedemos ahí. ¿Por qué jamás se juzgó y ni siquiera se acusó a los miembros del gobierno legal que permitió las Tres A? Sí, se juzgó a López Rega pero nada se hizo contra los miembros de ese gobierno que se taparon los oídos y los ojos ante los infames crímenes en la calle. Matar así. Políticos que facilitaron el camino a la máxima infamia.

Con su silencio, o con su beneplácito.

En la Argentina se ha iniciado el juicio a militares culpables de ordenar el cobarde latrocinio. En Alemania fueron condenados a muerte los grandes culpables, pero también médicos autores de crímenes en los campos de concentración y civiles, que desde el escritorio dieron la orden de abrir el gas. En la Argentina, en cambio, los civiles cómplices no fueron ni citados por la Justicia. Un Martínez de Hoz sigue gozando de todos sus privilegios y títulos. Como si nada hubiera pasado. Camilión no sólo fue ministro de la dictadura sino después, sin ningún empacho, de la democracia. Los grandes impulsores de la dictadura desde la televisión, las radios y los diarios siguen apareciendo en pantalla diciendo sus verdades con la misma empatía del ’76. La sociedad se calla la boca. No hubo autocrítica de los partidos políticos.

Toda esta puesta en escena argentina me hace recordar las palabras de Hanna Arendt en el juicio a Eichmann: “Lo inquietante en la persona de Eichmann fue justamente que él era como muchos y que esos muchos no eran perversos ni sádicos sino terriblemente normales. Normales que dan miedo”. Treinta años. Ojalá los nietos de nuestros verdugos nos ayuden a interpretar por qué fue posible la muerte argentina.

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"Con el personalismo, la democracia peligra"

Archivado en LaNación Mundo • Fecha: 08-03-2006 00:00:00

Valadés describe los desafíos en México

MEXICO D.F.– “La democracia necesita fortalecer las instituciones y distribuir mejor la riqueza porque, de otro modo, el personalismo siempre es un riesgo latente y el sistema peligra. Las democracias de la región deben aprovechar este momento de tranquilidad política para corregir sus defectos”, dice Diego Valadés.

Descendiente directo de uno de los hombres de Hernán Cortés e integrante de una familia de escritores, historiadores y diplomáticos, Valadés es uno de los mejores constitucionalistas mexicanos. En un extenso diálogo con La Nacion, habló sobre la democracia, el panorama electoral de su país y la experiencia de tener a Estados Unidos como vecino, asociado con México por el acuerdo del Nafta.

“Soy partidario del Nafta. Pero México lo negoció mal. El papel de nuestro país con los Estados Unidos no es el de un socio, sino el de un empleado. Un acuerdo de este tipo debe ser muy bien negociado. Si no, fracasa”, advierte.

Doctor en Derecho por la Universidad Autónoma, durante los gobiernos de Miguel de la Madrid y de Carlos Salinas de Gortari fue procurador general de la Nación, ministro de la Corte Suprema de su país y embajador. Desde 1988 preside el Instituto de Investigagaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del que formó parte durante 35 años como investigador. La UNAM, vale señalarlo, tiene un presupuesto anual de 1400 millones de dólares, siete veces más grande que el de la Universidad de Buenos Aires.

México es un país de contrastes, vibrante de vitalidad, y el Distrito Federal es particularmente activo y caótico. En ese entorno, la voz de Valadés siempre encuentra lugar en los principales medios de comunicación. Ahora, en plena campaña para las elecciones presidenciales del 2 de julio próximo, y cuando varios candidatos lo tientan para que se integre a sus filas, él dispara: "El mejor candidato es malo".

-Luego de setenta años de gobierno del PRI, en 2000 fue elegido Vicente Fox. ¿Cómo enfrenta México estas elecciones?

-El país cuenta con una estructura electoral confiable, que comenzó a construir a partir de 1977, cuando el PRI quiso matizar su autoritarismo político con una estrategia electoral. Y en los años 90 cobró solidez, con el Instituto Federal Electoral y con el Tribunal Electoral, dos piezas clave de nuestro sistema político. Aquel primer paso, que fue idea del intelectual Jesús Reyes Heroles, buscó bajar el grado de violencia política e integrar a la izquierda a la política. El segundo paso, el de los organismos electorales, buscó garantizar la transparencia.

-¿Cómo desarrolló Fox su gestión?

-En 2000, el PRI temía ser desplazado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), pero venció el Partido Autonomista Nacional (PAN). Pero Fox no era un hombre con experiencia política importante, y si bien su elección generó mucho entusiasmo y apoyo, el PAN nunca consiguió la mayoría en el Congreso.

-A diferencia de lo que ocurrió muchas veces en los Estados Unidos, donde el partido mayoritario en el Congreso no es el mismo que llega a la Casa Blanca y ambos poderes pueden convivir, México padece el problema de América latina, donde a los presidentes les es difícil gobernar si su partido no maneja el Congreso.

-En América latina hay un problema con el presidencialismo, que algunos países intentaron atenuar para hacer un presidencialismo racionalizado. Pero en México el problema fue algo distinto. Fox nunca fue un negociador. Esta característica, en un primer momento, le permitió acrecentar su popularidad, pero en las elecciones de medio término de 2003 Fox no logró que el PAN tuviera mayor presencia en el Congreso.

-En la Argentina el Congreso es un órgano débil frente a un presidencialismo avasallador.

-En México, la situación es distinta. Por ejemplo, en 2004 el Congreso introdujo modificaciones muy fuertes al proyecto de ley de presupuesto del Poder Ejecutivo y las instituciones no se resintieron.

-¿El Poder Judicial funciona aceptablemente?

-En México, la Justicia no sólo resuelve los planteos entre particulares y los que éstos formulan contra el Estado, sino también los conflictos que se presentan entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Por ejemplo, el Congreso demandó al presidente. Y esto le dio a la Justicia mucho poder, porque la política se judicializó.

-¿La imagen que da hoy Fox es la de un presidente que no sabe salir de la situación de parálisis institucional?

-Sí, y para salir de esa parálisis la gente nuevamente pide un líder fuerte. Y ésta es una situación que crea muchos riesgos, porque podemos volver a caer en el personalismo. La sociedad, claro está, no puede comprender la sutileza de que esa parálisis se debe, en rigor, a la impericia de la clase política. Ese es un matiz difícil de advertir, y entonces culpa a un hombre y quiere reemplazarlo por un líder fuerte.

-Ahora, sin embargo, en el panorama electoral, ninguno de esos dos partidos se saca ventaja. Porque el partido que marcha primero en las encuestas es el PRD.

-El PRD, en la Ciudad de México, fue muy eficaz, y Andrés Manuel López Obrador, el actual candidato de ese partido, fue políticamente muy hábil. Cuando en un momento la Asamblea Legislativa le hizo frente, López Obrador convocó a una consulta telefónica -sin demasiadas formalidades, por cierto- e impuso sus decisiones. Además, les dio un subsidio a todos los ancianos, incluso a los no jubilados, lo cual lo hizo muy popular.

-¿Qué saldo deja la gestión del PAN?

-Deja un país con 50 por ciento de la población bajo la línea de pobreza y con una caída pronunciada de la inversión extranjera directa. Esto se disimula porque en 2005 los mexicanos que viven en el exterior hicieron remesas por 20.000 millones de dólares, que disimularon esa caída. Pero la realidad es que, en la actualidad, México exporta pobres. Medio millón de personas emigra a los Estados Unidos cada año y esa gente pobre es la que envía las remesas. Este es otro aspecto del debate sobre la construcción del muro en la frontera de Estados Unidos con México. Y este asunto también produjo un deterioro en la relación de George W. Bush con Fox. El tercer problema de la gestión de Fox es que durante este período no se promovieron investigaciones para localizar yacimientos de petróleo.

-¿Tuvo la gestión de Fox algún punto sobresaliente?

-Fox fue muy respetuoso de la libertad de prensa y, en este aspecto, el país avanzó mucho. El Congreso, a instancias del Gobierno, sancionó la ley de acceso a la información, que está plenamente vigente. Pero en el ánimo de la gente pesa mucho la situación de parálisis que se vive entre el Poder Ejecutivo y el Congreso.

-¿Qué percepción tiene la población respecto de cada uno de los candidatos? Comencemos por Roberto Madrazo, el candidato del PRI.

-EL PRI busca la reivindicación por haber sido desplazado en 2000. Pero la gente lo percibe como un partido donde hay nichos de corrupción.

-Felipe Calderón, el candidato del PAN, ¿es conservador?

-Sí, y está girando hacia posiciones más rígidas aún. El PAN está volviendo a sus raíces, muy conservadoras, mucho más aún que hace seis años. Mantendrá sus votos, pero no podrá captar a los electores independientes.

-¿Es López Obrador, el candidato del PRD, un populista?

-No. En México hay pobreza y él perfila su discurso para los pobres. Y en un país donde hay corrupción habla en contra de la corrupción. El vive en forma sencilla. La sociedad lo ve como un político honesto.

-¿Cómo es la relación de México con Estados Unidos?

-Uno de los problemas, como dijimos, es el de la emigración de mexicanos a Estados Unidos. Bush esperaba que se frenara esta tendencia si, como había prometido Fox, el país crecía al siete por ciento. Pero esto no ocurrió. México crece al tres por ciento anual. El otro problema es el de la droga. México es el puente para la droga que viene de Colombia. La violencia alcanzó niveles desmedidos.

-En estos días, lo que observo es que narcotraficantes y policías no se disparan, sino que los narcos arrojan granadas. El nivel de agresión es llamativo. ¿El narcotráfico ya contaminó a la política?

-No, parecería que todavía no. Pero sí infiltró a la policía, y a los agentes que no se corrompen los somete a una situación de hostigamiento permanente. Esto se supera sólo fortaleciendo las instituciones, respaldando a la Justicia y a la policía y con un acuerdo mínimo de todos los partidos en ese sentido. Todavía el narcotráfico no contaminó a la política, pero el riesgo está ahí, latente.

-Estados Unidos avanza en América latina con convenios de libre comercio. ¿Cuál es el saldo que le deja el Nafta a México?

-En los años 90, la gestión de Salinas de Gortari atenuó el espíritu antinorteamericano, que estaba muy presente en México. Pero los problemas inmigratorios renovaron la tensión entre ambos países y la retórica consecuente. Tarde o temprano esto va a impactar negativamente en el Nafta. En un primer momento el Nafta produjo un impacto positivo, porque revitalizó el aparato productivo mexicano, con la instalación de muchas empresas. Hubo altos índices de empleo y de inversión extranjera directa. Pero este impulso perdió dinamismo.

-¿Puede tambalear la integración con los Estados Unidos?

-Yo soy partidario del Nafta, pero en México se lo negoció mal y nuestro país no estableció previsiones para fondos de compensación, para que los Estados Unidos financiaran obras de infraestructura, puertos, carreteras. Entonces, el mexicano termina financiando obras que benefician principalmente las exportaciones a los Estados Unidos. Además, el tratado no previó la inversión en investigación, por lo cual México produce con patentes extranjeras y paga a los Estados Unidos demasiadas regalías por los productos que les envía. Las exportaciones del sector agrícola no crecieron sustancialmente y las manufacturas crearon sólo limitadamente mano de obra. El Nafta se negoció mal. No se previeron fondos de compensación ni inversión en ciencia y tecnología ni se tuvieron en cuenta las asimetrías. El papel de México con los Estados Unidos no es el de socio, sino el de un empleado. Y la concentración de riqueza aumentó.

-¿Cómo ve la salud de la democracia en América latina?

-En el orden político, la unipolaridad da margen para que los países vivan un período de tranquilidad política. Pero la concentración de la riqueza en la región es excesiva, y hay demasiada dependencia de los Estados Unidos. Nuestros países deben aprovechar este momento de tranquilidad, porque si se desatiende la cuestión social la democracia peligrará y se restablecerá el personalismo.

Por Adrián Ventura
Enviado especial

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Una extraña y peligrosa amistad

Archivado en Corazones desatados • Fecha: 05-03-2006 00:00:00

En la penúltima entrega de esta serie de relatos, un hombre y una mujer se hacen amigos en la adolescencia y mantienen esa relación casta y pura toda una vida. Cada uno a su tiempo, siente que se estáenamorando del otro. Pero lo mantiene en secreto. Hasta que el destino y las hormonas toman las riendas

Fernández los quería a los dos, aunque por diferentes motivos. Los presentó en las piletas del Centro Asturiano hacia 1977, cuando todos tenían 16 o 17 años, y Marcela era sólo una chica del montón con una gran sonrisa: todavía no sabía tirarse bien de cabeza, siempre se daba panzazos horribles y dolorosos, y ya no quería ni intentarlo. Joaquín era un grandote simpático y pecoso, y la ayudó a vencer esa tara con paciencia y maniobras hipnóticas. Luego se tiraban juntos una y otra vez, como atletas olímpicos, nadaban juntos tardes enteras y cuchicheaban horas y horas bajo una sombrilla. Pronto se hicieron íntimos amigos, y dejaron a Fernández fuera de aquella amistad absorbente. Fernández receló un tiempo de la nueva situación, ya que para variar le gustaba mucho Marcela, y apostó doble contra sencillo a que lo único que Joaquín quería era apretársela. Pero el grandote decía que no había nada más importante que una buena amistad, y la chica adhería a ese catecismo con una fe inquebrantable. Fernández los dejó a solas treinta años con esa creencia.

Joaquín le confesó mucho después, sin embargo, que una noche, viendo Grease en un cine de Palermo, él no resistió la tentación de tomarle la mano en la oscuridad y que ella se la retiró de inmediato. El grandote se sintió muy mal y, aunque jamás volvieron a hablar de aquel pequeño incidente, quedó sobreentendido que ella no lo miraba como a un hombre y que no debían arruinar la sublime amistad con alguna incursión amorosa.

Durante la primera juventud, Marcela fue la informante perfecta del cambiante mundo de las mujeres, y Joaquín se convirtió en su ávido alumno. El también, a su manera, hizo las veces de corresponsal aplicado en el complejo universo de los caballeros, y ella recibía aquellos datos como deliciosas revelaciones. Marcela lo preparó para varias chicas y él sirvió de confesor y celestino en varios romances que ella tenía. Esa clase de amistades profundas, llenas de complicidad y de solidaridades, se parece más al amor que a la hermandad: por lo general, los hermanos no suelen poner tanto empeño.

Cuando ella estudió para el ingreso a la Facultad de Odontología, él se quedaba en vela cebándole mate. Cuando él se enfrentó a su padre porque no quería seguir una carrera universitaria, ella lo aconsejó con devoción y madurez, y le secó las lágrimas. Marcela se recibió de dentista y ejerció durante mucho tiempo en un consultorio de la calle Aguilar. Joaquín se hizo de abajo en la casa de deportes de su propio padre, terminó heredándola y después desarrolló una cadena con siete sucursales exitosas. Intentó casarse con una deportóloga, pero la cosa fracasó a último momento, y Marcela tuvo que acudir a apagar el incendio y a levantar los ánimos. Luego ella se enamoró hasta la locura de un gestor y Joaquín fue testigo del civil. Durante años se encontraban a cenar solos, una vez por mes, y se llamaban por teléfono todas las semanas. Cuando el correo electrónico entró en sus vidas, subió la intensidad de contactos. Una noche, medio borracho, Joaquín le escribió: "¿Sabés una cosa? No creo en la amistad entre el hombre y la mujer". Marcela no le respondió nunca ese e-mail, y pasaron por encima de esa verdad inconveniente como si nunca hubiera sido formulada.

Dos años más tarde, ella se separó del gestor y Joaquín, que estaba noviando con una viuda, dejó todo para hacerle compañía, ayudarla con la mudanza y el desconcierto, sostenerle la autoestima y asesorarla en los engorrosos trámites de un divorcio contradictorio. Esa Navidad, él le mandó una tarjeta electrónica que decía: "¿Sabés por qué un hombre es amigo de una mujer? Porque la mujer no le gusta, o porque no se deja. Feliz Navidad, preciosa". Joaquín siempre se arrepentía de esos arrebatos hormonales, que la digna dama jamás respondía.

Lo que ocurrió a continuación fue simplemente la vida, que se vuelve áspera y complicada cuando los hijos se convierten en padres de sus padres, cuando la carrocería se hace perecedera, cuando las neurosis pasajeras se vuelven crónicas y cuando dejamos de ser jóvenes promesas para ser tristes realidades. En ese proceso vital, Joaquín olvidó finalmente que Marcela era una mujer y la trató como una madre sustituta. Los amigos del alma se conocían como nadie, se comprendían aun en sus pensamientos más incorrectos, se auxiliaban mutuamente sin pedir nada a cambio. Eran familia. Tenían ese grado de afinidad total que es raro encontrar aun entre matrimonios felices. La frontera entre el amor y la amistad es siempre borrosa entre hombres y mujeres, y sólo hay una cuestión que la traza de manera tajante: el sexo.

Un día, de buenas a primeras, Marcela empezó a darse cuenta de que se "producía" para cenar con su amigo. Iba a la peluquería, se depilaba, estrenaba vestido nuevo y jamás se olvidaba de llevar escote. El grandote permanecía inmune y nunca le echaba siquiera una ojeada. Entonces, la dentista usaba ropa más ajustada y escote más audaz, pero sin el menor resultado. En esa escalada, ella percibió, con helada lucidez, que ya no podía ver a Joaquín como un hermano, que cada día le parecía más guapo y que lo deseaba con todo el cuerpo. Era una sensación nueva y peligrosa, y Marcela estuvo sin dormir varias noches al reconocerla, pero Joaquín permanecía donde siempre, donde ella lo había colocado: en el limbo de las amistades inofensivas. Y de allí no se movía por más que la odontóloga se presentara un día desnuda.

Marcela pasó del espanto a la desesperación femenina, sin escalas. Sabía que estaba en problemas graves, que se había enamorado de su mejor amigo y que ese horror se parecía muchísimo al incesto, pero su inconsciente había tomado el timón y en veinticuatro horas la había transformado en una loba sedienta. Marcela comenzó a tirarle sutilmente los galgos a Joaquín, pero el grandote, entrenado en décadas de cariño y castidad, no pescaba ninguna indirecta.

Las insinuaciones de Marcela se volvieron patéticas con el correr de las semanas y duraron tres meses y diez días. En el medio, sucedieron toda clase de equívocos, incluyendo por supuesto una tarde en la que ella le agarró la mano en el cine y él distraídamente se la llenó de pochoclo. Finalizaron cuando inesperadamente le detectaron a Marcela un nódulo tiroideo con mal pronóstico y la enviaron a una biopsia. La dentista salió a la calle, atravesada por la sorpresa y el terror, llamó por teléfono a Joaquín y le dijo que se le doblaban las piernas. El grandote pasó a buscarla y estuvieron hablando varias horas, tomando whisky con hielo y tratando de minimizar la gravedad del diagnóstico. Ella temía morirse y él se moría de sólo pensarlo. Cualquiera que haya pasado por una biopsia sabe lo que significan la espera y los malos sueños que se sueñan despiertos, boca arriba. El pánico vuelve frívola cualquier prehistoria y resignifica los pequeños grandes logros de nuestra existencia. Los amigos del alma recorrieron ese desfiladero, desde la punción hasta el viernes en que le entregaron a ella los resultados finales. Marcela sólo anhelaba leer aquellas dos palabras: "patología benigna". Se concentraba en ellas como los fanáticos se concentran en un número determinado de la ruleta y les rezaba a esas palabras combinadas como se le reza a un dios.

El viernes decisivo no hubo forma de acompañarla. Hay cosas que una debe afrontar sola, le dijo a Joaquín por teléfono. Se dicen, en esos momentos, lugares comunes. El lugar más común es la muerte. El grandote aceptó a regañadientes la orden, pero no pudo con su angustia: agarró el auto y lo estacionó frente al laboratorio. Como Marcela no salía, él entró a buscarla y no la encontró. Comenzó a llamarla por el celular, pero lo tenía apagado, y a rastrearla por los cafés de esas cuadras: la encontró sentada a una mesa, ojerosa y pálida como nunca, tomándose un whisky doble a las nueve de la mañana. Cuando vio a Joaquín, se echó a llorar y se abrazaron en silencio. El empezó a hacerle todo tipo de preguntas, ella le tapó la boca con la mano y le dijo al oído: "No quiero hablar de eso ahora, llevame a casa. Llevame a casa y no me dejes, por favor". El grandote la llevó y ella le pidió que se quitara la ropa. Joaquín se la quitó sin chistar, y pasaron el día entero envueltos en una penumbra transpirada y eléctrica. El sábado por la mañana, Joaquín le dijo:

–Tendríamos que haber hecho esto hace veinte años. Yo siempre estuve enamorado de vos, ¿sabés? Pero siempre hacemos las cosas importantes cuando ya es demasiado tarde, ¿no?

–No –le dijo Marcela, desnuda y con la vista baja, tomando su desayuno y señalando el sobre del laboratorio–. No es demasiado tarde. "Patología benigna."

Texto: Fernández
fernandez@lanacion.com.ar
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Robledo Puch: el ángel negro

Archivado en Cronicas rojas por Alvaro Abos • Fecha: 05-03-2006 00:00:00

Con apenas 20 años, consumó el espeluznante récord de once muertes en un año. Cuando fue detenido, en 1972, sorprendió al país con su cara de niño y su falta total de arrepentimiento. Hoy cumple condena en Sierra Chica

Desde Retiro hasta San Fernando, a lo largo de 15 kilómetros, se extiende una aglomeración urbana que las guías de turismo de la ciudad de Buenos Aires llaman "la ribera norte". Viven allí millones de personas, pero el lugar no es importante por los números: alberga lo mejor y lo peor de la gran ciudad. En ella se alzan las residencias más elegantes. Algunas rodeadas por enormes barriadas miserables. La ribera norte es el lugar del poder: en un predio de 14 manzanas situado en Olivos, viven los presidentes de la Argentina. Es también escenario de placeres: restaurantes, clubes, posadas del amor convocan cada noche a multitudes. Y de pasiones populares como el turf (allí tienen sus templos los burreros, en los hipódromos de Palermo y San Isidro), o el fútbol (el Estadio Monumental). La ribera norte es también la ciudad de las artes: en San Isidro, junto a las barrancas, Victoria Ocampo recibió a lo más granado de la cultura del mundo.

Fue cuna de sabios y genios, de magos y curanderos, también de caudillos y pistoleros.Y de criminales. Entre ellos, ninguno como Carlos Eduardo Robledo Puch. Su récord homicida fue breve y aun hoy, a treinta años de distancia y con mucha sangre corrida bajo los puentes, impresiona. En un año mató once personas –quizá más– y consumó decenas de asaltos. Lo hizo en supermercados, quioscos y garajes de Acassuso, Martínez, Olivos y Vicente López. No necesitó salir del barrio para pasar a la historia negra de la Argentina.

Comienza la década del 70 y Robledo Puch es un muchacho rubio, flaquito, de exuberante cabellera rizada, nacido el 22 de enero de 1952. Su padre, del que hereda los dos apellidos, es descendiente del general Martín Güemes. Es también un importante técnico de la General Motors. La madre de Robledo Puch es hija de alemanes. La familia vivió mucho tiempo en Tigre, y después en un chalet de Villa Adelina.

Robledo Puch, a quien en el colegio llamaban "leche hervida", por su carácter, o "el colorado", es un rebelde. Un violento. Es inteligente y buen lector, pero tiene lo que, eufemísticamente, se llama "problemas familiares". Por robar una moto lo mandan un tiempo a un correccional, la Escuela de Artes y Oficios José Manuel Estrada, en Los Hornos, cerca de La Plata. Sus padres hicieron de todo para disciplinarlo, por ejemplo, colocarlo en diversos colegios, donde invariablemente era expulsado.

Carlos Eduardo se hace de dos amigos fieles con los que comparte la pasión por las motos y los coches. Uno se llama Jorge Ibáñez, es un rosarino dos años más chico pero con más experiencia que Robledo Puch: roba desde los diez años. El otro es Héctor Somoza, más modesto, hijo de un panadero de Villa Adelina, vecino de los Robledo Puch. Pero Ibañez y Somoza no se llevan bien. Entonces, Carlos Eduardo debe optar y se queda con Ibáñez, alias Queque.

En septiembre de 1970, Ibáñez y Robledo Puch roban la joyería de Rachmil Israel Isaac Klinger, en Olivos. Sacan 100.000 pesos. Luego asaltan un taller de caños de escape, a pocas cuadras de la joyería, de donde se llevan 110.000 pesos. En enero de 1971 entran en una casa que vende motos en San Fernando y roban una vieja Guzzi roja de los años cincuenta y una Gilera 150 más nueva, negra y roja. En un cajón, Robledo Puch descubre una máquina que lo fascina: es una pistola Ruby calibre 32.

El 15 de marzo de 1971 dos hombres dormitan a la madrugada en dos catres: son el dueño y el sereno del boliche Enamor, en Espora 3285, Olivos. Entran Ibáñez y Robledo Puch por una ventana trasera. Se llevan 350.000 pesos de la caja. Robledo Puch ve a los dos hombres dormidos y desenfunda su Ruby 32. Le pega un balazo en la cabeza a cada uno. Mueren sin despertar.

El 9 de mayo de 1971, a las cuatro de la madrugada, Robledo Puch e Ibáñez se descuelgan por un tragaluz y entran en un negocio que vende repuestos de automóviles Mercedes-Benz, en Vicente López. Robledo Puch se introduce en el dormitorio donde reposan una pareja y un niño de corta edad. Robledo Puch asesina al hombre y dispara contra la mujer. Ibáñez, a pesar de que la mujer está herida, intenta violarla. Ella sobrevivirá como testigo. Antes de huir con 400.000 pesos, Robledo Puch dispara a la cuna donde llora un bebe de pocos meses que salva la vida de milagro: la bala lo roza.

La noche del 24 de mayo Robledo Puch e Ibáñez entran en un supermercado Tanti, en Olivos, y asesinan al sereno.

Hasta entonces, la policía no había ligado estos crímenes entre sí. Formaban parte de la trama del delito que palpita en una ciudad inmensa. La simultaneidad de los hechos había ganado algún espacio en los diarios: "Volvió a golpear la secta del crimen en la zona norte", rezaba un título.

Raid violento

El 13 de junio de 1971 Jorge Ibáñez entra en un garaje del barrio de Constitución, en la Capital Federal. Son las once de la noche. Sin pronunciar palabra, mata de un tiro en la cabeza al cuidador. Ibáñez elige, de entre los coches que duermen en el garaje, un Ford Fairlane y se retira tranquilamente, dirigiéndose hacia el norte de la ciudad. Pasa a buscar a su amigo y comienzan a deambular por Olivos. En la Avenida del Libertador al 3800, Ibáñez ve una mujer joven que sale de un boliche.

–Traela –ordena a su compañero. Robledo cumple la orden.

Ibáñez le cede el volante a Robledo Puch, que a toda velocidad comienza a circular por la Avenida del Libertador. En el asiento trasero, Ibáñez viola a la muchacha. La dejan bajar en la ruta Panamericana. Pero mientras ella se aleja, Robledo Puch la acribilla con cinco tiros en la espalda.

Carlos Robledo Puch y Jorge Ibáñez formaban lo que se llama una "pareja delincuente". Como los asesinos norteamericanos que Truman Capote retrató en su libro A sangre fría, había entre ambos una relación de dependencia, quizá de sumisión. Ibáñez era la cabeza pensante y Robledo Puch, el ejecutor. Ibáñez mandaba y Robledo Puch obedecía.

Pocas noches después de matar a la adolescente, se toparon con otra muchacha que salía de Katoa, en Vicente López, donde el novio trabajaba de camarero. Quisieron subirla al coche. La muchacha se resistió tenazmente a la violación e Ibañez desistió. La arrojaron del coche semidesnuda y cuando ella corría al borde de la Panamericana, Robledo Puch la mató a tiros.

El 5 de agosto, Robledo Puch e Ibáñez recorrían la avenida Cabildo en un Di Tella que era del padre de Carlos. Robledo Puch tuvo un descuido y se estrellaron contra otro coche. Ibañez, que viajaba en el asiento del acompañante, murió en el acto. Robledo Puch incurrió en una conducta habitual en él: la frialdad absoluta ante la muerte. Le sacó la cédula a Ibáñez, se bajó del coche y se retiró a pie.

Algunos dudaron, luego, de que Ibáñez hubiera muerto en un tonto accidente. El fin del muchacho pudo haber sido otro. ¿Un ajuste de cuentas? ¿Había una tercera persona en el coche? Lo cierto es que la muerte de Ibáñez marcó una pausa en la carrera criminal de Robledo Puch: dejó de matar y retomó sus estudios. Su madre le regaló un Dodge GTX cupé, con llantas deportivas. Costó 3.041.000 pesos. Lo compraron en una concesionaria de Martínez. Tiempo después, cuando le preguntaron al "ángel rubio", ya preso, cuál había sido el momento más feliz de su vida, no vaciló:

–El día en que mi madre me compró el coche.

En realidad, el Dodge Polara se lo compró su madre con dinero que Carlos Eduardo le daba. ¿Cómo hacía un muchacho para tener esa plata? Es que soy un gran mecánico y arreglo motos, mamá, decía él. Le creyeron. Algunos de los robos no produjeron botín alguno, porque los serenos asaltados no custodiaban dinero, pero el del supermercado Tanti, por ejemplo, los compensó: de allí se llevaron cinco millones.

Durante aquel intervalo feliz, su padre lo llevó en varios viajes de negocios al interior. Mientras tanto, algún policía intentaba ligar el rompecabezas macabro conformado por esos crímenes dispersos que se habían sucedido desde marzo.

Muerto Ibáñez, Robledo Puch se volcó hacia su amigo Somoza, con el que comenzó a salir cada noche. El 13 de noviembre rompieron la vidriera de una armería y se llevaron un revólver Astra Cádiz calibre 32. Dos días después asaltaron el supermercado El Rincón, de Boulogne. Acribillaron al sereno y encontraron la caja vacía. Al día siguiente, Robledo Puch estrelló el Dodge Polara contra un árbol en Figueroa Alcorta y Dorrego. Entonces, durante un tiempo, los asesinos se desplazaban en colectivo.

El 17 de noviembre, Robledo Puch y Somoza entraron en una concesionaria de autos en Olivos y mataron al cuidador. El 25 de noviembre entraron en la concesionaria Puchmartí, de Martínez, en la que su madre le había comprado el Dodge. Se filtraron por el techo, redujeron al sereno y le sacaron las llaves. Robledo Puch lo mató de un tiro en la nuca.

Se llevaron un millón. Se fueron en taxi y al día siguiente compraron un Fiat 600 gris. Querían prepararlo para competición. Le duró unos pocos días. Robledo Puch manejaba como un loco y al Fitito lo arrolló un colectivo. Lo vendieron como chatarra.

Después, vino el final. Fue el 1° de febrero de 1972. Salieron a "recorrer". Robledo Puch vestía una campera de corderoy Levi’s, remera a rayas, jean sin cinturón con la cintura caída. En la muñeca llevaba un Omega Speedmaster y calzaba sus Adidas blancas.

Entraron en la ferretería Masseiro Hermanos, de Carupá. Como siempre, remataron de un tiro al vigilador. Luego intentaron abrir con las llaves la caja de caudales. Comenzaron a violentarla con un soplete. Somoza trabajaba y Robledo Puch vigilaba. Tras sopletear varias horas, Somoza hizo una pausa y se acercó a su compañero. Lo abrazó desde atrás, en un gesto amistoso. Robledo Puch se sobresaltó. Se dio vuelta y lo mató de un balazo. Después le quemó la cara con el mismo soplete. Robledo Puch terminó de abrir el cofre, recogió el botín y se fue. Con tanto apuro que dejó la cédula en el bolsillo de Somoza.

La policía identificó el cadáver de Somoza. Tenía un tiro en el corazón y la cara horriblemente quemada con fuego. Una comisión fue a la casa de Somoza. Una señora les dijo:

–¿Mi hijo? Ahora no está. Anda siempre con su amigo, Carlos.

–¿Qué Carlos?

–Carlos Robledo. Le dicen "el colorado".

Ella les dio las señas de la familia Robledo Puch: Las Acacias al 200, Villa Adelina.

Un coche de la subcomisaría Balnearios llegó a las cuatro de la tarde a ese chalet. Era el 3 de febrero de 1972. Apenas habían parado cuando apareció un chico en una motito.

–¿A quién esperan, señor? –preguntó Robledo Puch, desentendido.

–Pibe, ¿vos conocés a un tal Somoza?

–¿Somoza? No, ¿quién es?

–Debe ser un amigo tuyo, porque tenía tu cédula en el bolsillo.

La policía registró el chalet de los Robledo Puch y, escondido en un rincón del piano, encontró el dinero de los robos, así como dos revólveres calibre 32 y cinco calibre 22.

Lo subieron al coche y lo llevaron a la comisaría. Carlos Eduardo Robledo Puch al principio negó. Pero enseguida confesó todo, haciendo gala de una memoria excepcional. Recordaba cada detalle y le reveló a la policía algunos robos que ni siquiera estaban registrados.

Sin arrepentimiento

Sus confesiones llenaron durante meses la crónica policial. Lo bautizaron "El ángel negro", "El tuerca maldito", "Cara de ángel", "El muñeco maldito" o "El Chacal". Pero pronto la descripción de tantos crímenes dejó paso a otro deporte: interpretar a aquel monstruo que la sociedad había engendrado. Para algunos, fue el representante de una clase social parasitaria. Para otros, el exponente de una juventud destruida por anteriores generaciones. Uno de los psiquiatras que lo revisaron recordó que "ahora es un psicópata, hace unos años fue un chico asustadizo". Lo más sorprendente eran las explicaciones que el propio Robledo Puch daba. "Un pibe de veinte años no puede estar sin guita y sin coche." ¿Cinismo? ¿Provocación? ¿O la cruda explicación de un mundo de infinita miseria?

"Tenía 20 años, era aparentemente un chico común, perteneciente a una familia de clase media", lo describió el juez Víctor Sasson. No mostraba el aspecto de un criminal convencional. Una revista semanal lo interpretó a la luz del psicoanálisis: Robledo Puch, decía Panorama, "es visto como el Mal con aspecto de Bien y al horror real de los crímenes se suma el de la fantasía…" Crónica explotó a fondo esa dualidad: "Es niño bien, tiene 20 años, carita de ángel, frío, feroz y cínico".

La saga del "ángel rubio" tuvo una impensada continuación: el 7 de julio de 1972, el entonces acusado en espera de juicio estaba recluido en una dependencia especial del Penal de Olmos, cerca de La Plata. Esa noche, en compañía de otro detenido, se fugó saltando por los techos. Estuvo en libertad durante 64 horas. Lo detuvieron mientras deambulaba por las calles de Olivos, el escenario de sus crímenes.

–¿Robledo Puch?

–Sí, soy yo.

–Párese, está detenido.

–No tiren.

Para Osvaldo Soriano, que escribió una crónica sobre él, "Robledo Puch desnuda la apetencia exitista de algunos jóvenes cuyos únicos valores son los símbolos de éxito".

Otro escritor, Osvaldo Aguirre, señala que Robledo Puch permanece en la memoria colectiva no sólo por la desmesura de sus crímenes, sino porque jamás se arrepintió ni pidió perdón. Por el contrario, en las numerosas entrevistas que concedió en estos treinta años en la cárcel de Sierra Chica, donde ocupa una celda del pabellón de homosexuales, reivindicó sus actos.

El paso del tiempo embellece el delito, aun el más sórdido. Así nacen los mitos criminales. Pero Carlos Eduardo Robledo Puch ha mantenido su odio incólume. No hay mito Robledo Puch. El horror continúa. "Mató a personas comunes sin ninguna razón y sin dar la menor posibilidad de defensa. Cualquiera pudo ser su vícitima: por eso fue la esencia del enemigo público." Y lo sigue siendo.

Por Alvaro Abos

Fuentes: Artistas, locos y criminales, de Osvaldo Soriano; Enemigos públicos, de Osvaldo Aguirre; Crímenes argentinos, de Rolando Barbano y otros.

Ultima entrega: La desaparición de la Dra. Giubileo
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"El teatro argentino se lleva bien con la insatisfacción"

Archivado en Entrevistas Zona • Fecha: 05-03-2006 00:00:00

JORGE DUBATTI, DOCTOR EN LETRAS

Arte de resistencia pero también de reconstrucción, el teatro de los últimos años sacó ventaja de la crisis social y de la precariedad. Quizá por eso hoy se hace teatro en ámbitos impensados y es tan vital entre los jóvenes.

Claudio Martyniuk.
cmartyniuk@clarin.com

Desde siempre, para que haya teatro tiene que haber distancia, conciencia del rasgo ficcional que tienen las representaciones, algo ya definido por los griegos. Pero estamos lejos del mundo antiguo. ¿Qué sentidos, qué emociones tiene hoy el teatro para nosotros?

—En los últimos veinte años el teatro se vio en la obligación de redefinirse por una cantidad de fenómenos. El primer fenómeno es lo que se ha llamado la transteatralización: todo es teatro. Es más teatro el orden social que el teatro mismo y, en ese sentido, el teatro ha sido "superado" por el orden de lo real. Ricardo Bartís, en su libro Cancha con niebla, dice que "hoy los políticos son stanislavskianos". Es decir, si Cristina Kirchner puede ser mejor actriz que Cristina Banegas, y Eduardo Duhalde es mejor actor que Eduardo Pavlovsky, el teatro tiene obligadamente que redefinirse. Por otro lado, está la "usurpación" de la teatralidad por el orden social y la idea de que la teatralidad estaría en todas partes y que sería lo específico del acontecimiento social. Frente a esto, el teatro se redefine volviendo a pensar la singularidad de su lenguaje. Lo propio del teatro es la reunión de los artistas, de los técnicos y del público, en una encrucijada de tiempo y de espacio. Es una reunión de cuerpos presentes. El teatro se opone a la intermediación técnica. Acontece dentro de la cultura viviente y es territorial. El teatro sería hoy una de las formas sobresalientes de lo que llamaríamos la cultura viviente, a diferencia del cine, la radio y la televisión, que serían formas de producción intermediadas técnicamente. El teatro invita al grupo, invita a la reunión; uno no va al teatro a estar solo. En cambio, en el cine, uno está sentado, pero Jack Nicholson no está en persona. El teatro es minoritario, porque ¿cuánta gente puede ver una función teatral?

# ¿También son distintos los efectos políticos?

—El teatro ya es político por su naturaleza. Ante el avance de lo socio-comunicacional —el no necesitar moverse de la casa para estar conectado con el mundo—, el teatro es un fenómeno de resistencia. Se habla de sexo virtual: en el teatro lo virtual es inconcebible, porque exige la presencia corporal y el fenómeno de la reunión. Por eso el teatro se parece a los asados, se parece a los cumpleaños, se parece a las fiestas. Nadie va a un cumpleaños por Internet. Nadie va a un asado a través de la computadora. Y en ese sentido, el teatro tiene la estructura del banquete, preserva una estructura de relación humana ancestral, ofrece una alternativa de lazo social que no está ni en la televisión, ni en el cine, ni en la radio, ni en la música enlatada.

# En Argentina, ¿el teatro ofrece realmente esos rasgos?

—Aquí, el teatro, además de ser resistencia en esa escala humana ancestral, también es resiliencia. Resiliencia es la capacidad de construcción en tiempos de adversidad. Si no tengo un mango de producción, puedo hacer teatro igual. Televisión, no. Cine, tampoco. El teatro se lleva muy bien con un fenómeno cultural argentino antiquísimo que es lo que se llama la riqueza de la pobreza, el tomar la precariedad como condición estética de producción artística. Y justamente, si en algo se diferencia el teatro argentino de otros teatros es en que está sustentado en el deseo, no por los subsidios. Aquí se hace de necesidad virtud; se encuentra potencia estética en una producción mínima; se explotan las más grandes ideas casi con ninguna producción. En nuestro modelo teatral se halla, con elementos mínimos de producción, la mayor potencialidad artística. Hoy el teatro en la Argentina es un verdadero laboratorio social. Hay treinta y cinco grupos de teatro comunitario en la Argentina, donde trabajan vecinos y actores profesionales.

# Siempre se recuerda a Teatro Abierto, que ocupó un lugar significativo en la lucha contra la dictadura. Pero fue un fenómeno localizado en Buenos Aires.

—Además, un fenómeno muy puntual. Ahora, el teatro se ha extendido al tejido social mucho más. Hoy el teatro se hace en los geriátricos, en las escuelas, en las calles. Este teatro contribuye a construir espacios micropolíticos, necesariamente pequeños, que no encuentran su representación en los sistemas instituidos. La micropolítica puede funcionar como escala de la macropolítica. Es lo que dijo Eduardo Pavlovsky: "Estaba Videla en el poder y había Videlitas en las casas". Pero hoy el teatro entre nosotros funciona micropolíticamente como construcción de oasis, como construcción de una forma alternativa de estar en el mundo. Esta construcción hace que nuestro teatro sea un espacio de la memoria a través de metáforas. Con que haya una metáfora feliz en escena, hay un dispositivo político.

# ¿Qué reconocimiento tiene el teatro de las provincias?

—Hay que valorar mucho las nuevas cartografías teatrales del país. Con Internet, las provincias no se relacionan a través de Buenos Aires sino que directamente se relacionan con el mundo. Antes Buenos Aires era una especie de cabeza de Goliat de la teatralidad, y hoy la teatralidad tiene una estructura de conexiones más complejas. De lo que hay un gran reconocimiento internacional es del teatro que se hace en Buenos Aires, especialmente el teatro de las pequeñas salas, no el teatro oficial ni el comercial, sino fundamentalmente el teatro alternativo, lo que antes se llamaba teatro independiente. En los festivales internacionales siempre hay una presencia argentina. No por industria, sino sencillamente porque se está haciendo uno de los mejores teatros de Occidente. Otra cosa que llama la atención es el fervor del público argentino. Hoy creo que lo que mantiene vivo el teatro de Buenos Aires no es tanto la crítica, que está fuertemente pauperizada y perdió su potencia, sino la institución crítica del espectador.

# ¿Por qué hay tanto interés entre los jóvenes por la actividad teatral?

—Eso se explica por nuestra cultura y en gran parte por el dolor y la indigencia social que hemos vivido. Si viviéramos en una sociedad satisfecha, seguramente el teatro no andaría tan bien.

# ¿Podríamos decir que el haber ido nosotros de mal en peor ha sido bueno para el teatro?

—Sí. Nuestro teatro se lleva muy bien con la insatisfacción.

# ¿Qué modelos dominan en el teatro que vemos hoy?

—En Buenos Aires se nota el trabajo con un modelo muy interesante: el teatro posdramático, que tensa la estabilidad del orden metafórico. Cuando uno va al teatro, ve básicamente tres cosas. Ve convivialidad, encuentro corporal: uno ve a Alfredo Alcón y dice ¡qué bien que está este hombre! En segundo lugar, se ve trabajo: ¡y qué bien que lo está haciendo Alcón! Y, en tercer lugar, están los mundos paralelos: grandes metáforas ficcionales, estéticas. La posdramaticidad trabaja con la idea de la inestabilidad, la caída del orden metafórico, y entonces por momentos deja de saberse si lo que se está viendo es teatro o es una reunión. Esa intensidad es enormemente política. Y en esto retomo el pensamiento de Bartís: "La teatralidad ha sido usurpada por la política".

# ¿A qué se refiere exactamente?

—A que el teatro tiene que redefinirse mostrando el artificio, mostrando que la construcción de lo real es artificial, porque está hecha con procedimientos convencionales. Hay todo el tiempo un ir y venir, una tensión no resuelta entre lo real y lo metafórico. Esto para mí es una de las grandes novedades y una de las cosas más hermosas que tiene el teatro en este momento. Además, está lo bello de saber que se está en reunión con los más grandes actores de Buenos Aires y con los teatreros, y de pronto se empieza a percibir el espectáculo no solamente con los otros, sino sintiéndose a uno mismo. Es un fenómeno muy interesante. Y yo siempre siento que es el momento en el que la butaca se transforma en ese sillón que uno tiene en su casa o en algún punto del planeta, donde uno se sienta para escucharse a sí mismo, donde uno se piensa y vuelve sobre uno. Lo que importa no es tanto la construcción estética, sino el encuentro humano que se produce dentro de esa construcción, y que vuelve sobre uno, y logra que uno mismo se esté escuchando a través de la reunión con los otros. No vamos al teatro solamente a ver obras. Vamos también a ver trabajo, a estar con los otros y con nosotros mismos.

Copyright Clarín, 2006.

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El alta está lejos

Archivado en Desde el divan • Fecha: 05-03-2006 00:00:00

Jorge Guinzburg.
jorge@guinzburg.tv

Como todo el mundo sabe, después de las vacaciones cuesta mucho más retomar el trabajo. Porque a lo bueno uno se acostumbra rápido.

Nadie se siente desconcertado cuando debuta en primera clase aunque toda la vida lo haya hecho en turística. Eso sí, al regresar del champán al agua de la canilla encontrarle gusto a cloro es inevitable.

Algunos comparan esto con la vuelta del cabaré al hogar, pero ése es otro tema que no viene al caso.

Retornar a sesión después de 30 días de descanso me provocaba algo parecido. Durante un mes había olvidado mi cuadro agudo de incomprensión de la realidad, creía que podía arreglarme solo.

Sin embargo, esta semana, la simple lectura del periódico me confirmó que el alta estaba lejos. Una especie de recaída apuró la reanudación de mi tratamiento.

Allí estaba, entonces, en el consultorio, diciéndole por enésima vez a mi psicólogo: "Doctor no entiendo nada de lo que pasa". Estoy peor —agregué—, porque ya no se trata sólo de nuestro país, ahora tampoco entiendo al mundo.

Pensaba en el presidente chileno Lagos regalándole un charango a Bono, el líder del grupo irlandés U2. ¿Lo habrá hecho para irritar a los bolivianos o creerá que el charango es un instrumento nacional?

Tampoco entiendo a Bush, si bien eso no es nuevo. ¿Por qué, si como pudo comprobarse en un video, lo habían alertado sobre la posibilidad de que el huracán Katrina destruyera los diques de Nueva Orleans y arrasara la ciudad, no hizo nada? ¿Es sólo desidia o se trata de la manera texana de terminar con los pobres de la zona?

En cambio a Jacques Chirac, el presidente de Francia, cuando propuso en una reunión frente a delegados de 95 países la creación de un impuesto internacional para luchar contra la pobreza y las enfermedades, lo entendí sólo a medias. Me alegra que el jefe de Gobierno de uno de los países desarrollados tome conciencia de un problema que no puede esperar; pero ¿quiénes deberían pagar ese impuesto? ¿Los argentinos estamos incluidos como acreedores o como deudores? Más allá de una realidad globalizada, ¿no es una responsabilidad exclusiva de los que más tienen? ¿Por qué en lugar de uno mundial no crean el Impuesto de los 8?

Menos aún comprendo al gobernador de la provincia de Santa Fe, Jorge Obeid, cuando, al referirse a la expulsión de Cuba del historiador y periodista argentino José Ignacio García Hamilton, sostuvo que la decisión del gobierno de Fidel Castro fue correcta ya que García Hamilton es un opositor al régimen. O sea que para Obeid expulsar a un opositor es lo que corresponde. No pienso como Obeid, por lo tanto intuyo que la próxima vez que visite Santa Fe puedo ser expulsado por el gobernador en persona.

También me confunde un poco la actitud del general Menéndez de negarse a declarar en el juicio que se le sigue en Tucumán por la desaparición de personas, alegando inconstitucionalidad. Imaginaba que para quien gobernó una provincia de facto y habría hecho desaparecer a personas lo único que no podría preocuparle es la constitucionalidad de nada.

Jorge —interrumpió mi terapeuta. ¿Hay alguna otra cosita que no entienda?

Bueno —seguí—, que a punto de comenzar las clases, falten banderas en 1.500 escuelas de la provincia de Buenos Aires me resulta raro; que toda la Inteligencia policial no pueda resolver el robo al Banco Río y sólo pueda esclarecerse cuando una esposa despechada denuncia a su marido me suena algo absurdo; que los suicidios de los excombatientes de Malvinas sumen más víctimas que los caídos en combate me parece patético y no sé si me olvido de algo.

El comedor comunitario de Castells en Puerto Madero —siguió preguntando— ¿lo entiende?

Sí, eso es lo único que me resulta lógico.

Bien, Jorge —concluyó mi analista—. Creo que este año vamos a tener que trabajar mucho.

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"El celular es todo un desafío para el colegio"

Archivado en LaNación Argentinos • Fecha: 04-03-2006 00:00:00

Lo dice el sociólogo Luis Alberto Quevedo

“La escuela tiene el desafío de administrar las nuevas tecnologías y de usarlas todo lo posible, particularmente los teléfonos celulares, que han reducido la brecha digital”, dice Luis Alberto Quevedo, sociólogo, especialista en medios de comunicación e investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). En la medida en que las tecnologías para la información y la comunicación llegaron para quedarse, la actitud más inteligente de padres y maestros, a su entender, es “no demonizarlas”.

Como codirector del más reciente estudio sobre consumos culturales en el orden nacional (2005) de la Secretaría de Medios de la Presidencia de la Nación, destaca el acceso de los sectores más pobres a la sociedad de la información gracias a la notable expansión de la telefonía celular. “Ha sido nuestra manera de achicar la brecha digital”, afirma.

También señala el enorme potencial de las industrias culturales y su capacidad estructural para promover empleo.“Nuestro país exporta formatos televisivos, exporta creativos publicitarios, exporta cine. Pero la única forma de pelear en el mundo es a través del Estado. Europa, que tiene un enorme potencial audiovisual, tuvo que hacer leyes de defensa de los contenidos europeos en las cuotas de pantalla, invertir en eso, porque si no el mercado mundial los arrasaba. Si nosotros creemos que vamos a pelear con nuestros sellos grabadores y con nuestros cineastas contra Hollywood, estamos perdidos", asegura.

Quevedo estudió en la prestigiosa Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de la Universidad de París, donde obtuvo una maestría en Sociología. Fue director de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires (1996/1997). Actualmente dirige el Proyecto Comunicación y el posgrado internacional de Gestión y Política en Cultura y Comunicación de Flacso. Es profesor asociado regular por concurso en la carrera de Sociología de la UBA. Ha publicado artículos en libros y revistas internacionales y nacionales sobre temas de comunicación, educación, cultura política y derechos humanos.

-¿Es Internet la tecnología última de la libertad, o lo que se gana con ella en circulación de la información se lo pierde en credibilidad?

-Hay una idea generalizada de que Internet es un territorio de libertad, pero lo primero que hay que decir es que no es ni libre ni gratuita. Para usarla siempre hay que pagar, como mínimo, una conexión. Económicamente cada vez es más poderosa. Internet es un territorio inabarcable. Todos tenemos con la red una relación diferente. Están los que creen que en Internet no se puede confiar de la misma manera que en un medio que firma sus noticias, y que tiene editores responsables. Pero yo creo que hoy hay sitios que resultan validados de distintas maneras. El fenómeno de los weblogs o diarios personales se da cada vez más. Hay sitios o foros donde se arman discusiones interesantes que otros leen, comentan y hacen circular. Y muchos de los nombres que uno puede ver allí, merecen credibilidad.

-¿Pero no es un medio en el que pasa mucho gato por liebre, también?

-Si, también hay que reconocer que Internet es un territorio al cual nos entregamos. Desconfiamos poco y deberíamos desconfiar más. Hay muchos sitios armados por emisores que no se responsabilizan por lo que dicen, que hacen circular información y testimonios de difícil comprobación, que acreditan o desacreditan trayectorias de personas o de productos, que hacen "operaciones"...

-¿Crece la tendencia a leer el diario por Internet?

-Lo que nosotros medimos en nuestra encuesta nacional de consumos culturales es que la gente está dispuesta a seguir comprando un diario en papel. Al lector de diario le gusta el papel. Le gusta el rito de leerlo a la hora del desayuno, doblarlo, llevarlo en el subte. Pero ha crecido la lectura de un segundo y tercer diario por Internet. Asociado a esto, hay otra cosa interesante, y es que los lectores de diarios hoy se actualizan online todo el tiempo. Hace 50 años que se dice que la lectura en papel tiene los días contados y, sin embargo, está más viva que nunca. Pero se suman nuevos formatos y, en ese sentido, digo que la migración no es hacia la pantalla sino hacia las pantallas. En esto tiene un papel importante la telefonía celular. Los celulares han resumido muchas de las tecnologías. Hoy un aparato de teléfono tiene cámara de fotos, reproducción de música, Internet, e-mail, juegos electrónicos. Es decir, resume tecnologías dispersas y las mete dentro de un aparato cada vez más chico, poderoso y barato. Las últimas cifras hablan de 22 millones de celulares: algo así como que tres de cada cuatro argentinos lo tienen.

-También desde el punto de vista social el celular tiene enormes efectos. ¿Puede considerárselo un elemento que favorece la democratización de la sociedad argentina?

-Si el siglo XXI es el siglo del ingreso a la sociedad de la información, el modo de ingreso de los sectores más pobres de nuestra sociedad es el celular y los juegos electrónicos. Esas son las dos ventanas de acceso en la Argentina de hoy. No el tener banda ancha ni la última tecnología en computadoras. Eso todavía es muy caro y tiene un uso muy segmentado, para sectores muy poderosos. Pero los jóvenes de los sectores más populares hoy pueden acceder a una tecnología de última generación que se ha abaratado mucho, sobre todo si se piensa en opciones como la línea control y las tarjetas. Aun cuando se cargue una suma mínima para hablar, siempre se tiene la posibilidad de recibir llamadas y, por lo tanto, de estar en red, de estar en el mundo tecnológico, de educarse, de recibir o responder pedidos de trabajo.

-¿En este sentido se puede hablar de un achicamiento de la brecha digital?

-Este acceso de los sectores de menores ingresos a las nuevas tecnologías forma parte de un achicamiento de la brecha digital. Los sectores mejor equipados, con mayores recursos tecnológicos y más educados en materia de nuevas tecnologías, son el ocho por ciento, que son los que reciben los mejores ingresos, los que veranean en la costa, los que viajan. Es un grupo muy pequeño en la Argentina.

-Visto así, la brecha sigue siendo inmensa...

-Claro. Pero desde el punto de vista del plomero, el electricista o la empleada doméstica, se están incorporando millones de personas a un universo de mayores posibilidades, no sólo de comunicación sino, incluso, de trabajo. Se los está metiendo en el mundo que se viene, que tiene más que ver con las pantallas y los teclados que con el lápiz y el papel. Y eso lo logró la telefonía celular. En el caso de los más chicos, ese achicamiento lo vemos por el lado de los videojuegos. Para los más humildes el locutorio no es sólo un punto de encuentro virtual, sino de encuentro físico. Cuando yo tenía 15 años, nos encontrábamos en el cordón de la verdad y charlábamos. El locutorio hoy es una plaza pública. Pero tiene la gracia de que es un poquito más seguro. También le empezamos a exigir al locutorio cosas que antes eran de la familia, como controlar a los chicos, que estén seguros, que no entren en sitios pornográficos. Ya hay muchos locutorios que filtran determinados sitios e incluso hay encargados que miran lo que están haciendo los más jóvenes.

-¿Por qué no avanza en la Argentina el llamado gobierno electrónico?

-La Argentina no tiene una política de sociedad de la información, o de gobierno electrónico. Su desarrollo es muy desigual y muy caótico si lo comparamos con otros países. Sin ir más lejos, Chile, donde los ciudadanos pueden hacer infinidad de trámites por Internet con enorme eficiencia. De todos modos, hay excepciones: por ejemplo, la AFIP y el Ministerio de Economía tienen un buen desarrollo electrónico. Anses también. Educ.ar también. Hay tres niveles de gobierno electrónico. El primero es el de la cartelera, con los datos básicos de los distintos organismos. El segundo brinda la posibilidad de interactuar con información específica: imprimir algo, por ejemplo. El tercer paso es el que todavía está menos maduro, y es el que debería permitir que todo el proceso pudiera ser online. Pero para eso hay pasos indispensables. Uno es el de la firma digital. Ya tenemos la ley, pero está mal instrumentada. Hay sectores del Estado muy atrasados.

-Desde el punto de vista educativo, ¿qué desafíos plantean las nuevas tecnologías?

-El uso cada vez más extendido de teléfonos celulares implica un rotundo cambio tecnológico y cultural. El nuevo entorno y las prácticas que promueve representan un desafío para el mundo escolar. No sólo porque los jóvenes se socializan cada vez más en esta segunda naturaleza que son las tecnologías, sino porque muchos de sus efectos -formas de la escritura, cambios en la percepción del tiempo y nuevos formatos culturales- no condicen con la actual estructura de la escuela.

-¿Qué papel juegan los docentes en este nuevo escenario?

-La insuficiente alfabetización digital de los docentes es un problema. Ha habido progresos, pero no alcanzan. Las escuelas argentinas no tienen el equipamiento que se requiere, sobre todo las escuelas del Estado. Todavía la computadora está ligada al gabinete de computación. El gran desafío es romper ese esquema según el cual la señorita Marta tiene la llave del gabinete y sólo lo abre los martes y jueves de dos a tres de la tarde para pasar a un modelo en el que los chicos incorporen Internet y las nuevas tecnologías en el aula. Desde el punto de vista del acceso, de la conectividad, la Argentina no está mal posicionada en el mundo -el 25 por ciento de los argentinos tiene acceso a Internet-, pero sí estamos mal en equipamiento, porque sigue siendo selectivo, para la gente de mayores ingresos. Por eso yo digo que los videojuegos y la telefonía celular son un modo de acceso. Educan, familiarizan con la tecnología digital a la gente de sectores populares. Creo que es muy necesario diseñar políticas públicas para crear rutas de equidad y acceso. El mercado sólo hace inforricos e infopobres.

-Los padres dicen de sus hijos: "¡Ay! pierden el tiempo en los jueguitos!" En los colegios dicen que la introducción del celular en las aulas está produciendo muchos dolores de cabeza, que por culpa de estas tecnologías los chicos no leen, se distraen, se saltean las jerarquías de la organización escolar...

-Estas nuevas tecnologías son complejas y presentan desafíos tan numerosos como inevitables. Pero no hay marcha atrás. Lo peor que podríamos hacer, como padres y educadores, sería demonizarlas. Con ellas se nos presentan los mismos desafíos que se presentaron con la televisión, sólo que ahora están dentro del aula. A decir verdad, la televisión siempre estuvo dentro del aula, porque aunque no hubiera allí un aparato encendido los chicos ya hace treinta o cuarenta años que se socializaron con la televisión en sus casas, que adquirieron su lenguaje, sus modismos. La escuela pudo evitar esto porque lo sorteó, lo puso a un costado. Pero con las nuevas tecnologías ya no lo puede hacer más. Por eso diría que la escuela tiene los desafíos de administrar esta tecnología y de usarla todo lo posible.

-El problema de administración se les presenta también a los padres. Cuándo comprar un celular a sus hijos, por ejemplo.

-Claro. Es una decisión muy difícil, porque hoy la amistad de los chicos, sus vínculos interpersonales, también forman parte de la Red. Es el modo en que se encuentran, se citan, se enamoran, se envían mensajes. Es un nuevo modo de sociabilidad, y estar o no estar en la Red marca la diferencia. Entonces, si yo le saco el celular a mi hija quizás la esté alejando del mundo. Es como decirle: "No vayas a la plaza porque hay chicos malos". Bueno, ésta es la calle, en realidad. Hay riesgos, hay dificultades. Pero a nosotros como padres lo que más nos cuesta es saber cómo intervenir en ese mundo, un mundo que muchas veces desconocemos. Chatear, abrir una cuenta en MSN, entender el MP3, el celular con cámara fotográfica se presentan como desafíos. Pero como estas tecnologías vinieron para quedarse, hay que administrarlas. Hay que exigirles a los chicos que apaguen los celulares en el aula, así como les exigimos que no griten, que no se paren, que no corran. Estamos en un mundo en el que hay viejos problemas con nuevos formatos.

-Pero la realidad es que hoy los chicos son más dispersos, que se llevan más materias, que tienen problemas concretos de atención...

-Es cierto, pero yo me pregunto si la escuela es capaz de motivar a los chicos y si los docentes son capaces de utilizar las nuevas tecnologías para motivarlos y para poner en marcha su capacidad de innovación. La desmotivación de los alumnos ¿no será consecuencia de docentes mal formados, mal pagados, que tienen que andar corriendo por todos lados? Le pedimos cada vez más a una pobre escuela que trata de no caerse, que vive en una encrucijada. A la escuela le tenemos que inyectar capacitación, tecnología, porque si no va a terminar quebrándose. Recibe demasiada presión social.

Por Carmen María Ramos
Para LA NACION
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Tela rasgada

Archivado en Sandra Russo • Fecha: 04-03-2006 00:00:00

Por Sandra Russo

“Pocas veces quedé tan cansado como esa noche. Al otro día le dije a mi hermano que estaba angustiado; que no sabía cuántas noches como ésa nos quedaban por delante.” Así terminaba su crónica Mariano, que tiene treinta y muy pocos, después de relatar extensamente cómo vivió su santo jueves en River, su noche Stone. Sensaciones semejantes a las que describió Mariano refirieron otros, más o menos jóvenes que él, sobre la fiesta de U2. El correo electrónico funcionó esta semana como un soporte de decenas de cronistas deseosos de comunicar ese tipo de excitación sudorosa y viral que se vivió en esos conciertos, aunque con los matices propios que exuda cada banda. Gente de veinte o cuarenta, con reflejos hormonales activados y autónomos. Gente con necesidad de expulsar algo de lo que tragó toda esa noche; gente lactante ávida de buena leche; gente con súbita vocación de chequear que eso que le atravesaba el pecho no era algo individual, sino una porción de la torta gigantesca de la que habían formado parte; gente buscando que el hechizo se convirtiera en palabras, y gente que, como Mariano, advertía que las palabras no designan casi nunca lo mejor que nos pasa: que lo mejor que nos pasa no se escribe, se siente; que no se comunica, se comparte; que no se dice, se vive.

“...que estaba angustiado; que no sabía cuántas noches como ésas nos quedaban por delante” leí en la pantalla, y un impulso me hizo levantarme de la silla y buscar en la biblioteca El cielo protector, de Paul Bowles. Cuando leí hace muchos años ese libro, hubo un párrafo que me estremeció de pies a cabeza. Y cuando vi la película de Bertolucci, que cierra el escritor hablando a cámara, me volví a estremecer porque él decía esas mismas palabras: “La muerte está siempre en camino, pero el hecho de que no sepamos cuándo llega parece suprimir la finitud de la vida. Lo que tanto odiamos es esa precisión terrible. Pero como no sabemos, llegamos a pensar que la vida es un pozo inagotable. Sin embargo, todas las cosas ocurren sólo un cierto número de veces, en realidad muy pocas. ¿Cuántas veces más recordarás cierta tarde de tu infancia, una tarde que es parte tan entrañable de tu ser que no puedes concebir siquiera tu vida sin ella? Quizá cuatro o cinco veces más. Quizá ni eso. ¿Cuántas veces más mirarás salir la luna llena?”.

Cuando terminé de releerlo comprendí con claridad la asociación entre las palabras de Mariano y las de Bowles. Sólo que Bowles las puso en boca de un personaje trágico, Port Moresby, que muere en el desierto, y Mariano usó las suyas para cerrar una crónica de un tipo de felicidad completa, un rato de plenitud, una excepción a la regla. Eso es lo que pescó Mariano y lo que hizo que el remate de su crónica lo dejara a uno desacomodado. Superpuesto a la excitación y la diversión, estaba ahí el sentimiento de la finitud. Acaso tenga algo que ver, no lo sé, el hecho de que el padre de Mariano está desaparecido. Quizás eso explique su sensibilidad rasante, su carne viva, porque la carne viva no está muerta.

Cada banda a su modo, los Stones y U2 vinieron a entregar extracto de un perfume que se huele pocas veces: eso es lo que dicen Mariano y Bowles. Eso mismo decía, con precisión exquisita, John Berger, cuando hablaba en una entrevista de esos momentos individuales o colectivos en los que dos personas o decenas de miles sienten algo que no se puede traducir en palabras, algo que todavía no tiene nombre ni forma, pero que es experimentado como un rayo de luz, como una inyección intravenosa en el alma.

Toda la industria del entretenimiento, la fastuosa, millonaria, colosal industria del entretenimiento, yace sobre la necesidad de distraer a la gente del sentimiento de finitud. En definitiva, a ese mar indigerible van a dar todos los ríos del hastío, el aburrimiento y el vacío. La industria del entretenimiento dirige sus productos hacia ahí, dispara sus cañitas voladoras para evitar que la gente se pregunte si hay o no hay un cielo protector que esté amparándola. Los resortes más burdos, masivos y previsibles de esa industria resuelven la ecuación a través de diferentes formas de alienación individual y colectiva. El hombre solitario que se deja ir en la pantalla televisiva y mastica el popcorn de la intrascendencia; la masa que viva a un ídolo cuyo nombre se olvidará mañana, pero del que consume todo el merchandising.

Pero en la industria del entretenimiento, en la que obviamente y en última instancia se inscriben también estas grandes bandas, hay algunos aspectos centrales que disparan fenómenos inexplicables, esos que no tienen nombre. Tanto los Stones como U2, cada uno a su manera, física o mental, festiva o politizada, rasgan la tela y hacen un tajo: en sus shows, el público, transpirado el de los Stones, conmovido el de U2, revive, se reanima, resucita, se despierta, reacciona, vibra, late, llora, ríe, canta, baila, ama. Eso no se puede fabricar. Eso pasa por afuera de todas las reglas del mercadeo, que puede fabricar ídolos pero no ese tipo de ídolos que siembran preguntas interesantes. Y es ahí cuando se abren, como senderos del jardín que se bifurcan, la industria cultural y el arte. La industria cultural distrae. El arte, en cambio, suele conectar a la gente con cierto tipo de misterios, con una inquietud vital.

En estos días, el correo electrónico fue el soporte por el que se deslizaron decenas de testimonios de gente que mezcló adrenalina con esos signos de interrogación. Y más allá de las particularidades de los Stones y U2, más allá del fasto que impregna sus shows y de la maquinaria que arrastran, uno tiende a creer, por las preguntas en el aire que dejaron en tantos, que ellos generan ondas expansivas del otro lado, en el campo, en las tribunas. Que la industria del entretenimiento es perforable. Que por las rasgaduras de su tela puede drenar algo de esencia, algo de magia y algo de verdad. Y entonces ahí, en ese instante, la música no entretiene: señala un desvío.

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Si no hay, se planta

Archivado en Juan Gelman • Fecha: 03-03-2006 00:00:00

Por Juan Gelman

Es notorio que W. Bush no encontró en Irak armas de destrucción masiva (ADM), justificación central de la invasión. Como no hubo, intentó que hubiera: tres fuentes de los servicios de espionaje de EE.UU. y una cercana al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas así lo confirmaron a la periodista Larisa Alexandrovna (rawstory.com/news, 5/1/06). La historia no carece de ribetes absurdos.

Las ADM no aparecían luego de que W. Bush inaugurara una mentira tras otra. Se recuerda –apenas un ejemplo– el clamor de que Saddam Hussein había tratado de comprar uranio a Níger, una “prueba” que el entonces secretario de Estado, Colin Powell, esgrimió con patética energía ante el Consejo de Seguridad de la ONU para lograr su apoyo a la invasión. La Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) comprobó que eran falsos los documentos en que la acusación se basaba. Otro fiasco, el de la versión que quiso que un funcionario iraquí se hubiera reunido en Praga, antes del 11/9, con Mohammed Atta, piloto del primer avión que se estrelló contra las Torres Gemelas, obligó a una retractación de la CIA y de los servicios checos que habían corroborado la especie. Una tensa ansiedad comenzó a mostrar su rostro en los pasillos de la Casa Blanca y Donald Rumsfeld empezó a tallar.

Aun antes de la invasión, el Pentágono había enviado a Irak personal operativo de la supersecreta Oficina de Planes Especiales (OSP, por sus siglas en inglés) en misiones que autorizaba Douglas Feith, subsecretario de política de la Defensa entonces y hoy acusado de pasar información clasificada a la Embajada de Israel en Washington. Esas misiones, tan envueltas en oscuridad como la misma OSP, se repitieron después del derrocamiento de Hussein. Alexandrovna menciona en particular a un grupo de tareas integrado por cuatro o cinco operativos que en la segunda mitad del 2003 no buscó las ADM sino la forma de que aparecieran.

“‘Llegaron en el verano del 2003 y entrevistaron a iraquíes’, dijo la fuente de la ONU. Empezaron a hablar de las ADM y dijeron (a esos agentes de inteligencia iraquíes) que ‘nuestro presidente está en problemas. Fue a la guerra diciendo que había ADM y no hay ADM. ¿Qué podemos hacer? ¿Nos pueden ayudar?’”, cita la periodista. La misma fuente le informó que los agentes iraquíes comprendieron rápidamente lo que les estaban pidiendo los norteamericanos: “Que proporcionaran ADM para que las fuerzas de la coalición las encontraran”. Una pretensión absurda: cualquier inspección, por somera que fuese, descubriría que las armas plantadas no eran de origen iraquí ni respondían a la tecnología de uso bajo Saddam Hussein. La desesperación suele dar malos consejos.

Los medios norteamericanos, mientras tanto, martilleaban los sonsonetes bushianos: “Los mejores expertos y científicos nucleares de laboratorios como el de Oak Ridge comparten las evaluaciones de la CIA”, es decir que Bagdad había puesto en marcha un programa de fabricación de armas nucleares (The New York Times, 13/9/2002). Y no se crea que esto ha cesado: voceros empedernidos de los “halcones-gallina” insisten en que Irak desarrollaba un programa nuclear y algunos, como Stephen F. Hayes, pretenden que el régimen de Hussein entrenó “a miles de terroristas islámicos radicales” como probarían “unos 2 millones de fotos y documentos” hallados después de la invasión (The Weekly Standard, 16/1/06). Ni la Casa Blanca ni los medios han presentado hasta ahora alguna de esas “evidencias”. Eso sí, aparecieron las fotos de los torturados en Abu Ghraib.

Esa insistencia es perversa, pero explicable: hay que demostrar que W. Bush no se equivocó al desatar la guerra contra Irak –lo dice él mismo–, de manera que tampoco se equivocará cuando llegue la prevista contra Irán. El machaqueo de los medios es inherente a ese objetivo y bien lo sabe el Pentágono: invirtió más de mil millones de dólares solamente en el período que va del 2003 a mediados del 2005 para que diversas agencias se ocuparan de promover en los medios la imagen de los militares empeñados en “la guerra mundial contra el terrorismo” (The News Standard, 22/2/06). En vísperas de las elecciones en Irak se supo que el Pentágono había destinado otros 300 millones de dólares a operativos de guerra psicológica “que incluyen la colocación de mensajes favorables a Washington en los medios de todo el mundo, incluso de los países aliados, ocultando que la fuente es el gobierno norteamericano” (The Guardian, 15/12/06). Esta revelación se produjo cuando se encendía la controversia que despertó otra: los militares estadounidenses pagan a distintos medios iraquíes para que den “noticias buenas” sobre la situación en el país ocupado. Fracasaron en el intento de plantar ADM en Irak. Más fácil es plantar artículos en la prensa.

El crescendo de las acusaciones contra Irán, tampoco probadas, es un presagio de que podría volver al mundo el espectáculo siniestro de los hongos atómicos 60 años después de Hiroshima y Nagasaki: en el plan de ataque del Pentágono está previsto el uso de bombas nucleares “limpias” contra 450 blancos en territorio iraní donde se supone que Teherán enriquece uranio para la guerra. Según un estudio del teniente coronel del ejército estadounidense Warner D. Farr, Israel poseía unos 400 artefactos nucleares y termonucleares en 1997 (www.au.af.mil) –a saber cuántos tiene ahora– y sus fuerzas armadas estarán listas a fines de marzo para contribuir a la tarea de bombardear Irán (The Sunday Times, 11/12/05). La OIEA se cansó de llevar a cabo inspecciones sin preaviso de las instalaciones nucleares iraníes, pero nunca ha podido inspeccionar las de Israel. También aquí se aplica el dicho conocido: todos los países son iguales, sólo que algunos más que otros.

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-63814-2006-03-03.html

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Fabricar la muerte

Archivado en Osvaldo Bayer • Fecha: 01-03-2006 08:38:19

Por Osvaldo Bayer
Desde Alemania

Ellos creyeron que todo iba a permanecer escondido. Pero no, poco a poco va quedando todo en descubierto. Hasta aquí, en Alemania, se van a recordar los treinta años de la dictadura militar que implantó “la muerte argentina”, la desaparición de personas. El 24 de marzo se harán en Berlín y en varias universidades alemanas actos recordatorios y seminarios de estudio de cómo fueron posibles tales crímenes de lesa humanidad. Por supuesto, siempre se tienen en cuenta las atrocidades que ocurrieron también en este país, durante el nazismo hitleriano.

En esos actos que tendrán lugar en Alemania se recordará especialmente a los 78 desaparecidos de origen alemán en la Argentina de los militares. Hace muy poco se recordó a dos de ellos: Elisabeth Käsemann y Klaus Zieschank, los dos estudiantes. La primera, nacida en Alemania, que fue secuestrada, prisionera en el campo de concentración “El Vesubio”, comandado por el teniente coronel Durán Sáenz, y finalmente asesinada en un tiroteo que no existió; el segundo, nacido en la Argentina, secuestrado en los primeros días de la dictadura, fue visto en campos de concentración y su cuerpo fue arrojado desde un avión al Río de la Plata.

Elisabeth estudiaba sociología en Buenos Aires y durante la dictadura preparaba documentos para los perseguidos por aquélla. Y así podían salir del país. Klaus, después de recibirse de bachiller en Buenos Aires, fue becado para estudiar en Munich. En las primeras vacaciones trajo dinero de los estudiantes alemanes para entregárselos a los chilenos perseguidos por Pinochet. Esto fue comunicado por los sicarios de la dictadura chilena a los militares de Videla y, cuando Klaus llegó a Buenos Aires, fue secuestrado y desaparecido. Dos jóvenes, que tenían razón de luchar contra dictaduras que habían tomado el poder político en forma ilegal. Por eso, lo más hermoso del acto que se realizó en Alemania fue comparar a esos dos estudiantes muertos en la Argentina con las figuras de dos jóvenes alemanas que dieron su vida en su lucha contra el nazismo: Sophie Scholl y Libertas Schulze-Boysen. La primera, estudiante de la Universidad de Munich –protagonista del grupo antinazi “la Rosa Blanca”–, fue detenida por repartir volantes donde se denunciaba la existencia de campos de concentración y el asesinato con gas de judíos y enemigos del régimen. Se le hizo un juicio sumario y de inmediato se la condenó a la guillotina. Libertas Schultze-Boysen fue también condenada a muerte por un tribunal nazi, en 1942, y murió bajo la guillotina. Ella perteneció a un grupo de resistencia contra el nazismo, en Berlín, durante la guerra.

Cuatro seres jóvenes que dieron sus vidas por la dignidad. Cuatro crímenes para el espanto. Con una diferencia. Por lo menos los nazis dieron la cara, les hicieron un juicio de pura farsa y firmaron la condena a muerte. Los militares argentinos dijeron que sus víctimas “habían desaparecido”. El general Videla, con una expresión de cinismo total, lo declaró y reafirmó varias veces: “No están ni muertos ni vivos, están desaparecidos”. Además de la crueldad, el cinismo.

Sobre Elisabeth y Klaus, Sophie y Libertas, el cine alemán se hizo presente y filmó sus vidas, de los dos primeros en documentales dirigidos por Frieder Wagner; de las víctimas nazis no sólo se rodaron documentales, sino también films con actores. Después del 24 de marzo presentaremos los cuatro films en la Argentina, en seminarios al efecto, para debatir la problemática del crimen político, del heroísmo de los luchadores contra el totalitarismo, de los regímenes de la muerte y de la obligación moral de la lucha por la libertad.

Y hay otra lucha a la cual no hay que perder de vista. O tal vez iniciarla, ya que son pocos los hombres y las mujeres dignas que han puesto su vista en ello: el no a la venta de armas. O por lo menos denunciar el cinismo que significa que mientras en Naciones Unidas se hable de la paz mundial, permanentemente, los países fabricantes de armas sigan vendiéndolas con toda impudicia a cada uno de los países con litigios. Por ejemplo –como ya hemos denunciado en estas páginas–, Estados Unidos y Europa venden armas a Israel y al mismo tiempo a los países árabes.

Acaban de publicarse informaciones que confirman todo eso. Empezando con las estadísticas. En el 2003, los gastos de armamentismo subieron un once por ciento. Y en el 2004 llegaron a superar los mil millones de dólares. ¿Lo repetimos? Mil millones de dólares. Según estos datos oficiales, las ganancias de las cien empresas principales de fábrica de armas son más abultadas que el producto bruto-social de los 61 países más pobres del mundo, juntos. Con el dinero que costaron las diez mil bombas que se arrojaron en la guerra del Golfo se hubiera podido vacunar a diez millones de niños contra la poliomielitis, el sarampión y el tétano. Repitamos, diez millones de niños.

¿Por qué tantas armas, si en el 2003 murieron 625 personas por actos terroristas y diez millones de seres humanos por enfermedades infecciosas? Repitamos... no, no repitamos porque si no nos vamos a volver locos. Si en vez de fabricar armas se hicieran obras de beneficio social, todos, todos, tendrían su vivienda. Y paz que significa vida.

Todo esto se puede ver en el valioso documental austríaco de Karin Bock, llamado El precio de la guerra. Algo que tendrían que ver todos los colegios del mundo y discutirlo con los políticos de turno. El Premio Nobel alternativo Jakob von Uexküll propone, en ese film, la creación de un Consejo sobre el Futuro del Mundo, que justamente sólo se dedique a discutir el problema de las armas en el mundo. Pero al mismo tiempo llegó la noticia: Alemania le acaba de vender pistolas ametralladoras a Indonesia, la MP5. Además, está ya listo un submarino para ese país y la construcción juntos de corbetas de guerra. Holanda le venderá otros buques de guerra y la empresa europea EADS, helicópteros. El ejército indonesio cometió cuantiosos crímenes contra su población en 1999.

Sí, todas estas noticias justo cuando se cumplen noventa años de la batalla de Verdún, en la primera guerra europea, 1916. Batalla que costó la vida de 300.000 soldados de los dos países; se calcula que cayeron seis mil soldados por día. El horror más indescriptible. Jóvenes. Murieron como ratas. Señalan los historiadores que al final, para no seguir en ese infierno, los soldados se cortaban una mano o se herían a sí mismos para que los retiraran. En las primeras 24 horas de la batalla se disparó un millón de proyectiles. Allí están, siempre, las miles de cruces en las sepulturas. El 21 de febrero de este año, alemanes y franceses se reunieron. Se escuchó un concierto de música de Mozart, Schubert, Brahms y Gounod. La emoción invadió a todos. Pero, la impotencia. El único consuelo fue que no se pasearon banderas ni se tocaron marchas militares. Pero, igual, ya era tarde, demasiado tarde para todo. Los ojos jóvenes yacían debajo de esa tierra, para siempre. Muertos sin ningún sentido.

Sí, Mozart, Schubert, Brahms y Gounod, pero los fabricantes de armas siguen ganando fortunas.

El único gran consuelo lo experimenté en la ciudad de Bonn, el día del nacimiento de Mozart. De pronto, todas las campanas de la ciudad comenzaron a sonar saludando al tan querido músico. Fue cuando pensé: nunca van a sonar las campanas para saludar a un fabricante de armas, a un genocida, a un desaparecedor. Pero sí para Mozart, pura alma, pura música, puros sueños, pura poesía.

Sí, aquí en el Rin estamos en pleno Carnaval. Todo es disfraz tendiendo —a propósito– al mamarracho. Los más mamarrachos van vestidos de militares: es una tradición. Lo introdujeron los renanos cuando estaban ocupados por Napoleón. Para demostrar su oposición a la ocupación extranjera, los varones salieron en Carnaval disfrazados de militares ridículos y marchaban en orden cerrado haciendo piruetas. Hoy se ve en los corsos a mariscales con mostachos llenos de moco o soldados condecorados hasta en la bragueta. Lástima que aquel fatídico 1º de septiembre de 1939, los que tuvieron que marchar al frente no se comportaron con la misma agudeza y coraje.

Pero siempre hay reacciones positivas. Por ejemplo, el periodista Hans W. Korfmann, del diario Frankfurter Rundschau, que ridiculizó el llamado “Biathlon”, donde los esquiadores corren con sus esquíes por la nieve llevando una carabina en la espalda. De pronto se detienen y disparan cinco tiros a blancos puestos a la distancia. Se pregunta el periodista por qué o quién militarizó así los juegos en la nieve. Y llegó a la conclusión de que esas pruebas fueron impuestas por Hitler en las Olimpíadas de 1936. Interrumpir la carrera para tirar balas, cargar el arma como un soldado. Y cómo desde el televisor el relator va gritando como un suboficial: “Y ahora, Michael Greis ya llega al stand de tiro, se pone en posición, apunten... ¡fuego...!”, y el público grita como si el tirador hubiera pegado en el corazón de alguien. Luego, lo mismo con las esquiadoras, fusil al hombro, no demorarse, “tomar posición, apunten, ¡fuegooo!”.

El periodista califica de ridícula, militarista y de inspiración nazi esta variante. Propone, por ejemplo, que cuando lleguen al stand de tiro, los esquiadores del biathlon jueguen partidas de ajedrez simultáneas para meter la rapidez mental en la rapidez muscular.

Después, en el mismo diario, un historiador –que nunca falta– desmintió que haya sido Hitler quien impulsó el tiro en el biathlon. Dice que era ya en los años veinte una costumbre de los cazadores de montaña, pararse y matar ciervos. Quien mataba más ciervos y llegaba primero ganaba. Como sea. La caza no es un deporte, es ya una “mandada de parte” de señores bien, bien disfrazados. Ojalá que los deportistas en el futuro se nieguen a arrastrar el arma en sus espaldas y en vez de tirar tiros jueguen al ajedrez.

¿Y cuándo los obreros de las empresas de armas se van a negar a fabricarlas?

http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/contratapa/13-63573-2006-02-25.html

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Edouard Balladur: "Tengo la utopía de un liberalismo moral"

Archivado en LaNación Mundo • Fecha: 01-03-2006 00:00:00

Opina el ex primer ministro de Francia

PARIS.– Cuando era primer ministro francés, Edouard Balladur solía ser representado en las caricaturas del diario Le Monde como un personaje de la corte de Luis XV: con coleta enmoñada, chaquetón de raso, culotte y puños de encaje. Probablemente nadie haya sido capaz de describir mejor ­­a ese liberal con perfil de Borbón que dirigió los destinos de Francia entre 1992 y 1995. Su porte austero y aristocrático, sus modales refinados y su actitud distante lo delatan como un auténtico representante de la elite que gobierna este país.

Como sus pares, ese hombre de 76 años, que ha pasado tres décadas de su vida en el corazón del poder y que declara que tiene “la utopía de un liberalismo moral”, puso su existencia al servicio de Francia y de una ambición. Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados y miembro del partido de gobierno, Edouard Balladur es una de las diez personalidades políticas más importantes del país.

En 1986, durante la primera “cohabitación” entre el presidente socialista François Mitterrand y el primer ministro neogaullista Jacques Chirac, ocupó la cartera de Economía y Privatizaciones. Desde ese cargo estratégico, imaginó y aplicó la única reforma liberal de la sociedad francesa.

En 1993, en la segunda "cohabitación" de la derecha con Mitterand, fue propulsado al cargo de primer ministro para preservar a Chirac del desgaste político y permitirle que se preparara para las elecciones presidenciales de 1995. Balladur siempre desmintió la existencia de un pacto.

Alentado por una auténtica popularidad, Balladur lanzó su candidatura a la presidencia contra Chirac. Esa maniobra, apoyada por Nicolas Sarkozy, provocó una profunda división en las filas del gaullismo. Edouard Balladur fue derrotado en la primera vuelta.

Su intensa actividad política no le impidió hallar tiempo para reflexionar y escribir sobre el ejercicio del poder a un ritmo de una publicación cada año. En su último libro, "Maquiavelo en democracia. Mecánica del poder", se libra a una reflexión lúcida y desencantada de la práctica política en terreno democrático.

Balladur es de aquellos que creen firmemente que los países deben respetar sus compromisos internacionales. De pronto, entre frase y frase, puede mirar fijamente a su interlocutor y decir: "La primera cosa que aprendí en política fue que un país siempre debe pagar sus deudas. Francia nunca dejó de hacerlo, aun en las situaciones más críticas. Por esa razón siempre tendrá crédito".

El ex primer ministro recibió a LA NACIÓN en sus oficinas de la Asamblea Nacional.

-Después de leer su último libro es difícil no pensar en el fundador de Le Monde. Hubert Beuve-Méry solía definirse como "un escéptico positivo" con respecto al destino del mundo. Usted tampoco parece hacerse demasiadas ilusiones con la naturaleza de la política, pero considera que igual hay que practicarla.

-Yo me definiría más bien como un idealista. La política sólo se justifica y se explica cuando nace del deseo de ser útil y de progresar. Pero, como la naturaleza humana es como es, uno enfrenta dos problemas diferentes: conquistar el poder y ejercerlo. En la conquista del poder, efectivamente podríamos hablar de escepticismo. Se puede decir que los hombres son siempre los mismos, en cualquier época y civilización. Por el contrario, si se trata del ejercicio del poder, el idealismo recupera todo su sentido. La conquista del poder sólo tiene razón de ser si se hace algo bueno con él, algo útil. Ese es el objetivo de mi libro. No es una reflexión pesimista. Es un libro lúcido, animado por el deseo de desmitificar muchas cosas. Desde el siglo XVI, cuando Maquiavelo desgarró el velo y dijo toda la verdad sobre la práctica política, las cosas no han cambiado demasiado. Por entonces, Maquiavelo describió un universo totalmente diferente del que imaginaba la Europa cristiana del buen príncipe, virtuoso y moral. Doscientos años después -con la filosofía del Siglo de las Luces, el liberalismo y la democracia- los hombres se dijeron: "Maquiavelo terminó. A partir de ahora estaremos gobernados por la virtud". Yo creo, por el contrario, que el objetivo de la democracia contemporánea y mediática sigue siendo mejorar la suerte de los pueblos, pero sus métodos no son necesariamente mejores, aunque probablemente sean menos crueles que en la época de Maquiavelo.

-Pero entonces, ¿cómo hacer política en el sentido noble del término?

-Por empezar, no hay que engañarse. Lo que es interesante en el poder es hacer evolucionar las cosas. Mire usted los países de América latina. Muchos de ellos pasaron por medio siglo de graves dificultades. Con altibajos, con retrocesos, la situación es hoy mejor que hace 50 años. Porque hubo esfuerzos en favor de la paz, la democracia y la libertad. Esto, naturalmente, no quiere decir que América latina sea hoy un mundo ideal. Tampoco Europa lo es.

-En 1992 usted publicó "De modas y de convicciones". En ese libro, que defendía el liberalismo, decía, sin embargo, que su aplicación a ultranza provocaría un retorno del socialismo en muchas regiones del mundo. Ese es el caso en América latina, donde, después de un período de ultraliberalismo, los gobiernos de izquierda son cada vez más frecuentes.

-En aquella época fui aún más lejos. Durante una visita a los países de Europa del Este, presa de una fiebre de liberación, dije a sus dirigentes: "Si los defraudan, vuestros pueblos sentirán la nostalgia del comunismo, que, al menos, podrá tranquilizarlos aun en mediocres condiciones". Con el liberalismo sucedió lo mismo, porque se trata de una falsa concepción del liberalismo. Siempre pensé, dije y escribí que el liberalismo era mejor que la coacción. También dije que esto suponía que fuera un liberalismo ordenado y sometido a leyes, a reglas. Los jueces deben controlar el liberalismo. Compartido quiere decir que debe beneficiar a todos. Esa era mi concepción cuando fui ministro de Finanzas, de 1986 a 1988, época en la que hice la reforma liberal y económica, privatizando, liberando precios, reduciendo impuestos y promoviendo el capitalismo popular. Por entonces, estábamos en plena moda ultraliberal. Por defender un liberalismo ordenado y compartido, otros liberales me veían como un peligroso dirigista. Por un lado, me consideraban la esencia del liberal y, por otro, el modelo del dirigista partidario del Estado.

-¿Y cuál es la verdad?

-Las dos cosas son ciertas. Yo tenía dos preocupaciones: el retorno del progreso económico con una mayor libertad y que esa libertad estuviera sometida a la ley.

-Lo que usted dice significa que, para que el liberalismo sea un sistema justo, es necesario un Estado fuerte...

-... para hacer respetar la ley y no para intervenir en todos los terrenos, sustituyendo a los individuos. Mi concepción del liberalismo es la de los grandes autores liberales del siglo XIX. Ninguno de ellos dijo que cualquiera podía hacer lo que le diera la gana en perjuicio de los demás. El verdadero liberalismo afirma: el hombre es libre, pero está obligado a respetar una moral expresada por la ley y defendida por la Justicia.

-Entonces, en los países en vías de desarrollo el liberalismo es casi imposible.

-Es difícil, pero no imposible. Hay que ser paciente y esperar la necesaria transición.

-En todo caso, incluso en Francia, su prédica no fue escuchada.

-¿Por qué no? ¿Porque no fui elegido presidente? [Risas.] Desde hace unos años, tratar a alguien de liberal en Francia es una forma de descalificarlo. Pero yo reivindico mi condición de liberal. Creo que el modelo francés de un Estado omnipresente está perimido. Creo más en los contratos, en los acuerdos entre individuos, que en las prohibiciones o autorizaciones decididas por el Estado. En otras palabras, soy hostil a la concepción jacobina de la sociedad.

-Otro aspecto que también parece caracterizar su pensamiento es una especie de miedo a las utopías. ¿Toda utopía está condenada al extremismo?

-Respeto de las utopías, cada uno tiene la suya. Yo tengo la utopía del poder político moral, de un liberalismo moral. Lo que temo en las utopías son los medios puestos a su servicio y la pretensión de cambiar la naturaleza del hombre. No estoy seguro de que el hombre pueda avanzar mucho más en sus cualidades morales. Mire el siglo XX, un siglo trágico, fértil en masacres y genocidios, en guerras con millones de muertos. Europa era esa vieja tierra cristiana donde habían nacido el liberalismo, la filosofía, el optimismo, la generosidad y el idealismo. Y fue justamente aquí donde todos esos optimismos instauraron la opresión y la tiranía en nombre de la utopía. Es una lección terrible, un retroceso moral extraordinario. Si alguien hubiera dicho a un europeo del siglo XIX que ese gran período de liberación de las naciones y los individuos terminaría cien años después en campos de concentración, gulags, hornos crematorios y masacres, él habría pensado que su interlocutor deliraba.

-A su juicio, ¿qué fue lo que pasó?

-No se pueden explicar el nazismo y el comunismo de la misma forma. Pero, de modo general, todo fue producto del exceso de utopismo que pretendía crear un hombre nuevo. No hay nada peor que esa idea. Al ver que los pueblos civilizados de la vieja Europa se abalanzaron a los brazos de semejantes tiranías en nombre del hombre nuevo, sólo se puede deducir que el progreso nunca es permanente, que siempre hay retrocesos. Es cierto: el comunismo y el nazismo no fueron lo mismo. Pero, mirando los resultados, ¿acaso es muy diferente matar a los hombres porque pertenecen a una raza o matarlos porque pertenecen a una clase social?

-Francia vive en agitación permanente desde hace meses. ¿Cree que este país está en crisis o que está perdiendo su identidad, como dicen muchos?

-Para comenzar, Francia es mucho menos poderosa que hace 50 años. Para un país como el nuestro, que tuvo un papel tan importante en la historia del mundo, ésta es una constatación algo amarga. ¿Y qué se les dice a los franceses ? "Sólo en el marco europeo seguirán siendo poderosos e influyentes en el mundo. Para ello es necesario actuar con el acuerdo de los demás países europeos." Para los franceses, ese discurso no sólo significa el abandono de su soberanía, sino el abandono de una parte de su propio ser. El mundo cambió. Antes era fácil integrar a 200.000 personas. Hoy es más difícil integrar a dos millones. Además, los nuevos inmigrantes quieren conservar su identidad, su manera de vivir, su religión -lo que es normal- y su universo psicológico. En Francia cada vez más se habla de "comunidades". Esto es contrario a la ideología republicana. Antes no era así. En el mundo actual, cada vez son más los países constituidos por comunidades a las que ni siquiera intentan integrar. El problema es que la aceptación de la diversidad es difícil para un francés, cuyo modelo de vida está fundado en la unidad y la uniformidad. Aun entre países occidentales, con casi la misma historia, las necesidades sociales son diferentes. Pienso, por ejemplo, en Italia o España, países que quizá necesitarían ir hacia una mayor unidad. Francia, cuya unidad nacional es una de las más viejas de Europa, debería encaminarse hacia una mayor diversidad.

-¿Lo mismo se podría decir de Europa?

- Al principio, la política era "todo el mundo hace lo mismo", porque éramos sólo seis países de Europa occidental. Después fuimos diez, doce, quince y, ahora, veinticinco, con niveles muy diferentes de desarrollo. Los diez países que acabamos de acoger representan el veinte por ciento de la población de la UE y sólo el cinco por ciento de la riqueza producida. Ellos vivieron bajo la tiranía soviética durante dos generaciones, nosotros no. La idea de que haremos avanzar a 25 o 27 países al mismo ritmo es falsa. Tomemos el caso del euro. Somos doce en el euro, no veintisiete, porque los demás no están listos. ¿Acaso era necesario no hacer el euro porque no podíamos hacerlo todos? No, era mejor hacerlo entre doce países que no hacerlo. El mundo moderno tiene una doble característica contradictoria: por un lado, necesita crear vastos conjuntos regionales -el ALCA, el Mercosur, la Unión Europea- y, por el otro, necesita respetar la diversidad y la personalidad de cada uno.

-Pero si Europa puede ser construida en la diversidad, ¿por qué no aceptar, entonces, a Turquía o a Israel?

-Porque hay una exigencia primera: la unidad. Hay que poder tomar decisiones conjuntas. Si queremos que Europa sea únicamente una zona económica, entonces podemos aceptar a Israel, Marruecos o Turquía. Podremos, así, crear en torno del Mediterráneo una gran entidad económica. Pero si queremos que Europa sea un organismo capaz de tomar decisiones importantes y de tener la misma posición en los foros internacionales -por ejemplo, ante la Organización Mundial del Comercio o cuando se trata la reorganización de la Alianza Atlántica-, entonces no podemos ser una Europa de 35 miembros. Nunca conseguiríamos ponernos de acuerdo.

Por Luisa Corradini
Para LA NACION

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