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Thérèse Delpech: "El programa nuclear de Irán no es pacífico"

Archivado en LaNación Mundo • Fecha: 21-12-2005 00:00:00

Visión de una experta en energía atómica

PARIS.– Las diatribas del presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, contra Israel –manifestó su deseo de que desapareciera del mapa de Medio Oriente y puso en duda la existencia del Holocausto– causaron irritación y preocupación en todo el mundo: nadie olvida que Irán es una potencia nuclear.

Sin embargo, la investigadora francesa Thérèse Delpech no cree que el programa de desarrollo de armas atómicas en Irán pueda justificarse en una presunta amenaza israelí. “Hay que mirar las fechas en que se dio impulso a programas nucleares en Irán. La primera vez fue con el sha, durante los años 60, y en esa época Irán tenía excelentes relaciones con Israel. La segunda vez, en 1985, el problema mayor era el de la guerra con Irak”, dijo a LA NACION.

Para Delpech, miembro del colegio de comisionados de la Comisión de las Naciones Unidas de Vigilancia, Verificación e Inspección (Unmovic), “Irán es una potencia regional con ambiciones regionales”, y es curioso que el régimen iraní desarrolle un programa nuclear militar, ya que, como subraya, “dos de sus principales problemas de seguridad desaparecieron: el régimen talibán y Saddam Hussein”.

Delpech cree que la proliferación representa un problema serio, en especial porque a menudo no se conocen las doctrinas militares para el uso de armas de destrucción masiva en ciertos países que las ambicionan. Experta en proliferación, directora de asuntos estratégicos del Centro de Energía Atómica de Francia (CEA), la autora de "Política del caos" (Fondo de Cultura Económica) cree que la amenaza que representa la proliferación de armas de destrucción masiva ocupa en el siglo XXI el primer lugar en el orden de las preocupaciones, en parte porque se desconocen las intenciones de los nuevos actores.

A escasos metros de la Torre Eiffel, en el muy protegido Centro de Energía Atómica francés, donde se requieren códigos secretos para abrir las puertas de los pasillos que separan los diferentes sectores, en función del nivel de riesgo, Delpech explicó a este redactor por qué vivimos en una época de incertidumbre nuclear.

-¿Cuáles son las ambiciones de Irán?

-Hay una voluntad de hegemonía regional que reconocen -y temen- todos los países del Medio Oriente. Para mostrar su poder, los iraníes primero demostraron, al realizar pruebas balísticas con sus misiles Shihab 3, que tenían vectores capaces de alcanzar cualquier punto de la región.

-Sin embargo, Irán afirma que el suyo es un programa con fines pacíficos.

-Si fuera un programa pacífico, la estructura estaría configurada de otra manera. Hoy Irán tiene un reactor construido por los rusos en Busher, con combustible que proveen los rusos y que luego de ser utilizado tiene que volver a Rusia. Del otro lado hay una instalación (en Natanz) en la que tienen la intención de construir 50.000 centrifugadoras. No tiene ninguna lógica presentar esto como un programa con fines pacíficos. También se supo, después de las revelaciones del dirigente libio Muammar Khadafy sobre las adquisiciones de su país, que Irán adquirió tecnología de centrifugadoras P2, capaces de producir uranio enriquecido más rápido. Hay una lista increíble de mentiras o de simulaciones que cada día los delata más.

-¿Cree que las negociaciones tendrán resultado positivo?

-En este punto, incluso los europeos son muy prudentes, porque ya hay varios intentos realizados para alcanzar un acuerdo. El objetivo es no sólo obtener la suspensión, sino también la cesación de las actividades. En este punto, los iraníes nunca dijeron estar de acuerdo. Las probabilidades de que estas negociaciones tengan éxito son escasas.

-¿Cree que ahora los riesgos de proliferación nuclear son más importantes que durante la Guerra Fría?

-Durante la Guerra Fría había una buena cooperación entre los dos bloques, al menos en el tema nuclear. Había un control común del Este y del Oeste para cuidar que la tecnología nuclear necesaria para la construcción de armas atómicas no proliferara. El mejor ejemplo de esta cooperación es el Tratado de No Proliferación (TNP), firmado durante la Guerra Fría, en 1967. Los Estados Unidos y la URSS se preocuparon por que este tratado se aplicara. Luego de la primera explosión que hizo China, en 1964, se comenzó a negociar para ampliar el tratado, porque se constató que estas nuevas armas estaban saliendo del esquema. Otro elemento que se conoció luego de creado el tratado fue la "explosión pacífica" de la India, en 1974. Todos comprendieron que era un ensayo nuclear de los indios. Durante la Guerra Fría, la principal amenaza era un enfrentamiento Este-Oeste. La proliferación estaba en un segundo plano.

-¿La preocupación por la proliferación surgió una vez caída la Cortina de Hierro?

-Como la amenaza Este-Oeste desapareció, la proliferación, que estaba en un segundo lugar, se trasladó al primero. Contrariamente a la situación de la Guerra Fría, estamos en relación con países cuyas doctrinas militares y de uso de armas no convencionales desconocemos totalmente. Existían librerías enteras sobre la doctrina nuclear soviética. Sobre la doctrina libia, norcoreana o iraní no hay nada, e incluso se sabe poco sobre la doctrina israelí.

-¿Qué queda del equilibrio que existía con estas armas, basado en la comprensión de la destrucción mutua asegurada (MAD)?

-La MAD es una doctrina que pertenece al pasado. Existió cuando había dos adversarios con capacidades nucleares comparables. Hoy no se puede encontrar en ningún lado esa situación. Rusia tiene un arsenal que continúa modernizándose, pero ya no es una amenaza para los estadounidenses.

-¿No podría reflotarse con China esa doctrina?

-Se planteó a los norteamericanos la pregunta de si buscarían tener una relación de equilibrio con China. Respondieron con un no categórico. Dijeron que una de las razones por las que conservan un arsenal muy importante es que quieren mostrarles permanentemente a los chinos que no es necesario que se lancen a una carrera armamentista porque de todas maneras esa carrera está perdida de antemano.

-Como comisionada de la Unmovic, ¿considera eficaces los instrumentos existentes para verificar la producción de armas no convencionales?

-En lo nuclear, como en lo químico, hay sistemas de verificación que no son perfectos, pero que son mejorados constantemente. Por ejemplo, en lo nuclear se adoptó un protocolo adicional que permite tener más informaciones que antes. También están las informaciones de los servicios secretos...

-Que a veces no son exactas, como en el caso de Irak.

-En Irak los servicios secretos se equivocaron, porque Saddam Hussein hizo todo lo posible para que se equivocaran. Era beneficioso para él jugar la carta de la inocencia con respecto a la ONU y la de la disuasión para con sus vecinos. Pero para responder a la pregunta anterior, también hay nuevas iniciativas, como la PSI -Proliferation Security Initiative-, que permite interceptar aviones o barcos de los que se sospecha que transportan materias prohibidas. Esta iniciativa apunta a los tráficos ilícitos y a las redes clandestinas.

-¿Ocurre lo mismo con las armas biológicas?

-En lo biológico tenemos un gran problema, ya que el tratado de 1972 -la Convención sobre Armas Biológicas- no tiene protocolo de verificación. Un signo importante es la aparición de enfermedades. Pero hay que saber distinguir si el origen es natural. Cuando salió a la luz la epidemia del SARS, el síndrome respiratorio agudo y severo, los rusos estaban convencidos de que se trataba de un virus desarrollado por un laboratorio militar chino, algo que la Organización Mundial de la Salud desmintió. Las epidemias pueden ser un signo, pero son muy difíciles de controlar. En lo balístico es más fácil, porque son necesarios los ensayos, que no pasan inadvertidos.

-¿Corea del Norte alardea sobre sus programas militares o hay que tomarlos en serio?

-Que hay en el caso norcoreano algo de alarde es evidente. Hace poco dijeron que daban por terminada una moratoria sobre misiles, pero es la quinta o sexta vez que hacen este tipo de declaraciones y no se vio ninguna preparación para un ensayo balístico. Los norcoreanos tienen una técnica de existencia en el escenario internacional muy particular, basada en el miedo: darles miedo a las otras naciones. Hay algo de alarde, pero también sigue siendo un tema muy serio, porque Kim Jong Il es un lunático que vende su tecnología a los otros países y que recibe un apoyo ambiguo de los chinos.

-¿El riesgo de que organizaciones terroristas puedan dominar armas químicas o biológicas para cometer atentados es cada vez mayor?

-En marzo de 1995 hubo un atentado con gas sarin en el subte de Tokio. Hubo solamente once víctimas fatales porque el sarin no era muy puro y el método de diseminación era absurdo. Pero 5000 personas terminaron en el hospital. En Francia hubo un intento abortado de atentado químico. También en Inglaterra, hace no mucho, se descubrió una célula terrorista que trabajaba con ricina, un producto biológico del que no se sabe cómo protegerse. A los terroristas les interesa el uso de esas sustancias. Y se sabe que hicieron progresos. La amenaza se toma muy en serio. La prueba de ello son los simulacros de atentados con sustancias de este tipo realizados por Francia y Gran Bretaña, que se preparan activamente para prevenir o responder a un ataque de estas características. No se realizarían estos ejercicios, que son bastante delicados para la población, si el poder político no los creyera necesarios.

Por Patricio Arana
Para LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/cultura/nota.asp?nota_id=766534

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