Versos leídos junto al río atardecido
con las miradas últimas del jardín otoñal
de ese cielo ¡ay! herido por las rosas más puras,
sobre la hierba oscura, y esa luz en las páginas...
Versos leídos casi entre un doble vacío
cuyo llamado tiene un encanto más fuerte
que el mismo de la música, voz acaso encantada
de la muerte, la noche ciega o iluminada?
Versos leídos junto al rio atardecido,
ya sonriendo a la llama de la líquida estrella,
pero esa garza herida por la honda infantil,
vuelo quieto y gris, sangrante y abatido?