Una luz tibia de perla.
Una luz replegada
para que tanta nieve
floral
dé delicadamente
la suya, matizada, de mariposas quietas.
El silencio y el sueño, invierno,
cómo meditaron esta dicha y esta gracia,
si frágil,
y,
efímera,
para todos, para la sonrisa y la bondad de todos,
para la luz íntima de todos,
para los cantos humildes y como inconscientes
de todos,
para el amor melodioso de todos!
Hay un vaho de dolor, de tristeza,
de horror, de sangre,
que nos vela esta mágica alba vegetal,
pero sabemos,
sí, sabemos,
que mañana,
sentidos numerosos y más sutiles,
sentidos vírgenes, ahora desconocidos y humillados
recogerán
maravillados,
todos los mensajes alados de la dicha terrestre.