Tras de la lejanía de las quintas ya obscuras
el sol es ahora sólo un recuerdo rosado.
Dos vacas melancólicas parece que viniesen
del ocaso con toda su morosa nostalgia.
Y por oriente otras, blancas, con recentales,
en la luz ideal que casi las azula.
Balidos. Las chicharras cantan. — Aunque tú eres,
me hubiera yo quedado un rato más aquí.
(1924)