¿De dónde era la paz con que la húmeda luna
entre las arboledas, azul, se deshelaba?
Callaba el río pálido viendo jugar los elfos
sobre el tenue rumor de la hierba plateada.
La pena terca casi sonreía a la fábula,
a merced del arroyo ideal del sendero,
pero esa perra herida a la orilla de éste,
esa perra, oh Dios mío, esperando la muerte ?